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Blindados policiales, hoy una necesidad

Autor:       Octavio Díez Cámara

Las unidades de los ejércitos aprendieron, ya hace muchos años y como consecuencia de sufrir muchas bajas en combate, que la aportación que hacen los blindados a sus cometidos es de lo más positiva y salvaguarda las vidas de quienes en ellos viajan o combaten.

Esa percepción, ha llegado, de una forma u otra, a los diversos estamentos que cubren cometidos de Seguridad pública, sobre todo a aquellos de carácter estatal que tienen unos mayores recursos y una más amplia necesidad respecto de su empleo en las calles. Por ese motivo, en los diversos certámenes en los que se promueven novedades del sector propio de las agencias de Policía encontramos cada vez más propuestas mejor concebidas, más desarrolladas y con un nivel de elaboración y versatilidad que, seguro, incidirán en que sean tomadas en cuenta por parte de aquellos a los que interesa contar con ese tipo de recursos de carácter pesado.

La necesidad se concreta

Tras la masacre de Múnich en 1972, en la que la organización terrorista “Septiembre Negro” actuó contra la delegación olímpica israelí y acabó con once de sus integrantes -también resultarían abatidos cinco terroristas y un agente de Policía-, comenzó a generarse entre los países europeos la necesidad de contar con recursos de asalto policial potentes y eficientes que incidieron en la adquisición de algunos ejemplares de vehículos de ruedas que fueron adscritos a las unidades tácticas o a aquellas que por su concepción pudiesen aprovechar mejor su potencial antibala para frenar los impactos de disparos generados por terceros.

La verdad, por lo que se ha difundido al respecto, es que buena parte de esos medios quedaron aparcados durante muchos años y se les dio poco uso, siendo lo más normal que, como hicieron los suizos, los enviasen a sus aeropuertos como un recurso adicional de vigilancia o que fuesen “activados” para cometidos presenciales como sucedió con los Thyssen Henschel UR-416 -ahora han recibido BMR’s (Blindado Medio de Ruedas) 6×6 del Ejército de Tierra para complementarlos y sustituirlos- de la Policía Nacional española que fueron desplegados en grandes acontecimientos, como los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona -en su torreta había un agente empuñando un potente CETME C del 7,62x51mm como recurso ofensivo- o en el caso de cumbres del más alto nivel como la “Euro mediterránea” que aconteció en la misma ciudad en 2005, o para proteger emplazamientos curiosos que incluyen a la embajada de los Estados Unidos en Madrid. En España, por centrarnos en el ámbito que nos es más próximo, fueron muy conocidos los blindados 4×4 Pegado BLR (Blindado Ligero de Ruedas) desplegados por el entonces Grupo Antiterrorista Rural (GAR) -hoy Grupo de Acción Rápida- en sus misiones de vigilancia y control para actuar contra el movimiento de los terroristas etarras en el País Vasco y Navarra; en mi primer viaje a esta última, para asistir a los sanfermines, me encontré con varios de ellos cruzados en la carretera nacional que unía Zaragoza y Pamplona, una imagen que, aún después de tres décadas y media, aún recuerdo con intensidad porque fue toda una sorpresa ver medios pesados blindados en una ruta pública.

Otras naciones europeas fueron adquiriendo diversos tipos de blindados que en general eran de pequeño tamaño y tenían un relativamente bajo nivel de protección, pues se preveía que la amenaza a la que se iban a enfrentar no sería especialmente contundente. Algunas naciones que formaban parte de la órbita del entonces Pacto de Varsovia desplegaron hasta ingenios 8×8 tipo BTR con sus agencias policiales, una realidad enmarcada dentro del amplio control que ejercían algunos estamentos públicos sobre la sociedad civil.

Al otro lado del Atlántico se vivió una situación también curiosa. Desde las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, que tenían excedentes de determinados modelos que a ellos ya les eran poco útiles, comenzaron a ofrecerse, a través de diversos programas auspiciados por el Gobierno Federal, a los departamentos de Policía regionales y estatales medios entonces tan eficientes como los “Peacekeeper” y los M706 “Duck”, ambos de ruedas con configuración 4×4 que habían sido empleados por la Fuerza Aérea en cometidos de vigilancia de sus bases, y los ubicuos y eficientes M113 con tracción oruga que habían sido descatalogados de las unidades terrestres que los tenían asignados. Con el paso de los años algunos “Hummer” blindados fueron adquiridos por agencias que incluían el equipo SWAT (Special Weapons And Tactics) del Sheriff del Condado de Orange en Florida.

Iban pasando los años y en Europa, así como en otros puntos de Asia u Oriente Medio, la necesidad de contar con blindados para su asignación a acciones policiales de detención de alto riesgo o su empleo en el caso de algaradas en las ciudades quedó un poco de lado tanto por el deseo político de no exhibir medios tan contundentes como por la crisis económica que derivó en que los presupuestos se destinasen a equipos individuales que, como los chalecos antibala o las fundas antihurto, entonces tampoco eran de empleo generalizado.

Fue coincidiendo con los años previos al cambio de siglo cuando la percepción cambió en Estados Unidos. Sucesos como el tiroteo de North Hollywood, en el que los agentes de Los Angeles se enfrentaron a tiro limpio a ladrones equipados con prendas antibala y provistos de armas de asalto -en los próximos meses les haremos una presentación muy interesante, por lo detallado, de lo que allí aconteció-, incidieron en que algunos altos mandatarios de organizaciones de Policía, tanto adscritas a ciudades como los Sheriff escogidos para ejercer el control de la Seguridad pública en los condados, comenzasen a ver la posibilidad de proveerse con algún tipo de blindado.   

Su uso se generalizará

Estados Unidos, un país que en muchos entornos del ámbito militar y de la Seguridad es líder internacional, decidió activar, a partir de 1997, el llamado Programa 1033 por el cual podía transferirse al empleo civil diverso material militar ya en desuso. Helicópteros de tipo AB-206 “Jet Ranger” fueron a parar a varias organizaciones de Policía y también blindados de ruedas y cadenas. Sabemos que hasta 2015 unos cinco mil millones de dólares en material excedente del Ministerio de Defensa ha acabado cedido a unos ocho mil ayuntamientos o corporaciones locales.

También que complementando a esa decisión, y tras el incremento de la amenaza terrorista que se generó en las calles estadounidenses después de los atentados de Nueva York y Washington de septiembre de 2001, se decidió invertir una elevada cifra de dinero gubernamental para adquirir varios cientos o miles -la cifra exacta no la sabemos pero la verdad es que allá donde visitamos una agencia de Policía vemos uno o dos de ellos- de los interesantes y eficaces 4×4 “BearCat” de la compañía Lenco Industries que desde entonces, y en el caso de tiroteos contra enajenados, atrincherados o terroristas, han sido desplegados con avidez por las calles con un resultado óptimo por su tamaño contenido y el hecho de que incluyen blindaje NIJ Tipo IV capaz de hacer frente a los proyectiles más comunes usados por aquellos a los que se intenta neutralizar.

Aunque a algunos grupos de civiles no les ha gustado mucho esa “política” -que mejor Seguridad hay que a uno le protejan agentes fuertemente armados y provistos de las herramientas que les posibiliten cumplir su labor con la máxima eficiencia-, a la decisión de suministrar “BearCat” para distintas ciudades -Dallas, Chicago, Miami, Los Angeles, San Francisco, Nueva York y un largo etcétera de ellas que incluyen las más grandes y también núcleos muy pequeños alejados de las zonas más visitadas- se le añadió la de introducir también el B.E.A.R. del mismo fabricante; se trata también de un concepto 4×4, aunque es mucho más grande y voluminoso de forma que puede acomodar en su interior a una quincena de agentes fuertemente armados para transportarlos, con la máxima protección, al lugar en el que haya un incidente activo para que acaben con el problema de inmediato. Incluso algunos MRAP (Mine Resistant Ambush Protected) concebidos para evitar los ataques de la insurgencia Afgana han acabado en agencias de tipo local o en instituciones de carácter Federal.

Muchos, y así lo he escuchado personalmente de algunos responsables europeos de alto rango, apuntaban a que lo que estaban haciendo los estadounidenses parecía desmesurado y fuera de toda lógica, argumentando que los pocos medios de ese tipo que se empleaban por parte de organizaciones europeas en países como Alemania, Francia, Italia o Suiza eran más que suficientes. La apreciación cambió de inmediato. Fueron acciones especialmente cruentas vividas en ciudades europeas como París -ataque de 2015 a la revista “Charlie Hebdo” o a la sala de conciertos “Bataclan”-, Bruselas -los atentados en el metro y en el aeropuerto de marzo de 2016-, Berlín -el ataque a un mercadillo navideño en diciembre de 2016 acaba con doce muertos-, Londres -incidentes en 2017 cerca del London Bridge acaban con la vida de ocho civiles, uno de ellos español-, Barcelona -un atentado en Las Ramblas en agosto de 2017 acaba con quince muertos y ciento treinta y un heridos-, y otras más las que tuvieron mucho que ver con esa variación en la percepción situacional.

Así, desde aquel entonces comenzamos a ver como Francia y Alemania lideraban la llegada de materiales pesados para apoyar a sus uniformados policiales. En la primera, se desplegaron algunos medios ligeros como el Panhard 4×4 PVP que son habituales en algunas de las unidades focalizadas en la lucha antiterrorista activa, material complementado con vehículos de mayores dimensiones que incluyen tanto los 4×4 en servicio con la BRI en la capital parisina o los impresionantes 6×6 “Titus” de Nexter que ya están operativos con en el RAID (Recherche, assistance, intervention, dissuasion) de la Policía francesa; estos últimos pesan 27 toneladas, tienen potencia suficiente como para alcanzar los ciento diez kilómetros por hora y en su interior pueden acomodar a sus tres tripulantes y a otros diez agentes más, siendo por su tamaño y versatilidad idóneos para extraer a civiles de puntos de alto riesgo en los que acontezcan incidentes armados. En la segunda, están proveyéndose, en especial a nivel autonómico pues sus Land son autosuficientes en ese ámbito, con ingenios que incluyen los “Survivor” y “Survivor R” que son localmente proporcionados por Rheinmetall y otros similares a los primeros originarios de la compañía austriaca Achleitner, la que ha diseñado todo ese interesante concepto y también los ha suministrado a unidades de su país como el Einsatzkommando “Cobra”.

En estos blindados se proponen soluciones interesantes que además son vistosas, por lo que la mera presencia de uno de ellos, con su tono azul oscuro, en un determinado lugar o incidente seguro que ayuda a desescalar tensiones o a hacer que alguien que pretenda algo contra los ciudadanos se lo piense. Además, son interesantes porque se les pueden incorporar en su parte frontal defensas y palas que pueden ser útiles tanto en el caso de manifestaciones violentas como para atender sucesos derivados de catástrofes naturales, potencial dual que debería ser aprovechado por algunos para incidir en su obtención ante los estamentos públicos que generan la previsión presupuestaria para comprarlos. Se les puede equipar con un sistema superior para facilitar asaltos a pisos conformado por una estructura tubular y rampas, una capacidad adicional que añade un uso aún más amplio y permite rentabilizar mejor el elevado coste de adquisición y un mantenimiento y operación que no son, como es propio, económicos.

Sobre su rentabilidad, pues se demostrará en el caso de que sean desplegados y usados ante un incidente grave. Solo que se salve una vida, que seguro serán muchas más, se habrá logrado hacer valer en positivo la decisión. Sabemos que en España parece ser que se ha estudiado un programa conjunto auspiciado desde el Ministerio del Interior para adquirir un medio blindado potente y eficiente que acabaría siendo asignado a las unidades de asalto de la Policía Nacional y de la Guardia civil y a otras más. Se ha valorado una propuesta de una industria nacional, aunque puede que sea más rentable, y a la vez eficaz, apostar por un diseño ya en uso y con cualidades demostradas. Ese sería el objetivo que intentarían conseguir también los Mossos d’Esquadra porque hay una voluntad policial clara en que disponer de uno o dos de medios similares a los que usan ya los alemanes sería una muy buena decisión. Podrían dárseles funciones apoyando a los elementos antidisturbios en el caso de algaradas muy violentas, usarse en las labores de detención de delincuentes de alto nivel o mafias potencialmente muy peligrosas, desplegarse en puntos de gran afluencia de visitantes para incidir en una mejor sensación de seguridad o usarse si se produce la acción de un “tirador activo” en algún lugar.

Ya para acabar, dejar claro que, según mi opinión personal, la realidad de las agencias policiales ha cambiado mucho en sólo unos pocos años. Blindados, pues sí son necesarios para apoyar labores de Seguridad en incidentes muy graves. Escudos antibala, pues también deberían de ser adquiridos incluso a nivel de policías locales. Fusiles de asalto, pues sería óptimo considerar a que estructuras equipar con ellos para que los tengan a mano. Visores ópticos y optrónicos de punto rojo, también…

Los recursos de diversa índole son útiles y necesarios, aún en el caso en el que llegue el momento de retirarlos del servicio activo y no se hayan usado. Desde AASIAS.com podemos apoyarles e informarles en el caso de que requieran materiales novedosos y técnicamente avanzados para dotar a sus estructuras policiales.

Este artículo fue publicado en el número de a Revista Táctical Online Julio 2019.

Tactical Online Julio 2019
Tactical Online Julio 2019

AAV7’S, BLINDADOS ANFIBIOS DE LA BRIMAR

Autor:    Octavio Díez Cámara

Hace solo unas pocos meses supimos, por diversos canales informales y formales, del interés de la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR) “Tercio de Armada”, que es la élite de la Armada encargada de proyectar el poder naval sobre tierra en forma de contingentes anfibios que tomarían la cabeza de playa y permitirían acciones contundentes hacia el interior, en adquirir nuevos blindados.

La noticia, difundida incluso por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, hace referencia a una previsión que goza de la máxima prioridad dentro de los programas de compra de armamento del Estado Mayor de la Defensa (EMAD) del Ministerio de Defensa de España. Se sabe que el 25 de junio de 2018 se aprobó por parte del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA) el Documento de Necesidad Operativa designado “Capacidad de Asalto Anfibio Protegido” y que en diciembre de ese mismo año el documento fue validado por el Jefe del EMAD.

Por una cifra que se aproxima a los cien millones de euros se pretende adquirir, cuando así se decida en el correspondiente Consejo de Ministros, un lote de once blindados oruga anfibios. Se trata de ocho AAVP7A1 (Assault Amphibious Vehicle) de transporte de personal que pueden transportar en su interior a una veintena de Infantes de Marina completamente equipados, un AAVR7A1 con elementos de recuperación para otros medios similares que lo hacen especialmente útil en apoyo de tareas logísticas o para superar situaciones comprometidas, y dos más AAVC7A1 habilitados con sofisticados equipos de comunicaciones y de presentación para labores de Mando y Control. Todos, aparentemente nuevos, se corresponden con la versión más reciente, la designada RAM/RS (Reliability, Availability, Maintainability/Rebuilt to Standard) que fabrica en EE.UU. la compañía británica BAE Systems y que están en servicio en el Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos (USMC, United States Marine Corps) y en unidades similares de otras naciones; por lo que se conoce, estarían provistos de unos elementos de blindaje externo adicional que proveen mayor protección ante impactos directos e indirectos, los llamados EAAK (Enhanced Armor Applique Kits).

A día de hoy, la previsión es que el acuerdo se cierre pronto para proceder al correspondiente contrato y poderlos recibir en unos pocos años, para que pudiesen entrar en servicio antes de mediados de la próxima década y pudiesen estar todos operativos sobre 2026. Su llegada, implicaría una más amplia flexibilidad a la hora de generar capacidades asociadas a la proyección expedicionaria de la BRIMAR. Es necesaria su incorporación, ya bastante retrasada porque se había programado una acción similar ya a principios de esta década y se tuvo que posponer por problemas presupuestarios derivados de la acuciante crisis económica que azotó a las arcas del Estado.

Necesidad básica

Las líneas con las que hemos iniciado estas páginas no son aún una realidad palpable, pues no se ha firmado aún el correspondiente acuerdo comercial ni los plazos en los pagos y en la recepción del material. Sí lo es el hecho de que la BRIMAR, que está acuartelada en San Fernando (Cádiz) y se proyecta con navíos anfibios que suelen operar desde la Base Naval de Rota que no está muy lejana y pueden también atracar en la Estación Naval de Puntales, ya tiene una amplia experiencia con ingenios similares, aunque mucho más antiguos y menos eficaces que, como explicaremos más adelante, llevan usándose con intensidad desde hace bastantes años.

Hoy, dentro de la estructura de la BRIMAR encontramos tres batallones -dos de desembarco, el BD-I y el BD-II, y uno mecanizado, el BD-III-, que son el componente anfibio principal en lo que a personal involucrado directamente en acciones de combate, y otros grupos de diversa entidad adscritos a diferentes capacidades. Uno de ellos es el Grupo de Movilidad Anfibia (GRUMA) que hoy es heredero de medios y capacidades del Grupo de Armas Especiales (GRAE) que comenzó a constituirse en noviembre de 2002 y al que se le dio el nombre actual en 2010, variándose su estructura en septiembre de 2013 como consecuencia de la instrucción IPFIM 0301.

Actualmente en el GRUMA, que integra unidades con medios orgánicos especializados para el movimiento buque-costa de la Fuerza de Desembarco y otras especializadas en las funciones de combate de movilidad, contra-movilidad y protección, se trabaja con una estructura que está en proceso de transformación orgánica. Bajo la dirección de un teniente coronel, y con una cifra aproximada de unos cuatrocientos profesionales caracterizados por un nivel de instrucción y adiestramiento especialmente exigente y complejo, trabajan varios elementos: una Compañía de Plana Mayor y Servicios, una Compañía de Zapadores, una Compañía de Embarcaciones y una Compañía de Vehículos de Asalto Anfibio (VAE). Esta última, donde se emplean los blindados anfibios oruga que navegan para moverse desde las naves de transporte hasta la costa y tienen notable movilidad en todo tipo de terrenos para desplazarse por tierra hasta el punto en el que se requiera se posicionen, dispone en la actualidad de diecinueve vehículos tipo AAV que se reparten entre dieciséis AAVP -una resultó hundida hace unos años- de transporte de personal, dos AAVC de Mando y un AAVR de recuperación. Se han ido modernizando y han sido sometidos a diversos procesos intensos de mantenimiento, los overhaul, que permiten tener la mitad de ellos operativos para cualquier necesidad que se requiera.

Con ellas se realizan cometidos de apoyo al combate en beneficio de las seis Compañías de Fusiles que agrupan, de tres en tres, tanto en el BDE-I como en el BDE-II. Operan desde unas instalaciones localizadas en el Acuartelamiento “Sargento Padros Pagés” de la Población Militar de San Carlos y, además de dependencias para temas administrativo, de Mando y demás labores propias de la actividad del día a día de una Unidad de carácter militar, el GRUMA dispone de zonas cubiertas que sirven de aparcamiento protegido, de talleres en los que se realizan labores de mantenimiento periódicas y otras más que puedan requerirse, y hasta de un entorno con un caño próximo por el que transitan para algunas prácticas de conducción o para determinadas pruebas del material.

Orgánicamente, la Compañía VAE tiene como máximo representante a un capitán y sus efectivos, por la propia configuración de lo que caracteriza a su actividad no llegan al centenar, siendo en la mayor parte tripulaciones de los blindados que operan. Algunos se distribuyen en una pequeña Plana Mayor con  núcleos especializados en temas logísticos, de personal, etc.; un Pelotón de Mantenimiento que cuenta con experimentados especialistas en lo que son los trabajos propios que permiten obtener el mejor ratio de disponibilidad del material a su cargo; un Pelotón de Comunicaciones que asume las tareas de gestión de equipos de enlace radio, y dos Secciones Mecanizadas que están lideradas cada una de ellas por un teniente y que se estructuran de forma que van adaptándose a la disponibilidad que en cada momento hay de vehículos y de personal, logrando así la mejor sinergia de cara a ofrecer la capacidad de transporte pretendida a otras unidades. Con todos esos elementos se pueden generar agrupaciones para proporcionar apoyo de combate y apoyo de servicios de combate a la BRIMAR, núcleos que se activarán durante los asaltos anfibios pero también para las subsiguientes operaciones en tierra; lo harán tanto formando parte de unidades mecanizadas que se puedan constituir con los vehículos de personal o de Mando como dando un especial aporte logístico con el modelo de recuperación.

Larga experiencia

Los medios que ahora opera esta Compañía pueden parecer a primera vista vetustos y anticuados, pues se incorporaron a la Infantería de Marina (IM) española entre los años 1972 y 1974, ahora hace más de cuatro décadas. Su llegada, siguiendo lo que era clásico en la Fuerza estadounidense del USMC que en muchas épocas ha servido como referente en el que la IM se ha inspirado a la hora de tomar decisiones orgánicas o de capacidades, fue precedida por la de otros similares, los LVT-4 que se habían recibido casi una década antes, en octubre de 1963.

La experiencia que se obtuvo de estos últimos, encuadrados en una nueva Unidad a la que se dio el nombre de Compañía de Tractores Anfibios, fue  especialmente positiva y demostraron, trabajando conjuntamente con los camiones anfibios DUKV de seis ruedas -se les encuadró en una Sección-, que su aportación a los asaltos anfibios era sustancial. Los resultados positivos permitieron, aprovechando la reestructuración de 1970 del TEAR, crear la Compañía de Vehículos Anfibios que operó con aquel material hasta 1972 en que comenzaron a llegar dieciséis LVTP-7 (Landing Vehicle, Tracked Personnel), dos LVTC-7  (Landing Vehicle, Tracked Command) y un solitario LVTR-7 (Landing Vehicle, Tracked Recovery).

No tenemos claro si su incorporación fue resultado de una compra al fabricante, la compañía United Defense que formaba parte de la corporación FMC, o de algún acuerdo gobierno a gobierno que propició su obtención. Sí que llegaron el mismo año en que fueron puestos en servicio activo con el USMC y que estaban nuevos, por lo cual puede considerarse como todo un logro que en fecha tan inicial estuviesen disponibles para España, por delante de otras naciones aliadas. También hemos conocido, que para operarlos, se envió a Camp Lejeune (Carolina del Norte), con antelación a la recepción del material, a un grupo de cinco oficiales, cinco suboficiales y cinco cabos primeros que se formaron en su manejo y mantenimiento; poco después, un capitán, dos cabos primeros y dos funcionarios civiles mecánicos de la entonces Agrupación de Apoyo de Combate (AAC) realizaron un curso de mantenimiento en Camp Pendleton, cerca de San Diego (California).

Con este novedoso blindado se logró un avance importante en los cometidos de la Compañía que los encuadró. El uso intenso que se les iba dando incidía en sus prestaciones. Sus niveles de utilización militar hicieron pensar en que sería bueno adquirir más ejemplares, como expuso la Comandancia General de Infantería de Marina (COMGEIM) en 1983 al entonces Ministro de Defensa, previsión que pese a estar aprobada se canceló justo en los últimos pasos de su tramitación. Lo que sí se abordó, en 1989, es que los que sí habían llegado fuesen sometidos a un intenso overhaul sin modificar sus capacidades, revisándolos y reparándolos por parte de la empresa española CAF (Construcciones Auxiliares de Ferrocarril). Entre 1997 y 1999 se activó el designado SLEP (Service Life Extension Program) que permitió una completa actualización de los mismos para renovar su potencial y dejarlos casi a cero horas de uso. El proceso supuso la modernización de los LVT7 a la versión AAV-7A1: se los desmontó totalmente, se repasó con rayos X la barcaza de aluminio que tiene grosores de hasta 45 milímetros, se cambió el motor original por un Cummings VT 400 de cuatrocientos caballos que trabaja asociado a una transmisión Navsea HS-400-3A1, se sustituyó la torre por una nueva de accionamiento eléctrico dotada con una ametralladora media Browning M-2 HB (High Barrel) del 12,70x99mm (.50 Browning) y un lanzagranadas automático Saco Mk-19 modelo 3 que dispara granadas de 40mm a un ritmo superior a los trescientos disparos por minuto, se introdujo un nuevo plano abatible en la proa y se sustituyó todo aquello que no estaba operativo. Los cambios, pese al incremento de la masa total, permitieron mejorar aspectos como la velocidad máxima por agua -dieciséis nudos-, la autonomía o la potencia de fuego, incidiendo también en una mejor capacidad para operar de noche.

El uso intenso que se les daba llevó a requerir un nuevo overhaul que se abordó, por parte de la empresa italiana SPA-MIR/Fluidmecanica, en quince de los diecinueve disponibles. A medio plazo, podrían mantenerse operativos los actuales hasta la llegada de los once nuevos. Más a largo plazo, siguiendo las previsiones para las dos próximas décadas por parte del USMC, podrían ir incorporándose distintas modificaciones técnicas y de mejora de la supervivencia que permitiesen mantener operativo el material hasta más allá de mediados de este siglo.

De los AAV7A1, y por ende de los modelos especializados en Mando o recuperación, les diremos que, basándonos en la información que da la Armada española en su página web, tienen una longitud de 7,16 metros, una anchura de 3,29 y una altura de 3,32, lo que los hace especialmente voluminosos en tierra aunque en el agua su silueta se reduce bastante. Su masa es de 27,6 toneladas cargados, alcanzan una velocidad máxima en carretera de 72 kilómetros/hora, pueden pivotar sobre su eje gracias a la tracción oruga de sus cadenas y se mueven bastante bien en todo tipo de terrenos pues son capaces de superar pendientes longitudinales del 60 por ciento y laterales del 40; su autonomía en tierra es de 480 km y de 7 horas en el agua -sus depósitos tienen cabida para 650 litros de combustible-, pues tienen capacidad de movimiento autónomo desde los navíos anfibios que los transportan a la playa a un ritmo de unos 12 km/h gracias a sus dos impulsores hidrojet traseros que les confieren una inusitada agilidad y a su proa y formas que favorecen la navegación.

Disponen de dos lanzadores cuádruples para lanzar botes de humo con los que generar barreras con las que evitar una verificación precisa de su posición y su torreta principal tiene una potencia de fuego considerable pues se cuenta con mil doscientos disparos del 12,70x99mm y ochocientas sesenta y cuatro granadas de 40mm. Para el desembarco pueden transportar hasta veinticinco fusileros en su amplia bodega que cuenta con dos bancos corridos, aunque lo normal es que lleven dieciocho con todo su armamento y equipo. El AAV7P cuenta con una rampa abatible a popa que facilita la entrada y salida con rapidez. Incorpora un sistema para generar cortinas de humo, lo que ayuda a ocultar su posición.

Por cierto, el personal que pasa destinado a la Compañía VAE, que ya trae una capacitación inicial general como Infante de Marina, se forma en la misma en el empleo del material. Los tripulantes reciben una serie de clases teóricas y prácticas tanto en tierra como en el agua de la mano de jefes de vehículos con una dilatada experiencia en su empleo. Los conductores se especializan en el manejo de lo que es el AAV para conocer sus reacciones y moverse con precisión, los tiradores en como extraer de su montaje artillero la máxima potencia de fuego y los auxiliares en realizar aquellas tareas complementarias que son necesarias para operar con estos anfibios de gran porte.  

Este artículo fue publicado en el número de la Revista Táctical Online de Diciembre 2019.

Tactical Online Diciembre 2019
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