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Militares de élite: el Tercio Sur de Infantería de Marina

Autor:   Octavio Díez Cámara

Dentro de la estructura de la Armada española se incluye un elemento de carácter expedicionario que se aglutina en torno a las capacidades de la Infantería de Marina (IM) y de las fuerzas navales anfibias que servirían para proyectar a hombres y material hacia aquel lugar o lugares en los que se recabase su presencia.

El Comandante Jefe de la IM, el COMGEIM, lidera una estructura en la que en términos generales se incluyen tres grandes núcleos. De un lado la Brigada “Tercio de Armada” (BRIMAR) acuartelada en San Fernando y con unos dos mil hombres y mujeres en sus estructuras. En una posición distinta, por su menor entidad en cifras de personal, se encontraría la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) que está ubicada en unas instalaciones de La Algameca próximas a Cartagena. Completa esa “tríada” la llamada Fuerza de Protección (FURPRO) que dirige el general Carlos Pérez y que incluye varios núcleos especializados que protegen instalaciones navales en San Fernando, El Ferrol, Cartagena, Madrid o Canarias. Hace ahora cuatro años, en el número 8 de “Tactical Online” les hicimos una introducción a ellos con un reportaje específico del Tercio Norte (TERNOR), publicación que complementamos con estas páginas dedicadas al Tercio Sur (TERSUR).

Trabajo intenso

El TERSUR brinda a la Armada varias capacidades. Una es la que se deriva del notable potencial de sus tres Equipos Operativos de Seguridad (EO’s), núcleos especializados en todo lo relacionado con las llamadas Operaciones de Interdicción Marítima (MIO, Maritime Interdiction Operation). Uno de los tres suele estar embarcado en aquellos buques de la Armada desplegados en el mar territorial y en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) en el área del Estrecho de Gibraltar y Golfo de Cádiz, y lo hacen dentro del Plan Permanente de Vigilancia y Seguridad Marítima (VIGMAR).

Sobre este tipo de organizaciones, que por su elevado adiestramiento y operatividad está claro que son fuerzas de élite, les concretaremos que la Sección de EO’s está liderada por un teniente y que cada equipo incluye a un sargento como responsable y a once efectivos que se reparten en dos elementos, cada uno de los últimos liderados por un cabo 1º. Este personal está capacitado para responder a lo que son sus cometidos básicos, y para ello se preparan en un proceso que comprende voluntariedad, estar preparados para un trabajo extra y diferente, y superar en su proceso selectivo inicial una serie de pruebas físicas, técnicas o de comportamiento profesional en circunstancias concretas que defina a los más acordes al perfil buscado.

Su preparación la hacen en el seno del EO al que sean asignados, con prácticas que se inscriben dentro de un Plan de Adiestramiento general, aunque se suelen matizar temas en función de necesidades concretas. Dos de cada núcleo de once se prepararán para actuar como binomio de francotiradores formado por un tirador selecto, que maneja un rifle de cerrojo Accuracy AW del 7,62x51mm (.308 Winchester) o un semiautomático Barrett M82A1 del 12,70x99mm (.50 Browning), y un observador que lleva su propio fusil y atiende al uso de visores Leupold de 45x, a prismáticos Steiner o a otros medios ópticos u optrónicos.

Hay tres EO’s en el TERSUR. Usualmente, y dentro de unos ciclos que suelen durar entre seis y doce meses, uno de ellos está en la fase de adiestramiento para conseguir dominar una serie de procedimientos, técnicas y metodologías. Otro, está especializándose en lo que son operaciones de vigilancia marítima, las que les llevan a incidir en temas como el tráfico de armas, de drogas o el contraterrorismo. Trabajan, para conseguir la necesaria certificación, temas como el “rappel” y el “fast rope”, los movimientos por espacios reducidos o CQB (Close Quarter Battle), las técnicas de reducción de personal y de engrilletamiento, etc. El tercer Equipo está más encaminado a lo que son operaciones, nivel que permite que sea el idóneo para trabajar en lugares tan complejos como la costa Somali, donde se concentran las acciones contra la piratería que requieren de técnicas específicas.

Respecto de los abordajes, incidieron en apuntar que a ellos les corresponde básicamente desplegar a los tiradores como cobertura -es difícil la técnica de tiro cuando el emplazamiento propio se mueve y la zona de objetivos también- y que su personal participe en aquellos en los que se presume oposición dando cobertura al trozo de visita y registro (TVR) de la nave a la que acompañan, actuando tanto en el caso de que la acción sea de tipo cooperativa como en las no cooperativas. Si se encuentran fuego hostil, se replegarían y entraría en acción la FGNE. Paralelamente a ese cometido específico a ellos les correspondería cooperar con la propia dotación del navío en el que desplieguen en cometidos de rescate relacionados con la ayuda humanitaria o incidiendo en la seguridad general tanto cuando están navegando como cuando se encuentren en puerto o en un fondeadero, tomando especial atención a la vigilancia próxima cuando el buque transita en determinados puntos en los que se ha contrastado una hipótesis clara de amenaza.

Otro de los cometidos específicos del personal del TERSUR es el propio de sus elementos de Policía Naval. Cuentan con vehículos especialmente diseñados para el traslado de detenidos, con otros acondicionados para favorecer sus intervenciones y hasta con alguno que incluye caniles para facilitar el movimiento con los perros. Su especialización en temas de control de masas (CRC, Crown Riot Control) les lleva a trabajar en unas estructuras que conocen como ternas o en los módulos de intervención rápida (MIR), que aglutinan tres de las anteriores.

Más peculiaridades que definen al TERSUR las encontramos en aspectos cómo su ubicación. Sus fuerzas las reparten entre las que se encuentran en el “Cuartel de Batallones” de la Población Militar de San Carlos, donde está su Mando y dos terceras partes de sus efectivos, y el núcleo que despliega en la Base Naval de Rota. Propio es que se trata de una Unidad equipada con vehículos de tipo ligero y con medios específicos que podemos considerar como ligeros y acordes con lo que se les exige. Opcionalmente, podrían conforman un núcleo de IM proyectable de forma tradicional, mediante un asalto anfibio o por helitransporte, hacia aquel objetivo que fuese necesario conquistar o recuperar; en el reciente ejercicio GRUFLEX 2018, desarrollado en Canarias y en la zona gaditana en noviembre de este año, han participado este tipo de fuerzas apoyando a la BRIMAR.

La actividad propia del TERSUR implica que su personal de desplace de forma habitual al Campo de Adiestramiento de “Sierra del Retín” para prácticas y ejercicios de tiro. También suelen desplegar en campos de maniobras como los de “Álvarez de Sotomayor” en Almería o “Los Alíjares” en Toledo. Tienen variaa operaciones reales en su haber. A finales de la década pasada despegaron una Sección de Fusiles dentro de la Fuerza Expedicionaria de Infantería de Marina (FIMEX BH IX) que, dentro de la Operación “Althea” de la Unión Europea (UE), estuvo desplegada en Bosnia. Así mismo, han participado con EO’s dando seguridad a buques desplegados dentro de la Operación “Ocean Shield” que se lleva a cabo en aguas del Cuerno de África y también embarcados en buques que trabajan en la Operación “Atalanta” que la UE lidera en aguas de Somalia para frenar la piratería. Además, su personal y perros de la Unidad Cinológica han trabajado en la Operación “Libre Hidalgo” que tiene lugar en Líbano; destacamentos suyos han vigilado las vías férreas dentro de la Operación “Centinela” o su personal ha sido activado dentro de la Operación “Active Endeavour” o en la Operación “Levrier”, las dos últimas en aguas mediterráneas.

Amplio potencial

Como hemos ya resaltado, quienes protagonizan estas páginas tienen que dar respuesta a una serie de necesidades que la Armada les encomienda. Por ello, han sido partícipes en los últimos años de acciones relacionadas con los despliegues en el exterior para realizar patrullas en zonas “calientes” del planeta.

Asimismo, han tenido que mantenerse implicados en otros cometidos más clásicos. Para el TERSUR es básico todo lo relacionado con la misión de proporcionar seguridad física al personal e instalaciones que la Armada tiene en su zona de responsabilidad, la de la Bahía de Cádiz. Dentro de esa especialización, les corresponde la realización de guardias y cometidos que les permitan cumplir esa misión y lo hacen en instalaciones como la Base Naval de Rota, el Arsenal de La Carraca, las Estaciones de Radio ubicadas en la zona o en el Cuartel General de la Fuerza de Infantería de Marina.

A ellos les corresponde mantener, de forma permanente, un Elemento de Seguridad de cuatro efectivos que realizan rotaciones cada veintiún días dentro del Destacamento Naval de la Isla de Alborán. Participan activamente, tanto mediante patrullas móviles como gestionando las instalaciones con monitores en las que se observa lo que captan numerosas cámaras de televisión, en lo que es la Guardia Militar de Zona (GUMIZ) dentro de la Población Militar de San Carlos. Son, en la anterior, un elemento de reacción que queda a disposición, ante cualquier tipo de incidencia que afecte a la seguridad física, de todas las dependencias localizadas en la zona cercana.

En la respuesta a las anteriores, y dado que son parte de la FURPRO, se les ha organizado de forma parecida a los otros tercios, aunque con una particularidad a la que nos referiremos más adelante. Orgánicamente, el COMTERSUR es su Comandante. Bajo su Mando hay cerca de medio millar de efectivos que se reparten en los elementos siguientes:

  • Mando y Plana Mayor (PLM) que conjuga tanto al COMTERSUR como a aquellos elementos, coordinados por un teniente coronel que es 2º Comandante del TERSUR y Jefe de la PLM, que dan sustento a los órganos directos para ejercer el Mando o asesorar en la toma de decisiones. La PLM tiene las secciones de Personal -S1-, Operaciones e Inteligencia -S2/S3- y Logística -S4-. Además se cuenta con la Secretaría, un elemento de Sanidad, la Oficina de Relaciones Públicas, el Oficial de Cuenta y Razón, o el Suboficial Mayor.
  • Compañía de Seguridad. Un capitán dirige tres Secciones de Seguridad y una Sección de EO’s. Básicamente, sus cometidos van dirigidos a proporcionar guarniciones, guardias y destacamentos para actuar en aquellas instalaciones navales que se determinen, generalmente dentro del ámbito de la Bahía de Cádiz y derivadas a lugares como San Fernando, Chiclana o Puerto Real. Específicamente, las tres primeras están organizadas de forma idéntica, tienen un oficial como responsable y encuadran cada una tres pelotones liderados por suboficiales o experimentados cabos 1º; de los EO’s ya les hemos hablado en estas mismas páginas
  • Compañía de Policía Naval. Tiene como cometidos principales el prestar servicios de escolta a las autoridades, realizar despliegues de seguridad que den coberturas a actos militares o ceremonias de especial relevancia o actuar dando escolta cuando se custodia a presos o cuando se realizan traslados de munición. Aportan el personal que da cobertura a la Guardia Militar de Zona (GUMIZ). Para poder actuar en esas labores está dirigida por un capitán y organizada sobre la base de dos Secciones de Policía Naval, una Sección de Escoltas y una Unidad Cinológica que opera con guías y perros especialmente adiestrados para las labores de seguridad/ataque, detección de explosivos o localización de drogas.
  • Compañía de Plana Mayor y Servicios. Dirigida por un capitán, tiene como cometido principal el proporcionar aquellos elementos necesarios para el apoyo logístico de la Unidad en la que está encuadrada. Aporta tres secciones específicas encargadas de proporcionar refuerzos en áreas concretas como las de comunicaciones, transporte o servicios, apoyando tanto el día a día como aquellas operaciones que se les asignen o despliegues para prácticas o ejercicios. Su personal también realiza guardias de seguridad en aquellas instalaciones navales en las que se determine que su presencia es requerida.
  • Unidad de Música con una banda que se constituye para dar realce a distintas ceremonias militares y civiles organizadas en el ámbito de la Bahía de Cádiz. Está basada en el uso de tambores y cornetas.

Además de las reseñadas, y como elemento que añade particularidad al TERSUR y lo diferencia de otros, en su orgánica se encuentra también la Unidad de Seguridad de la Base Naval de Rota que tiene dependencia funcional del Almirante Jefe de la Base Naval de Rota. El trabajo que define a quienes forman este colectivo especial de infantes de Marina se enmarca dentro del Convenio firmado entre España y Estados Unidos en relación con esa instalación de vital relevancia para ambas armadas, por lo cual la tarea que realizan, en lo que a seguridad militar se refiere y control de accesos al reciento, se hace en cooperación directa con los militares que la United States Navy despliega allí en el mismo cometido. La Unidad tiene entidad de Compañía reforzada y su Mando es un comandante; la estructura incluye tanto una pequeña PLM, coordinada por un capitán, como un elemento de Policía Naval tipo compañía y con otro capitán como máximo responsable.

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Este artículo fue publicado en el número de la Revista Táctical Online Diciembre 2018/Enero 2019.

Tactical Online Diciembre Enero 2019

AAV7’S, BLINDADOS ANFIBIOS DE LA BRIMAR

Autor:    Octavio Díez Cámara

Hace solo unas pocos meses supimos, por diversos canales informales y formales, del interés de la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR) “Tercio de Armada”, que es la élite de la Armada encargada de proyectar el poder naval sobre tierra en forma de contingentes anfibios que tomarían la cabeza de playa y permitirían acciones contundentes hacia el interior, en adquirir nuevos blindados.

La noticia, difundida incluso por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, hace referencia a una previsión que goza de la máxima prioridad dentro de los programas de compra de armamento del Estado Mayor de la Defensa (EMAD) del Ministerio de Defensa de España. Se sabe que el 25 de junio de 2018 se aprobó por parte del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA) el Documento de Necesidad Operativa designado “Capacidad de Asalto Anfibio Protegido” y que en diciembre de ese mismo año el documento fue validado por el Jefe del EMAD.

Por una cifra que se aproxima a los cien millones de euros se pretende adquirir, cuando así se decida en el correspondiente Consejo de Ministros, un lote de once blindados oruga anfibios. Se trata de ocho AAVP7A1 (Assault Amphibious Vehicle) de transporte de personal que pueden transportar en su interior a una veintena de Infantes de Marina completamente equipados, un AAVR7A1 con elementos de recuperación para otros medios similares que lo hacen especialmente útil en apoyo de tareas logísticas o para superar situaciones comprometidas, y dos más AAVC7A1 habilitados con sofisticados equipos de comunicaciones y de presentación para labores de Mando y Control. Todos, aparentemente nuevos, se corresponden con la versión más reciente, la designada RAM/RS (Reliability, Availability, Maintainability/Rebuilt to Standard) que fabrica en EE.UU. la compañía británica BAE Systems y que están en servicio en el Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos (USMC, United States Marine Corps) y en unidades similares de otras naciones; por lo que se conoce, estarían provistos de unos elementos de blindaje externo adicional que proveen mayor protección ante impactos directos e indirectos, los llamados EAAK (Enhanced Armor Applique Kits).

A día de hoy, la previsión es que el acuerdo se cierre pronto para proceder al correspondiente contrato y poderlos recibir en unos pocos años, para que pudiesen entrar en servicio antes de mediados de la próxima década y pudiesen estar todos operativos sobre 2026. Su llegada, implicaría una más amplia flexibilidad a la hora de generar capacidades asociadas a la proyección expedicionaria de la BRIMAR. Es necesaria su incorporación, ya bastante retrasada porque se había programado una acción similar ya a principios de esta década y se tuvo que posponer por problemas presupuestarios derivados de la acuciante crisis económica que azotó a las arcas del Estado.

Necesidad básica

Las líneas con las que hemos iniciado estas páginas no son aún una realidad palpable, pues no se ha firmado aún el correspondiente acuerdo comercial ni los plazos en los pagos y en la recepción del material. Sí lo es el hecho de que la BRIMAR, que está acuartelada en San Fernando (Cádiz) y se proyecta con navíos anfibios que suelen operar desde la Base Naval de Rota que no está muy lejana y pueden también atracar en la Estación Naval de Puntales, ya tiene una amplia experiencia con ingenios similares, aunque mucho más antiguos y menos eficaces que, como explicaremos más adelante, llevan usándose con intensidad desde hace bastantes años.

Hoy, dentro de la estructura de la BRIMAR encontramos tres batallones -dos de desembarco, el BD-I y el BD-II, y uno mecanizado, el BD-III-, que son el componente anfibio principal en lo que a personal involucrado directamente en acciones de combate, y otros grupos de diversa entidad adscritos a diferentes capacidades. Uno de ellos es el Grupo de Movilidad Anfibia (GRUMA) que hoy es heredero de medios y capacidades del Grupo de Armas Especiales (GRAE) que comenzó a constituirse en noviembre de 2002 y al que se le dio el nombre actual en 2010, variándose su estructura en septiembre de 2013 como consecuencia de la instrucción IPFIM 0301.

Actualmente en el GRUMA, que integra unidades con medios orgánicos especializados para el movimiento buque-costa de la Fuerza de Desembarco y otras especializadas en las funciones de combate de movilidad, contra-movilidad y protección, se trabaja con una estructura que está en proceso de transformación orgánica. Bajo la dirección de un teniente coronel, y con una cifra aproximada de unos cuatrocientos profesionales caracterizados por un nivel de instrucción y adiestramiento especialmente exigente y complejo, trabajan varios elementos: una Compañía de Plana Mayor y Servicios, una Compañía de Zapadores, una Compañía de Embarcaciones y una Compañía de Vehículos de Asalto Anfibio (VAE). Esta última, donde se emplean los blindados anfibios oruga que navegan para moverse desde las naves de transporte hasta la costa y tienen notable movilidad en todo tipo de terrenos para desplazarse por tierra hasta el punto en el que se requiera se posicionen, dispone en la actualidad de diecinueve vehículos tipo AAV que se reparten entre dieciséis AAVP -una resultó hundida hace unos años- de transporte de personal, dos AAVC de Mando y un AAVR de recuperación. Se han ido modernizando y han sido sometidos a diversos procesos intensos de mantenimiento, los overhaul, que permiten tener la mitad de ellos operativos para cualquier necesidad que se requiera.

Con ellas se realizan cometidos de apoyo al combate en beneficio de las seis Compañías de Fusiles que agrupan, de tres en tres, tanto en el BDE-I como en el BDE-II. Operan desde unas instalaciones localizadas en el Acuartelamiento “Sargento Padros Pagés” de la Población Militar de San Carlos y, además de dependencias para temas administrativo, de Mando y demás labores propias de la actividad del día a día de una Unidad de carácter militar, el GRUMA dispone de zonas cubiertas que sirven de aparcamiento protegido, de talleres en los que se realizan labores de mantenimiento periódicas y otras más que puedan requerirse, y hasta de un entorno con un caño próximo por el que transitan para algunas prácticas de conducción o para determinadas pruebas del material.

Orgánicamente, la Compañía VAE tiene como máximo representante a un capitán y sus efectivos, por la propia configuración de lo que caracteriza a su actividad no llegan al centenar, siendo en la mayor parte tripulaciones de los blindados que operan. Algunos se distribuyen en una pequeña Plana Mayor con  núcleos especializados en temas logísticos, de personal, etc.; un Pelotón de Mantenimiento que cuenta con experimentados especialistas en lo que son los trabajos propios que permiten obtener el mejor ratio de disponibilidad del material a su cargo; un Pelotón de Comunicaciones que asume las tareas de gestión de equipos de enlace radio, y dos Secciones Mecanizadas que están lideradas cada una de ellas por un teniente y que se estructuran de forma que van adaptándose a la disponibilidad que en cada momento hay de vehículos y de personal, logrando así la mejor sinergia de cara a ofrecer la capacidad de transporte pretendida a otras unidades. Con todos esos elementos se pueden generar agrupaciones para proporcionar apoyo de combate y apoyo de servicios de combate a la BRIMAR, núcleos que se activarán durante los asaltos anfibios pero también para las subsiguientes operaciones en tierra; lo harán tanto formando parte de unidades mecanizadas que se puedan constituir con los vehículos de personal o de Mando como dando un especial aporte logístico con el modelo de recuperación.

Larga experiencia

Los medios que ahora opera esta Compañía pueden parecer a primera vista vetustos y anticuados, pues se incorporaron a la Infantería de Marina (IM) española entre los años 1972 y 1974, ahora hace más de cuatro décadas. Su llegada, siguiendo lo que era clásico en la Fuerza estadounidense del USMC que en muchas épocas ha servido como referente en el que la IM se ha inspirado a la hora de tomar decisiones orgánicas o de capacidades, fue precedida por la de otros similares, los LVT-4 que se habían recibido casi una década antes, en octubre de 1963.

La experiencia que se obtuvo de estos últimos, encuadrados en una nueva Unidad a la que se dio el nombre de Compañía de Tractores Anfibios, fue  especialmente positiva y demostraron, trabajando conjuntamente con los camiones anfibios DUKV de seis ruedas -se les encuadró en una Sección-, que su aportación a los asaltos anfibios era sustancial. Los resultados positivos permitieron, aprovechando la reestructuración de 1970 del TEAR, crear la Compañía de Vehículos Anfibios que operó con aquel material hasta 1972 en que comenzaron a llegar dieciséis LVTP-7 (Landing Vehicle, Tracked Personnel), dos LVTC-7  (Landing Vehicle, Tracked Command) y un solitario LVTR-7 (Landing Vehicle, Tracked Recovery).

No tenemos claro si su incorporación fue resultado de una compra al fabricante, la compañía United Defense que formaba parte de la corporación FMC, o de algún acuerdo gobierno a gobierno que propició su obtención. Sí que llegaron el mismo año en que fueron puestos en servicio activo con el USMC y que estaban nuevos, por lo cual puede considerarse como todo un logro que en fecha tan inicial estuviesen disponibles para España, por delante de otras naciones aliadas. También hemos conocido, que para operarlos, se envió a Camp Lejeune (Carolina del Norte), con antelación a la recepción del material, a un grupo de cinco oficiales, cinco suboficiales y cinco cabos primeros que se formaron en su manejo y mantenimiento; poco después, un capitán, dos cabos primeros y dos funcionarios civiles mecánicos de la entonces Agrupación de Apoyo de Combate (AAC) realizaron un curso de mantenimiento en Camp Pendleton, cerca de San Diego (California).

Con este novedoso blindado se logró un avance importante en los cometidos de la Compañía que los encuadró. El uso intenso que se les iba dando incidía en sus prestaciones. Sus niveles de utilización militar hicieron pensar en que sería bueno adquirir más ejemplares, como expuso la Comandancia General de Infantería de Marina (COMGEIM) en 1983 al entonces Ministro de Defensa, previsión que pese a estar aprobada se canceló justo en los últimos pasos de su tramitación. Lo que sí se abordó, en 1989, es que los que sí habían llegado fuesen sometidos a un intenso overhaul sin modificar sus capacidades, revisándolos y reparándolos por parte de la empresa española CAF (Construcciones Auxiliares de Ferrocarril). Entre 1997 y 1999 se activó el designado SLEP (Service Life Extension Program) que permitió una completa actualización de los mismos para renovar su potencial y dejarlos casi a cero horas de uso. El proceso supuso la modernización de los LVT7 a la versión AAV-7A1: se los desmontó totalmente, se repasó con rayos X la barcaza de aluminio que tiene grosores de hasta 45 milímetros, se cambió el motor original por un Cummings VT 400 de cuatrocientos caballos que trabaja asociado a una transmisión Navsea HS-400-3A1, se sustituyó la torre por una nueva de accionamiento eléctrico dotada con una ametralladora media Browning M-2 HB (High Barrel) del 12,70x99mm (.50 Browning) y un lanzagranadas automático Saco Mk-19 modelo 3 que dispara granadas de 40mm a un ritmo superior a los trescientos disparos por minuto, se introdujo un nuevo plano abatible en la proa y se sustituyó todo aquello que no estaba operativo. Los cambios, pese al incremento de la masa total, permitieron mejorar aspectos como la velocidad máxima por agua -dieciséis nudos-, la autonomía o la potencia de fuego, incidiendo también en una mejor capacidad para operar de noche.

El uso intenso que se les daba llevó a requerir un nuevo overhaul que se abordó, por parte de la empresa italiana SPA-MIR/Fluidmecanica, en quince de los diecinueve disponibles. A medio plazo, podrían mantenerse operativos los actuales hasta la llegada de los once nuevos. Más a largo plazo, siguiendo las previsiones para las dos próximas décadas por parte del USMC, podrían ir incorporándose distintas modificaciones técnicas y de mejora de la supervivencia que permitiesen mantener operativo el material hasta más allá de mediados de este siglo.

De los AAV7A1, y por ende de los modelos especializados en Mando o recuperación, les diremos que, basándonos en la información que da la Armada española en su página web, tienen una longitud de 7,16 metros, una anchura de 3,29 y una altura de 3,32, lo que los hace especialmente voluminosos en tierra aunque en el agua su silueta se reduce bastante. Su masa es de 27,6 toneladas cargados, alcanzan una velocidad máxima en carretera de 72 kilómetros/hora, pueden pivotar sobre su eje gracias a la tracción oruga de sus cadenas y se mueven bastante bien en todo tipo de terrenos pues son capaces de superar pendientes longitudinales del 60 por ciento y laterales del 40; su autonomía en tierra es de 480 km y de 7 horas en el agua -sus depósitos tienen cabida para 650 litros de combustible-, pues tienen capacidad de movimiento autónomo desde los navíos anfibios que los transportan a la playa a un ritmo de unos 12 km/h gracias a sus dos impulsores hidrojet traseros que les confieren una inusitada agilidad y a su proa y formas que favorecen la navegación.

Disponen de dos lanzadores cuádruples para lanzar botes de humo con los que generar barreras con las que evitar una verificación precisa de su posición y su torreta principal tiene una potencia de fuego considerable pues se cuenta con mil doscientos disparos del 12,70x99mm y ochocientas sesenta y cuatro granadas de 40mm. Para el desembarco pueden transportar hasta veinticinco fusileros en su amplia bodega que cuenta con dos bancos corridos, aunque lo normal es que lleven dieciocho con todo su armamento y equipo. El AAV7P cuenta con una rampa abatible a popa que facilita la entrada y salida con rapidez. Incorpora un sistema para generar cortinas de humo, lo que ayuda a ocultar su posición.

Por cierto, el personal que pasa destinado a la Compañía VAE, que ya trae una capacitación inicial general como Infante de Marina, se forma en la misma en el empleo del material. Los tripulantes reciben una serie de clases teóricas y prácticas tanto en tierra como en el agua de la mano de jefes de vehículos con una dilatada experiencia en su empleo. Los conductores se especializan en el manejo de lo que es el AAV para conocer sus reacciones y moverse con precisión, los tiradores en como extraer de su montaje artillero la máxima potencia de fuego y los auxiliares en realizar aquellas tareas complementarias que son necesarias para operar con estos anfibios de gran porte.  

Este artículo fue publicado en el número de la Revista Táctical Online de Diciembre 2019.

Tactical Online Diciembre 2019
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