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Militares de élite: el Tercio Sur de Infantería de Marina

Autor:   Octavio Díez Cámara

Dentro de la estructura de la Armada española se incluye un elemento de carácter expedicionario que se aglutina en torno a las capacidades de la Infantería de Marina (IM) y de las fuerzas navales anfibias que servirían para proyectar a hombres y material hacia aquel lugar o lugares en los que se recabase su presencia.

El Comandante Jefe de la IM, el COMGEIM, lidera una estructura en la que en términos generales se incluyen tres grandes núcleos. De un lado la Brigada “Tercio de Armada” (BRIMAR) acuartelada en San Fernando y con unos dos mil hombres y mujeres en sus estructuras. En una posición distinta, por su menor entidad en cifras de personal, se encontraría la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) que está ubicada en unas instalaciones de La Algameca próximas a Cartagena. Completa esa “tríada” la llamada Fuerza de Protección (FURPRO) que dirige el general Carlos Pérez y que incluye varios núcleos especializados que protegen instalaciones navales en San Fernando, El Ferrol, Cartagena, Madrid o Canarias. Hace ahora cuatro años, en el número 8 de “Tactical Online” les hicimos una introducción a ellos con un reportaje específico del Tercio Norte (TERNOR), publicación que complementamos con estas páginas dedicadas al Tercio Sur (TERSUR).

Trabajo intenso

El TERSUR brinda a la Armada varias capacidades. Una es la que se deriva del notable potencial de sus tres Equipos Operativos de Seguridad (EO’s), núcleos especializados en todo lo relacionado con las llamadas Operaciones de Interdicción Marítima (MIO, Maritime Interdiction Operation). Uno de los tres suele estar embarcado en aquellos buques de la Armada desplegados en el mar territorial y en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) en el área del Estrecho de Gibraltar y Golfo de Cádiz, y lo hacen dentro del Plan Permanente de Vigilancia y Seguridad Marítima (VIGMAR).

Sobre este tipo de organizaciones, que por su elevado adiestramiento y operatividad está claro que son fuerzas de élite, les concretaremos que la Sección de EO’s está liderada por un teniente y que cada equipo incluye a un sargento como responsable y a once efectivos que se reparten en dos elementos, cada uno de los últimos liderados por un cabo 1º. Este personal está capacitado para responder a lo que son sus cometidos básicos, y para ello se preparan en un proceso que comprende voluntariedad, estar preparados para un trabajo extra y diferente, y superar en su proceso selectivo inicial una serie de pruebas físicas, técnicas o de comportamiento profesional en circunstancias concretas que defina a los más acordes al perfil buscado.

Su preparación la hacen en el seno del EO al que sean asignados, con prácticas que se inscriben dentro de un Plan de Adiestramiento general, aunque se suelen matizar temas en función de necesidades concretas. Dos de cada núcleo de once se prepararán para actuar como binomio de francotiradores formado por un tirador selecto, que maneja un rifle de cerrojo Accuracy AW del 7,62x51mm (.308 Winchester) o un semiautomático Barrett M82A1 del 12,70x99mm (.50 Browning), y un observador que lleva su propio fusil y atiende al uso de visores Leupold de 45x, a prismáticos Steiner o a otros medios ópticos u optrónicos.

Hay tres EO’s en el TERSUR. Usualmente, y dentro de unos ciclos que suelen durar entre seis y doce meses, uno de ellos está en la fase de adiestramiento para conseguir dominar una serie de procedimientos, técnicas y metodologías. Otro, está especializándose en lo que son operaciones de vigilancia marítima, las que les llevan a incidir en temas como el tráfico de armas, de drogas o el contraterrorismo. Trabajan, para conseguir la necesaria certificación, temas como el “rappel” y el “fast rope”, los movimientos por espacios reducidos o CQB (Close Quarter Battle), las técnicas de reducción de personal y de engrilletamiento, etc. El tercer Equipo está más encaminado a lo que son operaciones, nivel que permite que sea el idóneo para trabajar en lugares tan complejos como la costa Somali, donde se concentran las acciones contra la piratería que requieren de técnicas específicas.

Respecto de los abordajes, incidieron en apuntar que a ellos les corresponde básicamente desplegar a los tiradores como cobertura -es difícil la técnica de tiro cuando el emplazamiento propio se mueve y la zona de objetivos también- y que su personal participe en aquellos en los que se presume oposición dando cobertura al trozo de visita y registro (TVR) de la nave a la que acompañan, actuando tanto en el caso de que la acción sea de tipo cooperativa como en las no cooperativas. Si se encuentran fuego hostil, se replegarían y entraría en acción la FGNE. Paralelamente a ese cometido específico a ellos les correspondería cooperar con la propia dotación del navío en el que desplieguen en cometidos de rescate relacionados con la ayuda humanitaria o incidiendo en la seguridad general tanto cuando están navegando como cuando se encuentren en puerto o en un fondeadero, tomando especial atención a la vigilancia próxima cuando el buque transita en determinados puntos en los que se ha contrastado una hipótesis clara de amenaza.

Otro de los cometidos específicos del personal del TERSUR es el propio de sus elementos de Policía Naval. Cuentan con vehículos especialmente diseñados para el traslado de detenidos, con otros acondicionados para favorecer sus intervenciones y hasta con alguno que incluye caniles para facilitar el movimiento con los perros. Su especialización en temas de control de masas (CRC, Crown Riot Control) les lleva a trabajar en unas estructuras que conocen como ternas o en los módulos de intervención rápida (MIR), que aglutinan tres de las anteriores.

Más peculiaridades que definen al TERSUR las encontramos en aspectos cómo su ubicación. Sus fuerzas las reparten entre las que se encuentran en el “Cuartel de Batallones” de la Población Militar de San Carlos, donde está su Mando y dos terceras partes de sus efectivos, y el núcleo que despliega en la Base Naval de Rota. Propio es que se trata de una Unidad equipada con vehículos de tipo ligero y con medios específicos que podemos considerar como ligeros y acordes con lo que se les exige. Opcionalmente, podrían conforman un núcleo de IM proyectable de forma tradicional, mediante un asalto anfibio o por helitransporte, hacia aquel objetivo que fuese necesario conquistar o recuperar; en el reciente ejercicio GRUFLEX 2018, desarrollado en Canarias y en la zona gaditana en noviembre de este año, han participado este tipo de fuerzas apoyando a la BRIMAR.

La actividad propia del TERSUR implica que su personal de desplace de forma habitual al Campo de Adiestramiento de “Sierra del Retín” para prácticas y ejercicios de tiro. También suelen desplegar en campos de maniobras como los de “Álvarez de Sotomayor” en Almería o “Los Alíjares” en Toledo. Tienen variaa operaciones reales en su haber. A finales de la década pasada despegaron una Sección de Fusiles dentro de la Fuerza Expedicionaria de Infantería de Marina (FIMEX BH IX) que, dentro de la Operación “Althea” de la Unión Europea (UE), estuvo desplegada en Bosnia. Así mismo, han participado con EO’s dando seguridad a buques desplegados dentro de la Operación “Ocean Shield” que se lleva a cabo en aguas del Cuerno de África y también embarcados en buques que trabajan en la Operación “Atalanta” que la UE lidera en aguas de Somalia para frenar la piratería. Además, su personal y perros de la Unidad Cinológica han trabajado en la Operación “Libre Hidalgo” que tiene lugar en Líbano; destacamentos suyos han vigilado las vías férreas dentro de la Operación “Centinela” o su personal ha sido activado dentro de la Operación “Active Endeavour” o en la Operación “Levrier”, las dos últimas en aguas mediterráneas.

Amplio potencial

Como hemos ya resaltado, quienes protagonizan estas páginas tienen que dar respuesta a una serie de necesidades que la Armada les encomienda. Por ello, han sido partícipes en los últimos años de acciones relacionadas con los despliegues en el exterior para realizar patrullas en zonas “calientes” del planeta.

Asimismo, han tenido que mantenerse implicados en otros cometidos más clásicos. Para el TERSUR es básico todo lo relacionado con la misión de proporcionar seguridad física al personal e instalaciones que la Armada tiene en su zona de responsabilidad, la de la Bahía de Cádiz. Dentro de esa especialización, les corresponde la realización de guardias y cometidos que les permitan cumplir esa misión y lo hacen en instalaciones como la Base Naval de Rota, el Arsenal de La Carraca, las Estaciones de Radio ubicadas en la zona o en el Cuartel General de la Fuerza de Infantería de Marina.

A ellos les corresponde mantener, de forma permanente, un Elemento de Seguridad de cuatro efectivos que realizan rotaciones cada veintiún días dentro del Destacamento Naval de la Isla de Alborán. Participan activamente, tanto mediante patrullas móviles como gestionando las instalaciones con monitores en las que se observa lo que captan numerosas cámaras de televisión, en lo que es la Guardia Militar de Zona (GUMIZ) dentro de la Población Militar de San Carlos. Son, en la anterior, un elemento de reacción que queda a disposición, ante cualquier tipo de incidencia que afecte a la seguridad física, de todas las dependencias localizadas en la zona cercana.

En la respuesta a las anteriores, y dado que son parte de la FURPRO, se les ha organizado de forma parecida a los otros tercios, aunque con una particularidad a la que nos referiremos más adelante. Orgánicamente, el COMTERSUR es su Comandante. Bajo su Mando hay cerca de medio millar de efectivos que se reparten en los elementos siguientes:

  • Mando y Plana Mayor (PLM) que conjuga tanto al COMTERSUR como a aquellos elementos, coordinados por un teniente coronel que es 2º Comandante del TERSUR y Jefe de la PLM, que dan sustento a los órganos directos para ejercer el Mando o asesorar en la toma de decisiones. La PLM tiene las secciones de Personal -S1-, Operaciones e Inteligencia -S2/S3- y Logística -S4-. Además se cuenta con la Secretaría, un elemento de Sanidad, la Oficina de Relaciones Públicas, el Oficial de Cuenta y Razón, o el Suboficial Mayor.
  • Compañía de Seguridad. Un capitán dirige tres Secciones de Seguridad y una Sección de EO’s. Básicamente, sus cometidos van dirigidos a proporcionar guarniciones, guardias y destacamentos para actuar en aquellas instalaciones navales que se determinen, generalmente dentro del ámbito de la Bahía de Cádiz y derivadas a lugares como San Fernando, Chiclana o Puerto Real. Específicamente, las tres primeras están organizadas de forma idéntica, tienen un oficial como responsable y encuadran cada una tres pelotones liderados por suboficiales o experimentados cabos 1º; de los EO’s ya les hemos hablado en estas mismas páginas
  • Compañía de Policía Naval. Tiene como cometidos principales el prestar servicios de escolta a las autoridades, realizar despliegues de seguridad que den coberturas a actos militares o ceremonias de especial relevancia o actuar dando escolta cuando se custodia a presos o cuando se realizan traslados de munición. Aportan el personal que da cobertura a la Guardia Militar de Zona (GUMIZ). Para poder actuar en esas labores está dirigida por un capitán y organizada sobre la base de dos Secciones de Policía Naval, una Sección de Escoltas y una Unidad Cinológica que opera con guías y perros especialmente adiestrados para las labores de seguridad/ataque, detección de explosivos o localización de drogas.
  • Compañía de Plana Mayor y Servicios. Dirigida por un capitán, tiene como cometido principal el proporcionar aquellos elementos necesarios para el apoyo logístico de la Unidad en la que está encuadrada. Aporta tres secciones específicas encargadas de proporcionar refuerzos en áreas concretas como las de comunicaciones, transporte o servicios, apoyando tanto el día a día como aquellas operaciones que se les asignen o despliegues para prácticas o ejercicios. Su personal también realiza guardias de seguridad en aquellas instalaciones navales en las que se determine que su presencia es requerida.
  • Unidad de Música con una banda que se constituye para dar realce a distintas ceremonias militares y civiles organizadas en el ámbito de la Bahía de Cádiz. Está basada en el uso de tambores y cornetas.

Además de las reseñadas, y como elemento que añade particularidad al TERSUR y lo diferencia de otros, en su orgánica se encuentra también la Unidad de Seguridad de la Base Naval de Rota que tiene dependencia funcional del Almirante Jefe de la Base Naval de Rota. El trabajo que define a quienes forman este colectivo especial de infantes de Marina se enmarca dentro del Convenio firmado entre España y Estados Unidos en relación con esa instalación de vital relevancia para ambas armadas, por lo cual la tarea que realizan, en lo que a seguridad militar se refiere y control de accesos al reciento, se hace en cooperación directa con los militares que la United States Navy despliega allí en el mismo cometido. La Unidad tiene entidad de Compañía reforzada y su Mando es un comandante; la estructura incluye tanto una pequeña PLM, coordinada por un capitán, como un elemento de Policía Naval tipo compañía y con otro capitán como máximo responsable.

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Este artículo fue publicado en el número de la Revista Táctical Online Diciembre 2018/Enero 2019.

Tactical Online Diciembre Enero 2019

GRECO, Caballería de La Legión

Autor:        Octavio Díez Cámara Medio:       Revista “Soldiers”

El Ejército de Tierra (ET) español tiene en marcha, tras incidir estos últimos años en la transformación de sus unidades tipo Brigada en el actual concepto BOP (Brigada Orgánica Polivalente), un ambicioso plan para su reestructuración. En el programa llamado “Ejército 2035” se contemplan cambios que van a ser orgánicos, de capacidades, de materiales, de personal,…, para lograr estructuras más eficaces y eficientes a la hora de abordar los retos, tanto los conocidos como los previsibles, que se plantean ya para un futuro a medio y largo plazo.

Dentro de esa previsión a futuro tiene hoy por hoy un gran peso la Brigada “Rey Alfonso XIII” II de La Legión, también conocida por las siglas BRILEG. Sus estructuras actuales están siendo empleadas para validar nuevas capacidades o novedosos equipos. Ellos van a liderar, como Brigada modelo experimental, un proceso que para el ET va a ser innovador e ilusionante. Se les ha seleccionado por su potencial para el combate, pero también por el hecho que en sus estructuras incluyen ya elementos de Infantería, Zapadores, Artillería, Caballería,…, para poder configurar estructuras tipo Grupo Táctico o Agrupación Táctica en beneficio de diferentes misiones. En estas páginas les vamos a presentar el potencial de la última de las armas mencionadas, pues sus medios son potentes, móviles y versátiles, una capacidad de actuación que beneficiará a fuerzas legionarias que, aunque contundentes y aguerridas, son ligeras en su configuración y concepto.

Dilatada experiencia

La BRILEG reparte sus fuerzas entre las instalaciones de Viator (Almería) y las de Ronda (Málaga). En esta última se encuentra el Tercio “Alejandro Farnesio” 4º de La Legión que está formado por Mando, Plana Mayor de Mando y la X Bandera de Infantería Ligera “Millán Astray”. En el mismo emplazamiento opera el Grupo de Reconocimiento de Caballería “Reyes Católicos” que, al igual que las tres banderas de los dos tercios de esta Brigada, constituye uno de los elementos fundamentales de maniobra, pues es especialmente apto para cometidos de reconocimiento y de seguridad táctica. A ellos, popularmente conocidos con las siglas GRECO, les vamos a dedicar estas páginas.

Decirles que, hoy por hoy, se trata de la única Unidad de Caballería legionaria. Tiene un largo historial a sus espaldas, aunque fue ahora hace poco más de una década, exactamente el 1 de enero de 2008, cuando se les volvió a activar en la configuración actual con efectivos y medios que en parte provenían del Regimiento de Caballería “Numancia” nº 9. Son herederos de un historial que se remonta al 16 de febrero de 1925, cuando el entonces “Tercio de Marruecos” pasó a disponer de un Escuadrón de Lanceros de Caballería que mantuvieron activo durante siete años e incluyó, según se establecía en la Real Orden Circular de 16 de febrero de 1925, una estructura con una plantilla de ciento cincuenta y tres plazas montadas y catorce desmontadas que permitían conformar cuatro Secciones de Lanceros a caballo.

A aquella primera referencia, que fue disuelta por Orden Circular de 26 de diciembre de 1932 rubricada por el Gobierno de la 2ª República, le seguiría otra en la llamada segunda época. En 1958, tras estallar el conflicto de Ifni, se decidió destacar a la zona a personal y material de la División de Caballería “Jarama”. Tras finalizar las hostilidades allí, y con las auto ametralladoras y carros de combate ligeros desplegados en aquel lugar por las unidades expedicionarias del Regimiento de Dragones “Santiago” nº 1 y del “Pavía” nº4, se decidió constituir dos nuevas unidades de Caballería. Surgen así los Grupos Ligeros Blindados Saharianos I y II creados respectivamente en el Tercio “D. Juan de Austria” y en el Tercio “Alejandro Farnesio”. Cada uno de ellos incluía un Mando, un Escuadrón de Plana Mayor y dos Escuadrones Ligeros con diferentes tipos de vehículos, cañones sin retroceso M40A1 de 106mm y morteros medios ECIA de 81mm. En 1960 se sustituyó parte de su material con nuevos medios blindados, cambio que hizo que se reorganizasen y que sus Escuadrones pasasen a ser de tipo Ligero Blindado. Su plantilla quedó modificada y alcanzó una cifra de más de cuatrocientos treinta efectivos.

Al abandonarse en 1975 el Sahara español se produjo una reorganización de ambos Grupos. En la conocida como tercera época, se refundieron para dar lugar al Grupo Ligero de Caballería “Reyes Católicos” que se activó en el Puerto del Rosario, en Fuerteventura. El 13 de noviembre de 1985 se les envió a Ronda para integrarlos en el Tercio “Alejandro Farnesio” y por la Orden 562/11349/88, de junio de 1988, se decidió su desactivación. Estuvo conformado por trescientos veintitrés efectivos que se distribuían entre Mando, Sección de Plana Mayor, Escuadrón de Carros Ligeros con dieciséis M-41 y Escuadrón Ligero que contaba con blindados 4×4 compactos AML-60 y AML-90 obtenidos de Francia.

La conocida como cuarta época se inicia en 2007 con la publicación de la Norma General 05/07 dentro del Plan ET-XXI. En sus adaptaciones orgánicas se decide transformar el Grupo Mecanizado “Dragones de Soria” II/9 del Regimiento de Caballería Ligero Acorazado “Numancia” nº9 en el Grupo de Reconocimiento II que queda bajo dependencia de la Brigada de La Legión. Desde que se les ha vuelto a reactivar, han participado en misiones en diferentes puntos del planeta. En 2008 uno de sus escuadrones fue destinado a la Operación “Libre Hidalgo” que UNIFIL (United Nations Interim Force In Lebanon) lleva a cabo en Líbano. En 2010 un escuadrón primero y otro después pasaron por la Operación “Romeo-Alfa” que se desarrollaba en Afganistán bajo supervisión de ISAF (International Security Assistance Force), volviendo otro más en 2012 al mismo lugar. Su estandarte incluye las corbatas relativas a las campañas de Marruecos, Ifni, Sahara, Afganistán y Líbano.

Varias capacidades

El actual Jefe del GRECO es un teniente coronel y bajo su Mando trabajan unas plantillas en las que se incluyen a unos dos centenares y medio de militares de los cuales una tercera parte son oficiales y suboficiales y el resto legionarios que en buena medida tienen una dilatada carrera profesional a sus espaldas. Muchos son los que solicitan ser admitidos en sus plantillas, lo cual queda refrendado en que hay unos veinte peticionarios por cada plaza disponible. Además, señalar que el nivel de retención es muy alto.

Sobre sus capacidades, concretarles que son amplias y se enmarcan en lo que es propio de la Caballería, aunque con el “plus” añadido en este caso de estar encuadrado en La Legión y tutelado por legionarios. Unas son las que se refieren a misiones de seguridad, las que proporcionan tiempo y espacio para diferentes actuaciones y se desarrollan tanto a vanguardia como a retaguardia o en los flancos de la fuerza a la que estén apoyando. Otras serían las propias del reconocimiento, las que le llevan a obtener determinada información y a aportarla a los canales propios en beneficio de la toma de decisiones. Las pueden realizar cubriendo itinerarios, vigilando determinadas zonas o moviéndose por una o más áreas que se les asignen. Usualmente, trabajarían a distancias de las tropas propias que no superarían los veinte kilómetros, quedando así bajo el “paraguas protector” de los medios de fuego de la Artillería legionaria del GACALEG.

Por último, y también relevantes, concretamos las misiones de combate que llevarán a cabo tanto en ofensiva como en defensiva, o en el marco de actuaciones de estabilización. Asimismo, pueden constituir un importante elemento de reserva o actuar protegiendo la retirada de fuerzas propias, persiguiendo al enemigo que intente zafarse de aquellos a los que acompañan o explotando el éxito en un momento determinado de la acción. Son un Grupo polivalente, adaptable a todo tipo de situaciones gracias a su modularidad y capaz de actuar con gran fluidez, siendo relevante el hecho que sus elementos se pueden segregar para constituir Agrupamientos Tácticos más pequeños que refuercen a las banderas.  

Sobre lo que es su estructura actual, basándonos en la última información disponible de ellos podemos concretar que incluye Mando, Plana Mayor de Mando (PLMM) y tres escuadrones.

Uno de estos últimos es el de Plana Mayor y Servicios. Cuenta en su seno con su propio Mando y secciones de Mando y Transmisiones, de Abastecimiento -pelotones de municiones, carburantes o víveres- y Técnica de Mantenimiento -pelotones de mantenimiento de armas, de automoción o de reparaciones de equipos electrónicos-, así como un Pelotón  de Sanidad con ambulancias de evacuación Iveco M40 y blindados BMR600M1. Se encargan de aportar diferetes sistemas, como un curioso blindado 8×8 VCREC (Vehículo de Combate de Recuperación y Reparaciones) o talleres móviles con medios para apoyar las actividades fuera de su base y garantizar el mayor nivel operativo del material posible, y especialistas con los que apoyar a los cometidos, despliegues, ejercicios o maniobras que realiza el resto de elementos de la Unidad.

Los otros dos son ERECO (Escuadrón de Reconocimiento). Son el verdadero potencial, en lo que a capacidades de movimiento y fuego se refiere, del “Reyes Católicos”. Una quincena de blindados y una decena de vehículos ligeros o pesados forman parte de cada uno, siendo la suma de sus tripulantes un número próximo al centenar. Un capitán es el Jefe de cada ERECO -tiene adscrito su propio Vehículo de Exploración de Caballería (VEC) en configuración 6×6- y bajo su Mando se encuentran seis elementos bien característicos. Uno es un Pelotón de Abastecimiento con camiones 4×4 y remolques de carga o aljibes. Otro una Sección de Exploración y Vigilancia que dispone de pelotones con los vehículos VERT, un medio todo terreno conformado por VAMTAC ST5 blindados, de tipo 4×4, modificados con unos novedosos sensores ópticos y optrónicos que permiten vigilancias precisas a distancias de objetivos situados a más de diez kilómetros de su ubicación. Disponen de un Pelotón de Morteros Pesados basado en dos piezas ECIA de 120mm situadas en la zona de carga de blindados de ruedas 6×6 BMR-600M1 especialmente modificados, y transformados ya con motores Scania de 310 caballos -suficientes para mover una masa que en combate supera las 16 toneladas-, para poder hacer fuego sin tenerlo que desembarcar, y así entrar y salir de posición con mayor rapidez. Además, cuentan con varias motocicletas todo terreno que son especialmente discretas.

El principal potencial de los ERECO’s, cuyo responsable es un teniente, son sus tres Secciones Ligeras Acorazadas (SLAC), idénticas en lo que son sus medios humanos y materiales. En cada una de ellas se incluyen dos VEC, con un pelotón de exploradores en su interior y caracterizados por su cañón Oto-Melara de 25mm -municiones rompedoras y perforantes-, y dos Vehículos de Combate de Caballería (VCC) “Centauro”. Estos últimos, en configuración 8×8, se caracterizan por una gran protección balística, estar movidos por un motor Iveco turbodiesel de 520 caballos, estar equipados con una pieza principal de 105/52mm capaz de impactos certeros a distancias de hasta 3,5 kilómetros -disponen de municiones perforantes, de carga hueca, tipo “flecha” y de instrucción- y tener un peso en combate que supera las 27 toneladas.

Tanto el VEC como el VCC, que pronto será sometido a un proceso de mejora de capacidades para poderlo seguir manteniendo en uso durante un par de décadas más, cuentan con cámara térmica, lo que amplía sus posibilidades operativas de día y de noche. El VEC será, durante la próxima década, reemplazado por la versión específica del 8×8 “Dragón” ya contratado y equipado con una pieza principal de 30mm con un lanzador doble de misiles contracarro “Spike”.

Es probable que en el devenir de los próximos años el actual “Reyes Católicos” vea transformada su estructura y reciba nuevos medios materiales, siendo importante reseñar que su capacidad ofensiva es notable y una excelente aportación para reforzar a otros elementos de la actual y futura BRILEG.

Este artículo fue publicado en el número de la Revista Táctical Online de Mayo/Junio 2019.

Revista Tactical Online Mayo Junio 2019
Tactical Online Mayo – Junio 2019

Blindados policiales, hoy una necesidad

Autor:       Octavio Díez Cámara

Las unidades de los ejércitos aprendieron, ya hace muchos años y como consecuencia de sufrir muchas bajas en combate, que la aportación que hacen los blindados a sus cometidos es de lo más positiva y salvaguarda las vidas de quienes en ellos viajan o combaten.

Esa percepción, ha llegado, de una forma u otra, a los diversos estamentos que cubren cometidos de Seguridad pública, sobre todo a aquellos de carácter estatal que tienen unos mayores recursos y una más amplia necesidad respecto de su empleo en las calles. Por ese motivo, en los diversos certámenes en los que se promueven novedades del sector propio de las agencias de Policía encontramos cada vez más propuestas mejor concebidas, más desarrolladas y con un nivel de elaboración y versatilidad que, seguro, incidirán en que sean tomadas en cuenta por parte de aquellos a los que interesa contar con ese tipo de recursos de carácter pesado.

La necesidad se concreta

Tras la masacre de Múnich en 1972, en la que la organización terrorista “Septiembre Negro” actuó contra la delegación olímpica israelí y acabó con once de sus integrantes -también resultarían abatidos cinco terroristas y un agente de Policía-, comenzó a generarse entre los países europeos la necesidad de contar con recursos de asalto policial potentes y eficientes que incidieron en la adquisición de algunos ejemplares de vehículos de ruedas que fueron adscritos a las unidades tácticas o a aquellas que por su concepción pudiesen aprovechar mejor su potencial antibala para frenar los impactos de disparos generados por terceros.

La verdad, por lo que se ha difundido al respecto, es que buena parte de esos medios quedaron aparcados durante muchos años y se les dio poco uso, siendo lo más normal que, como hicieron los suizos, los enviasen a sus aeropuertos como un recurso adicional de vigilancia o que fuesen “activados” para cometidos presenciales como sucedió con los Thyssen Henschel UR-416 -ahora han recibido BMR’s (Blindado Medio de Ruedas) 6×6 del Ejército de Tierra para complementarlos y sustituirlos- de la Policía Nacional española que fueron desplegados en grandes acontecimientos, como los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona -en su torreta había un agente empuñando un potente CETME C del 7,62x51mm como recurso ofensivo- o en el caso de cumbres del más alto nivel como la “Euro mediterránea” que aconteció en la misma ciudad en 2005, o para proteger emplazamientos curiosos que incluyen a la embajada de los Estados Unidos en Madrid. En España, por centrarnos en el ámbito que nos es más próximo, fueron muy conocidos los blindados 4×4 Pegado BLR (Blindado Ligero de Ruedas) desplegados por el entonces Grupo Antiterrorista Rural (GAR) -hoy Grupo de Acción Rápida- en sus misiones de vigilancia y control para actuar contra el movimiento de los terroristas etarras en el País Vasco y Navarra; en mi primer viaje a esta última, para asistir a los sanfermines, me encontré con varios de ellos cruzados en la carretera nacional que unía Zaragoza y Pamplona, una imagen que, aún después de tres décadas y media, aún recuerdo con intensidad porque fue toda una sorpresa ver medios pesados blindados en una ruta pública.

Otras naciones europeas fueron adquiriendo diversos tipos de blindados que en general eran de pequeño tamaño y tenían un relativamente bajo nivel de protección, pues se preveía que la amenaza a la que se iban a enfrentar no sería especialmente contundente. Algunas naciones que formaban parte de la órbita del entonces Pacto de Varsovia desplegaron hasta ingenios 8×8 tipo BTR con sus agencias policiales, una realidad enmarcada dentro del amplio control que ejercían algunos estamentos públicos sobre la sociedad civil.

Al otro lado del Atlántico se vivió una situación también curiosa. Desde las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, que tenían excedentes de determinados modelos que a ellos ya les eran poco útiles, comenzaron a ofrecerse, a través de diversos programas auspiciados por el Gobierno Federal, a los departamentos de Policía regionales y estatales medios entonces tan eficientes como los “Peacekeeper” y los M706 “Duck”, ambos de ruedas con configuración 4×4 que habían sido empleados por la Fuerza Aérea en cometidos de vigilancia de sus bases, y los ubicuos y eficientes M113 con tracción oruga que habían sido descatalogados de las unidades terrestres que los tenían asignados. Con el paso de los años algunos “Hummer” blindados fueron adquiridos por agencias que incluían el equipo SWAT (Special Weapons And Tactics) del Sheriff del Condado de Orange en Florida.

Iban pasando los años y en Europa, así como en otros puntos de Asia u Oriente Medio, la necesidad de contar con blindados para su asignación a acciones policiales de detención de alto riesgo o su empleo en el caso de algaradas en las ciudades quedó un poco de lado tanto por el deseo político de no exhibir medios tan contundentes como por la crisis económica que derivó en que los presupuestos se destinasen a equipos individuales que, como los chalecos antibala o las fundas antihurto, entonces tampoco eran de empleo generalizado.

Fue coincidiendo con los años previos al cambio de siglo cuando la percepción cambió en Estados Unidos. Sucesos como el tiroteo de North Hollywood, en el que los agentes de Los Angeles se enfrentaron a tiro limpio a ladrones equipados con prendas antibala y provistos de armas de asalto -en los próximos meses les haremos una presentación muy interesante, por lo detallado, de lo que allí aconteció-, incidieron en que algunos altos mandatarios de organizaciones de Policía, tanto adscritas a ciudades como los Sheriff escogidos para ejercer el control de la Seguridad pública en los condados, comenzasen a ver la posibilidad de proveerse con algún tipo de blindado.   

Su uso se generalizará

Estados Unidos, un país que en muchos entornos del ámbito militar y de la Seguridad es líder internacional, decidió activar, a partir de 1997, el llamado Programa 1033 por el cual podía transferirse al empleo civil diverso material militar ya en desuso. Helicópteros de tipo AB-206 “Jet Ranger” fueron a parar a varias organizaciones de Policía y también blindados de ruedas y cadenas. Sabemos que hasta 2015 unos cinco mil millones de dólares en material excedente del Ministerio de Defensa ha acabado cedido a unos ocho mil ayuntamientos o corporaciones locales.

También que complementando a esa decisión, y tras el incremento de la amenaza terrorista que se generó en las calles estadounidenses después de los atentados de Nueva York y Washington de septiembre de 2001, se decidió invertir una elevada cifra de dinero gubernamental para adquirir varios cientos o miles -la cifra exacta no la sabemos pero la verdad es que allá donde visitamos una agencia de Policía vemos uno o dos de ellos- de los interesantes y eficaces 4×4 “BearCat” de la compañía Lenco Industries que desde entonces, y en el caso de tiroteos contra enajenados, atrincherados o terroristas, han sido desplegados con avidez por las calles con un resultado óptimo por su tamaño contenido y el hecho de que incluyen blindaje NIJ Tipo IV capaz de hacer frente a los proyectiles más comunes usados por aquellos a los que se intenta neutralizar.

Aunque a algunos grupos de civiles no les ha gustado mucho esa “política” -que mejor Seguridad hay que a uno le protejan agentes fuertemente armados y provistos de las herramientas que les posibiliten cumplir su labor con la máxima eficiencia-, a la decisión de suministrar “BearCat” para distintas ciudades -Dallas, Chicago, Miami, Los Angeles, San Francisco, Nueva York y un largo etcétera de ellas que incluyen las más grandes y también núcleos muy pequeños alejados de las zonas más visitadas- se le añadió la de introducir también el B.E.A.R. del mismo fabricante; se trata también de un concepto 4×4, aunque es mucho más grande y voluminoso de forma que puede acomodar en su interior a una quincena de agentes fuertemente armados para transportarlos, con la máxima protección, al lugar en el que haya un incidente activo para que acaben con el problema de inmediato. Incluso algunos MRAP (Mine Resistant Ambush Protected) concebidos para evitar los ataques de la insurgencia Afgana han acabado en agencias de tipo local o en instituciones de carácter Federal.

Muchos, y así lo he escuchado personalmente de algunos responsables europeos de alto rango, apuntaban a que lo que estaban haciendo los estadounidenses parecía desmesurado y fuera de toda lógica, argumentando que los pocos medios de ese tipo que se empleaban por parte de organizaciones europeas en países como Alemania, Francia, Italia o Suiza eran más que suficientes. La apreciación cambió de inmediato. Fueron acciones especialmente cruentas vividas en ciudades europeas como París -ataque de 2015 a la revista “Charlie Hebdo” o a la sala de conciertos “Bataclan”-, Bruselas -los atentados en el metro y en el aeropuerto de marzo de 2016-, Berlín -el ataque a un mercadillo navideño en diciembre de 2016 acaba con doce muertos-, Londres -incidentes en 2017 cerca del London Bridge acaban con la vida de ocho civiles, uno de ellos español-, Barcelona -un atentado en Las Ramblas en agosto de 2017 acaba con quince muertos y ciento treinta y un heridos-, y otras más las que tuvieron mucho que ver con esa variación en la percepción situacional.

Así, desde aquel entonces comenzamos a ver como Francia y Alemania lideraban la llegada de materiales pesados para apoyar a sus uniformados policiales. En la primera, se desplegaron algunos medios ligeros como el Panhard 4×4 PVP que son habituales en algunas de las unidades focalizadas en la lucha antiterrorista activa, material complementado con vehículos de mayores dimensiones que incluyen tanto los 4×4 en servicio con la BRI en la capital parisina o los impresionantes 6×6 “Titus” de Nexter que ya están operativos con en el RAID (Recherche, assistance, intervention, dissuasion) de la Policía francesa; estos últimos pesan 27 toneladas, tienen potencia suficiente como para alcanzar los ciento diez kilómetros por hora y en su interior pueden acomodar a sus tres tripulantes y a otros diez agentes más, siendo por su tamaño y versatilidad idóneos para extraer a civiles de puntos de alto riesgo en los que acontezcan incidentes armados. En la segunda, están proveyéndose, en especial a nivel autonómico pues sus Land son autosuficientes en ese ámbito, con ingenios que incluyen los “Survivor” y “Survivor R” que son localmente proporcionados por Rheinmetall y otros similares a los primeros originarios de la compañía austriaca Achleitner, la que ha diseñado todo ese interesante concepto y también los ha suministrado a unidades de su país como el Einsatzkommando “Cobra”.

En estos blindados se proponen soluciones interesantes que además son vistosas, por lo que la mera presencia de uno de ellos, con su tono azul oscuro, en un determinado lugar o incidente seguro que ayuda a desescalar tensiones o a hacer que alguien que pretenda algo contra los ciudadanos se lo piense. Además, son interesantes porque se les pueden incorporar en su parte frontal defensas y palas que pueden ser útiles tanto en el caso de manifestaciones violentas como para atender sucesos derivados de catástrofes naturales, potencial dual que debería ser aprovechado por algunos para incidir en su obtención ante los estamentos públicos que generan la previsión presupuestaria para comprarlos. Se les puede equipar con un sistema superior para facilitar asaltos a pisos conformado por una estructura tubular y rampas, una capacidad adicional que añade un uso aún más amplio y permite rentabilizar mejor el elevado coste de adquisición y un mantenimiento y operación que no son, como es propio, económicos.

Sobre su rentabilidad, pues se demostrará en el caso de que sean desplegados y usados ante un incidente grave. Solo que se salve una vida, que seguro serán muchas más, se habrá logrado hacer valer en positivo la decisión. Sabemos que en España parece ser que se ha estudiado un programa conjunto auspiciado desde el Ministerio del Interior para adquirir un medio blindado potente y eficiente que acabaría siendo asignado a las unidades de asalto de la Policía Nacional y de la Guardia civil y a otras más. Se ha valorado una propuesta de una industria nacional, aunque puede que sea más rentable, y a la vez eficaz, apostar por un diseño ya en uso y con cualidades demostradas. Ese sería el objetivo que intentarían conseguir también los Mossos d’Esquadra porque hay una voluntad policial clara en que disponer de uno o dos de medios similares a los que usan ya los alemanes sería una muy buena decisión. Podrían dárseles funciones apoyando a los elementos antidisturbios en el caso de algaradas muy violentas, usarse en las labores de detención de delincuentes de alto nivel o mafias potencialmente muy peligrosas, desplegarse en puntos de gran afluencia de visitantes para incidir en una mejor sensación de seguridad o usarse si se produce la acción de un “tirador activo” en algún lugar.

Ya para acabar, dejar claro que, según mi opinión personal, la realidad de las agencias policiales ha cambiado mucho en sólo unos pocos años. Blindados, pues sí son necesarios para apoyar labores de Seguridad en incidentes muy graves. Escudos antibala, pues también deberían de ser adquiridos incluso a nivel de policías locales. Fusiles de asalto, pues sería óptimo considerar a que estructuras equipar con ellos para que los tengan a mano. Visores ópticos y optrónicos de punto rojo, también…

Los recursos de diversa índole son útiles y necesarios, aún en el caso en el que llegue el momento de retirarlos del servicio activo y no se hayan usado. Desde AASIAS.com podemos apoyarles e informarles en el caso de que requieran materiales novedosos y técnicamente avanzados para dotar a sus estructuras policiales.

Este artículo fue publicado en el número de a Revista Táctical Online Julio 2019.

Tactical Online Julio 2019
Tactical Online Julio 2019

Guardia Metropolitana uruguaya: recursos antidisturbios

Autor:   Octavio Díez Cámara

Eventos deportivos de especial magnitud, grandes concentraciones de masas, espectáculos públicos, presencia de VIP’s (Very Important Persons), reuniones del más alto nivel,…, son algunas de las situaciones que requieren de la presencia de contingentes policiales más preparados para dar respuesta a hipotéticas algaradas, manifestaciones y hechos de cierta violencia. Aquellos que protagonizan estas páginas son oficiales de Policía de la República Oriental del Uruguay. Se trata de un contingente de carácter policial que es reducido en cuanto a entidad pero incluye hombres que se caracterizan por una alta especialización; son, por su carácter y adiestramiento, uniformados mucho más capaces que los que normalmente patrullan por las calles de su país.

A ellos, se les confía atender a situaciones de alto riesgo o participar en dispositivos donde su presencia o intervención puede suponer un mejor control situacional de lo que pueda llegar a acontecer. Por ello, y como verán en las páginas siguientes, siguen un proceso de selección y preparación que les capacita para asumir diferentes cometidos dentro de su especialización policial; en ellos, centraremos también algunas de nuestras referencias sobre su potencial de intervención.

Recurso nacional

La  Guardia Republicana despliega en diferentes puntos del la geografía uruguaya y asume cometidos relacionados con la seguridad del día a día en ámbitos rurales o urbanos. La especificidad que define a la capital del país, por el número de personas que allí viven y por la complejidad de alguno de sus barrios, país llevó a situar allí un núcleo especializado de la anterior, al que se conoce como Guardia Metropolitana. Esta última, sería como la Infantería y complementa a lo que es la Guardia de Coraceros, la Caballería.

Su máximo responsable es un capitán que gestiona, auxiliado por un pequeño elemento de “staff” en el que se incluye a otro capitán como 2º Jefe, una organización en la que encontramos cuatro recursos distintos en los que su principal carácter es una dilatada especialización. Uno de ellos, en el que nos vamos a centrar, son los conocidos como antidisturbios.

Se les identifica como Compañía nº 2 en lo que es la organización a la que pertenecen, aunque ese último apelativo es el que se emplea en términos generales para identificarlos respecto de otros. Son cerca de un centenar de hombres los adscritos a su plantilla.  Su Jefe es un teniente 1º, oficial que, junto a una pequeña Plana Mayor de carácter administrativo y de coordinación, gestiona lo que son los entrenamientos y despliegues que les caracterizan.

Para poder atender a lo que es su día a día les recaba están organizados en cuatro grupos de unos veinticinco efectivos cada uno, de forma que cada jornada de la semana haya uno de ellos en alerta inmediata para poder atender a lo que sea menester y hacerlo con gran rapidez. Porque siempre hay personal de baja, en vacaciones o realizando algún curso o especialización, lo que se busca es que pueda disponerse de lo que ellos definen como “grupo de choque”. Está al cargo de un oficial subalterno -Alférez, Teniente 1º o Teniente 2º- y su entidad es de doce efectivos, cantidad de agentes que en el dilatado historial que les caracteriza se ha demostrado suficiente para actuar en la mayor parte de los operativos a los que se destina. Parecería poco, pero téngase en cuenta que se mueven con dos vehículos y son reforzados por otro personal complementario, lo que les brinda mayor “entidad” visual; si la situación lo requiere, se desplegarían dos, tres o más grupos, actuando en una regulación proporcional a lo que pueda ir aconteciendo.

Esa estructura operativa ha quedado definida por los turnos de trabajo que les caracterizan y por lo que de ellos se suele exigir. Cada agente entra de servicio a las siete de la mañana y por periodos de veinticuatro horas consecutivas que dedica a lo que son los entrenamientos que definen su especialización, a atender a aquellas alertas que puedan ir surgiendo, a estar presentes en aquellos dispositivos programados donde se les requiera, o a actividades propias del mantenimiento y entretenimiento del material y equipo. Tras un día de trabajo tienen tres días libres,

Lo más usual es que no se requiera su presencia, salvo situaciones especialmente complejas que pudiesen surgir. Complementariamente, pueden, llevando la uniformidad normal suya y elementos como las armas, atender a lo que se conoce como “Artículo 222”, una disposición administrativa que les permite trabajar como policías para terceros -empresas de transporte de caudales, vigilancia de entidades como el Banco República, presencia en centros comerciales, etc.- y recibir de éstos una remuneración que para muchos es básica a la hora de complementar el reducido salario que perciben desde las instancias oficiales.

Su preparación

El “carácter” que define a los cometidos propios de esta Unidad policial, en la que se mantiene el lema “Unión, fuerza, disciplina”, requiere de personas con un determinado perfil físico y psicológico. De un lado, apuntaremos que la oficialidad que está destinada a la Compañía nº 2 tiene que seguir una preparación específica para dirigir a sus subordinados. Su capacitación la consiguen a través de lo que se conoce como “Curso de Oficiales de Intervención”, una serie de conocimientos teóricos y prácticos que requieren de dos meses intensivos de clases de todo tipo y que tienen que asumir en régimen de internado.

Su cualificación profesional, para darles los recursos que requerirán en sus servicios reales, incluye temas como control de disturbios civiles, operaciones especiales, operaciones rurales, actuaciones en temas en los que se suponga la presencia de artefactos explosivos, protocolos de seguridad para acompañamiento de VIP’s (Very Important Person) y otros muchos más. Es un periodo especialmente duro y muy exigente desde el punto de vista físico.

Respecto de lo que ellos conocen como personal subalterno, grupo que incluye todos los suboficiales y los policías de base, apuntar que lo normal es que escojan este destino justo al iniciar su carrera profesional y cuando son guardias de segunda. Lo harán tras superar los tres meses de preparación inicial y al haber demostrado que son físicamente fuertes y que en lo psicológico también superan a lo que es normal en la media.

No todos valen para ser antidisturbios y es normal que de setenta candidatos sólo se selecciones a un quince por ciento, diez o doce más o menos. Éstos tendrán que seguir una preparación inicial de carácter interno que se conoce como “Adiestramiento en Control de Disturbios Civiles”. Dura una semana intensa, periodo especialmente duro en el que se les lleva a un punto de cansancio físico que llega a agotar a los alumnos. Se les somete a una notable presión psicológica que tienen que soportar, buscando aquellos que serán idóneos. Todo ello, tiene un objetivo básico: que los seleccionados puedan incluirse en los grupos de choque y permanezcan en disposición de actuar pero sin que la situación que les envuelva -en especial grupos de violentos gritándoles o intentando generar en ellos una determinada respuesta- sea definitoria de lo que realizarán.

Cuando se les ordene, intervendrán. Buscarán hacerlo como “una fuerza inteligente”. Estos guardias están sometidos a un intenso adiestramiento que incluye prácticas casi todos los días. Trabajan sobre todo los despliegues con sus vehículos, las distintas formaciones cerradas con las que buscarán “intimidar” a sus oponentes -un grupo de doce podrá ser efectivo contra quinientos, eso sí aplicando con control sus diferentes capacidades-, se adiestran con los lanzadores de granadas lacrimógenas y máscaras antigás para estar preparados y actuar diligentemente cuando les sea necesario usarlos, practican el tiro con los diferentes modelos de armas cortas de dotación, se entrenan en lo que es la progresión por espacios urbanos para cuando se les requiera actuar en situaciones domésticas, etc.

Todo ello busca prepararlos para los diferentes cometidos que a ellos, como fuerza de choque que son, se les exigirá. Uno, el principal, sería actuar como elemento antidisturbios en caso de incidentes, desórdenes públicos, algaradas, enfrentamientos entre hinchas deportivos y un largo etcétera de situaciones donde un disturbio mal controlado pueda degenerar en una situación difícil de estabilizar. Otro sería intervenir en cárceles con ocasión de motines o de revueltas, para que los presos depongan de actitudes hostiles.

Junto a los anteriores, podríamos incluir las labores de patrullaje que pueden encomendárseles en zonas conflictivas o cuando se detecte un repunte de cierta actividad criminal en un área determinada. También les corresponde el acompañamiento de VIP’s o de los autobuses que trasladan a los equipos de fútbol, baloncesto,…, en determinados encuentros de referencia nacional o internacional; el traslado de determinados detenidos o el acompañamiento a centros asistenciales sería una actividad complementaria.

Sobre su equipo, decirles que llevan un cinturón clásico de concepción e inspirado en los antiguos de tipo militar. Allí, sitúan elementos como la pistola Glock 19 del calibre 9x19mm Parabellum, que llevan en una funda fijada en el costado de la pierna para que quede especialmente a mano, y varios cargadores para la misma. También grilletes, varios tipos de defensas y los equipos de comunicaciones que garantizan los enlaces entre el personal, aunque en determinados dispositivos recurren a órdenes visuales que también son muy efectivas.

Para el caso de algaradas, motines y demás tipos de revueltas recurrirán a un equipamiento específico que incluye tomfas de madera especialmente contundentes y protecciones de material sintético cubriendo la parte frontal inferior de las piernas. En la cabeza emplean cascos de protección con visera frontal para evitar cualquier impacto accidental y un reborde trasero que protege la zona del cuello, sobre todo de objetos que les puedan lanzar. En el torso una prenda antibalas ligera y de tipo exterior, con fijaciones de velcro para situar diferentes tipos de rótulos que avisen de lo que son.

Además de la semiautomática, que tiene una utilidad determinada, recurrirán a escopetas para lanzar disparos de salvas o de proyectiles no letales. Se trata de modelos del calibre 12 y accionamiento por corredera, de los que disponen de ejemplares con culata fija y otros con culata tipo pistolete que reduce su tamaño general y facilita los movimientos en lugares exiguos. Llevarán con ellos lanzadores monotiro con los que disparar diferentes tipos de artefactos, especialmente lacrimógenos y fumígenos, con los que desescalar tensiones. En determinadas actuaciones lo harán llevando con ellos los subfusiles Heckler & Koch MP5A2 y A3 -unos con culata fija y otros con ella retráctil- que, desde hace muchos años, tienen en dotación, armas también del 9mm Para. en las que es habitual estén provistas de dos cargadores -unidos con grapa de HK- con capacidad para treinta municiones en cada uno. Escudos balísticos de protección, furgones Mercedes “Sprinter” de tipo largo acondicionados para el traslado de personal, vehículos ligeros y hasta algún camión blindado 4×4 para determinadas actuaciones -un antiguo furgón de transporte de caudales con un pacha choques reforzado y otros implementos- completan lo más característico de esta fuerza policial.

Complementariamente a ese núcleo descrito, y como refuerzo, la Guardia Metropolitana puede activar otra de sus capacidades. Se la conoce como Brigada “Puma”. Es un núcleo de intervención inmediata caracterizado y equipado con patrullas especialmente móviles que están dispuestas a actuar con especial diligencia cuando se les recabe. Los “Puma”, conocidos anteriormente como Compañía nº 4, tienen como máximo responsable a un teniente 1º que coordina la actividad de medio centenar de agentes. Operativamente hablando, apuntar que lo que les caracteriza es que trabajan como “unidad de combate”. Esa es la designación que en este grupo se da al binomio o binomios que trabajan juntos. Cada uno de ellos está formado por dos agentes moviéndose en otras tantas motocicletas y trabajando, de forma especialmente coordinada, en beneficio de una misión particular que se les pueda asignar o de la genérica que les caracteriza: vigilar para actuar de inmediato cuando surja una problemática de seguridad que tenga que ser atajada de raíz. Esa disposición operativa en lo que a sus vehículos se refiere, les permite moverse con más agilidad en aquellos lugares en que el tráfico sea más intenso y llegar antes al punto donde se les requiera, pudiendo desplazarse tanto por zonas urbanas como rurales porque la mayoría de sus motos son todo terreno y de tamaño bastante compacto.

Este artículo fue publicado en el número de la Revista Táctical Online Julio 2019.

Tactical Online Julio 2019
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