Acro P-2, novedoso visor de punto rojo de Aimpoint

Muchos profesionales del ámbito policial y militar conocen las cualidades de los visores de punto rojo fabricados por Aimpoint. Unos, porque han podido validar sus excelentes prestaciones en los exigentes entornos de las distintas zonas de operaciones internacionales o en los ahora comunes cometidos antiterroristas clásicos en numerosas ciudades. Otros, porque han oído hablar especialmente bien a sus compañeros o han leído sobre sus numerosas y positivas cualidades.

La gama que propone la firma sueca Aimpoint, toda una referencia en el mundo de los visores de puntería de punto rojo pues fueron los primeros que fueron adquiridos por el entorno profesional y porque llevan muchas décadas demostrando ser resistentes y fiables, crece ahora con una solución especialmente interesante. Acaba de ser presentado, y estará disponible a los usuarios en los próximos meses, la versión P-2 del sistema ultra compacto ACRO (Advanced Combat Reflex Optic) surgido inicialmente para ser instalado en armas cortas pero con cualidades que también lo hacen óptimo para poderlo fijar en subfusiles, fusiles de asalto y como elemento de puntería complementario en rifles de alta precisión o incluso en sistemas lanzacohetes; está considerado como el mejor sistema de entre los de su clase y se corresponde con una nueva generación (NG, Next Generation) de este atractivo y prestacional modelo.

Concebido para durar

Los visores ultra compactos ACRO surgieron en 2018 como respuesta a un cambio de tendencia en el mundo de las armas cortas, pues comenzaron a aparecer modelos equipados de fábrica con anclajes MOS (Modular Optic Systems) donde fijar elementos de puntería optrónicos compactos que ayudasen al operador, manteniendo la percepción situacional del entorno en el que operaba con sus dos ojos abiertos, a encarar a un objetivo próximo para neutralizarlo. 

Aimpoint aprovechó una dilatada experiencia en su tecnología de visores, que se ha ido afianzando paso a paso desde que en 1974 comenzó su andadura con conceptos en principio dirigidos al entorno deportivo, para proponer a los potenciales usuarios un sistema versátil, eficaz y a prueba de los rigores más exigentes de su uso en combate. Lo hace, frente a otros diseños nacidos por y para ser empleados por civiles en actividades de tiro informal, aportando unas cualidades inherentes a una tecnología concebida alrededor del exigente protocolo Mil-Spec, conjunto de normas, cualidades y funcionalidades que se les demandan a aquellos sistemas que los militares requieren para sus cometidos y misiones.

El ACRO P-2 se propone como una solución polivalente que sigue esos estrictos protocolos de fabricación ylo hace aportando además cualidades técnicas que, conjugadas, es difícil encontrar en otros visores. Es sumamente ligero y compacto para que no añada ni volumen ni peso excesivo en aquellas armas a las que se acople; su carcasa/chasis es especialmente resistente para que golpes accidentales o el hecho de operar en zonas con excesiva humedad o polvo no afecten a sus sistemas interiores; sus elementos de regulación han sido concebidos para facilitar su activación por aquellos que llevan guantes puestos en sus manos; sus circuitos consumen muy poca energía lo que hace que con una única pila pueda estar encendido durante cinco años seguidos; la estanqueidad de su concepto es tal que puede soportar las presiones propias de inmersiones a profundidades de hasta 35 metros sin que el agua afecte a su interior;…, y su concepto de anclaje es especialmente versátil para facilitar su fijación tanto en pistolas como en otros tipos de armas.

En el caso de la estanqueidad de 35 metros nos da una idea de la hermeticidad del equipo. Aun pasando años expuesto a los rigores climatológicos de frío y calor el equipo seguirà siendo estanco al polvo del desierto y la humedad de la jungla.  En equipos de otros fabricantes, con resistencia de 1 metro, es seguro que con la variación térmica y el envejecimiento de los materiales no resistirán muchos meses y que el polvo y/o la humedad alcanzarán el interior del  equipo dejándolo inservible.

Todas esas cualidades, y otras que podréis conocer en los párrafos siguientes, las tiene el ACRO P-2 manteniendo un coste de adquisición especialmente competitivo y con un gasto asociado a su uso casi inexistente, valoración económica de sus prestaciones que podemos calificar de óptima si tenemos en cuenta que se trata de un conjunto con una expectativa de vida útil especialmente larga. Personalmente, lo he podido contrastar en los numerosos visores de Aimpoint que uso e incluyen un CompM2 que llevo utilizando en continuidad desde hace dos décadas en diferentes armas sólo cambiando ocasionalmente sus baterías, la misma óptica que hemos visto aún en activo en unidades del Mando de Operaciones Especiales (MOE) del Ejército de Tierra español.

Diseño prestacional

La tecnología y diseño que Aimpoint ha conjugado en el ACRO P-2 permiten asegurar que será toda una revolución en numerosos entornos militares y policiales. Si ya llamó mucho la atención de diferentes colectivos profesionales la gama Micro, es seguro que este nuevo concepto sea especialmente exitoso porque sus aportaciones van más allá de lo que en principio podría parecer.

Cuando, con motivo de su presentación mundial, tuve la oportunidad de manipular el P-1 -batería para 2 años de uso continuado- en una feria de París (Francia) en junio de 2018 ya percibí que se trataba de un diseño especialmente bien resuelto, opinión que pude reforzar en enero de 2020 cuando disparé decenas de cargadores con el ACRO P-1 fijado en una pistola Glock y a un subfusil APC9K de B&T durante una jornada de Prensa en un campo de tiro cercano a Las Vegas (Nevada, Estados Unidos). Al ser notablemente liviano no aportaba masa relevante y los tiros secuenciales especialmente dinámicos con ambas armas eran de lo más natural y se producían sin perder el objetivo porque su punto rojo se sitúa fácilmente sobre el blanco que se desea alcanzar, cualidades a las que cabía añadir que se veía especialmente bien en un entorno muy luminoso y caluroso que no suele ser el mejor para los sistemas de puntería más convencionales.

La verdad es que el ACRO P-2 de Aimpoint no es, para nada, convencional y sí el resultado de la suma de unas capacidades de fabricación superlativas propias de la industria sueca y de una tecnología que se ha ido reforzando y consolidando a lo largo de muchos años. A esas aportaciones hay que sumar el cambio de diseño en lo que es su pantalla, ahora de formas cuadrangulares  en la búsqueda de ampliar la percepción sobre el entorno próximo al objetivo, o el hecho de que en su diseño se haya tenido muy en cuenta el conseguir la mejor interface entre el sistema y su operador, o la posibilidad de añadir tapas.

Lo consiguen con un diseño que pesa tan solo 60 gramos sin contar la montura y está libre de paralelajes (parallax-free), lo que hace que el punto rojo será en todo momento coincidente con el punto donde impactará el proyectil. Para ofrecer un visor del más alto nivel se opta por una carcasa que acoge a todo el conjunto y está fabricada en aluminio de la máxima robustez tipo 7075-T6 que conveniente mecanizado ofrece una excelente resistencia ante impactos accidentales y ha recibido un tratamiento exterior anonizado duro de tono negro semimate, que Aimpoint designa como black to dark grey -negro hacia gris oscuro-. En ella, que se caracteriza por unas dimensiones de apenas 47 milímetros de largo por 32 de ancho y 31 de alto, se ubican los circuitos asociados a un emisor LED (Light Emiting Diode) que genera un punto de un intenso tono rojo de 650 nanómetros y de 3,5 MOA (Minute Of Angle), que tiene el tamaño perfecto para precisiones a distancias de hasta 100 m. 

En la parte frontal y posterior de la carcasa, que recordemos puede ser usada ocasionalmente como elemento mecánico para activar en una pistola la alimentación de un cartucho en la recamara o para expulsar uno que haya fallado, están las lentes endurecidas que han recibido un tratamiento multicapa antirreflejos (AR, Anti-Reflex) para sellar el conjunto e impedir que lluvia, nieve, barro, arena, polvo y otros contaminantes ambientales afecten a su funcionamiento impecable. Adicionalmente, esas lentes evitan que la referencia interna del visor pueda verse a más de diez metros de distancia o si no se usan medios específicos de visión nocturna en sus cuatro posiciones menos intensas, facilitando una transmisión de luz del 70% en un rango que va desde los 420 a los 900 nm; por cierto, en caso extremo de que se produjeran fisuras o roturas de las lentes, el visor sigue en uso por lo específico de la ubicación de su conjunto LED, versatilidad que otros modelos no son capaces de ofrecer; opcionalmente, pueden disponerse sendas tapas abatibles a las ópticas para mayor protección.

En los costados de la carcasa se han situado varias soluciones de interés que facilitarán la intervención del tirador. Uno son los elementos para regular, con movimientos en elevación y deriva que se realizan con una llave T10 suministrada junto al visor, el punto rojo en función de la balística del arma, el calibre o la distancia que se considere óptima para trabajar. Cada click, que es fácilmente audible para facilitar su identificación, hace que el punto de impacto a cien metros varíe 20 milímetros, detalle que ha sido pensado para que se puedan conseguir notables precisiones en el rango de esa distancia.

Otro son los dos pulsadores que facilitan, gracias a su cómodo accionamiento y a un diseño que evita que se puedan activar de forma accidental, regular la intensidad del punto rojo en un rango de diez intensidades, cuatro de ellas compatibles con los sistemas de visión nocturna (NVD, Night Visión Devices) y seis propias del empleo diurno desde el orto al ocaso incluido el super-brillante para el desierto, facilitando así que el usuario escoja la que mejor se adapte a  cada escenario o ambiente operativo. Desde el punto de vista funcional, decir que este visor carece, buscando que siempre esté en disposición de ser usado de forma efectiva y positiva, de un modo de auto apagado que puede ser distorsionador dentro de las necesidades de policías y militares porque no lo necesita gracias su autonomía de cinco años, ni tampoco incluye materiales radioactivos ni inútiles como un frágil cargador solar. Es simple, robusto, fiable, eficiente, preciso y versátil, y está siempre listo para ser usado.

Cualidades superlativas

En el costado izquierdo, por detrás de los pulsadores de regulación de intensidad, encontramos, perfectamente integrado el alojamiento de la única pila CR 2032 que, de fácil adquisición en cualquier punto del planeta, le confiere energía para mantener el visor encendido durante 50.000 horas consecutivas, lo que supone 5 años y la tranquilidad de que los profesionales que lo usen tendrán su referencia interna de punto rojo disponible siempre que su actividad lo requiera. 

La tapa que facilita el acceso al alojamiento interno puede desenroscarse o roscarse sin tener que mover el ACRO P-2 de donde está fijado, lo que es una aportación relevante al evitar tener que cetrar de nuevo el arma -lo que si se tiene que hacer en otros modelos de otros fabricantes- . También lo es el hecho que cuente con una junta que sella el conjunto y lo impermeabiliza de factores externos extremos; recordemos que este sistema puede ser empleado por buceadores de combate o en infiltraciones/exfiltraciones bajo el agua por personal de Operaciones Especiales u otros colectivos, pues es totalmente estanco sumergiéndolo a profundidades de hasta 35 metros que para nada restringen el hecho que se pueda apuntar con él al objetivo nada más salir a superficie.

En su parte inferior se ha diseñado un acoplamiento llamado IAI (Integrated ACRO Inferface) que consiste en una montura especialmente sólida, robusta y versátil que hace que pueda acoplarse a distintos conceptos de armas y sistemas de fijación. El fabricante apunta que lo óptimo es usar una llave con un par de 2,94 Nm -torque de 26 libras por pulgada- para el apriete de los tornillos de anclaje o que la configuración de este visor ultra compacto lo hace especialmente resistente a lubricantes, repelentes, combustibles o disolventes empleados en la limpieza de armas, lo que asegura la insensibilidad el conjunto a esas sustancias.

A lo reseñado cabe añadir que el ACRO P-2, que carece de aumentos, ofrece una ventana de 16×16 mm que facilita la adquisición del objetivo y el hecho que su punto rojo esté localizado a una altura de 14 mm del eje óptico del arma facilita un encare de lo más instintivo, dinámico y operacional. Sus pequeñas formas proporcionan al usuario la mejor orientación tridimensional posible respecto de aquel objetivo que se pretende batir, una aportación que hace que el tiro pueda realizarse de forma más rápida y con un menor esfuerzo cognitivo. 

Ofrece unas prestaciones ópticas del más alto nivel que se sustentan en detalles como el que la puntería a través del conjunto no genera distorsiones, lo que sí sucede en otros modelos de otros fabricantes con lentes de inferior calidad, o por el hecho de que ha sido valorado en condiciones extremas de vibraciones, cambios de temperatura o los efectos del retroceso extremo en sesiones intensas de tiro que han incluido pruebas en armas que han disparado con él la friolera de 20.000 cartuchos del calibre .40 S&W -aproximadamente el doble del retroceso del 9x19mm-. Por cierto, su uso está garantizado en un rango climático tan extremo que va desde los 45 grados centígrados bajo cero a los 71 grados positivos.

Aimpoint propone, distintos complementos a este visor. Interesante es el conjunto que se sitúa cubriendo la lente frontal cuando esta no se usa o los acoplamientos que están disponibles para poderlo fijar a la mayoría de los modelos de armas cortas más populares. Por cierto, sus dimensiones hacen que sea compatible con muchos de los modelos de fundas que se ofrecen para portar una pistola con su visor.

Acabaremos estas páginas con una reflexión:

“Cuando tu vida o la de otros pueden depender del visor, un fallo no es una opción”.

Este artículo fue publicado en la Revista Tactical Online Junio 2021