Archivo de la etiqueta: antidisturbios

Blindados policiales, hoy una necesidad

Autor:       Octavio Díez Cámara

Las unidades de los ejércitos aprendieron, ya hace muchos años y como consecuencia de sufrir muchas bajas en combate, que la aportación que hacen los blindados a sus cometidos es de lo más positiva y salvaguarda las vidas de quienes en ellos viajan o combaten.

Esa percepción, ha llegado, de una forma u otra, a los diversos estamentos que cubren cometidos de Seguridad pública, sobre todo a aquellos de carácter estatal que tienen unos mayores recursos y una más amplia necesidad respecto de su empleo en las calles. Por ese motivo, en los diversos certámenes en los que se promueven novedades del sector propio de las agencias de Policía encontramos cada vez más propuestas mejor concebidas, más desarrolladas y con un nivel de elaboración y versatilidad que, seguro, incidirán en que sean tomadas en cuenta por parte de aquellos a los que interesa contar con ese tipo de recursos de carácter pesado.

La necesidad se concreta

Tras la masacre de Múnich en 1972, en la que la organización terrorista “Septiembre Negro” actuó contra la delegación olímpica israelí y acabó con once de sus integrantes -también resultarían abatidos cinco terroristas y un agente de Policía-, comenzó a generarse entre los países europeos la necesidad de contar con recursos de asalto policial potentes y eficientes que incidieron en la adquisición de algunos ejemplares de vehículos de ruedas que fueron adscritos a las unidades tácticas o a aquellas que por su concepción pudiesen aprovechar mejor su potencial antibala para frenar los impactos de disparos generados por terceros.

La verdad, por lo que se ha difundido al respecto, es que buena parte de esos medios quedaron aparcados durante muchos años y se les dio poco uso, siendo lo más normal que, como hicieron los suizos, los enviasen a sus aeropuertos como un recurso adicional de vigilancia o que fuesen “activados” para cometidos presenciales como sucedió con los Thyssen Henschel UR-416 -ahora han recibido BMR’s (Blindado Medio de Ruedas) 6×6 del Ejército de Tierra para complementarlos y sustituirlos- de la Policía Nacional española que fueron desplegados en grandes acontecimientos, como los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona -en su torreta había un agente empuñando un potente CETME C del 7,62x51mm como recurso ofensivo- o en el caso de cumbres del más alto nivel como la “Euro mediterránea” que aconteció en la misma ciudad en 2005, o para proteger emplazamientos curiosos que incluyen a la embajada de los Estados Unidos en Madrid. En España, por centrarnos en el ámbito que nos es más próximo, fueron muy conocidos los blindados 4×4 Pegado BLR (Blindado Ligero de Ruedas) desplegados por el entonces Grupo Antiterrorista Rural (GAR) -hoy Grupo de Acción Rápida- en sus misiones de vigilancia y control para actuar contra el movimiento de los terroristas etarras en el País Vasco y Navarra; en mi primer viaje a esta última, para asistir a los sanfermines, me encontré con varios de ellos cruzados en la carretera nacional que unía Zaragoza y Pamplona, una imagen que, aún después de tres décadas y media, aún recuerdo con intensidad porque fue toda una sorpresa ver medios pesados blindados en una ruta pública.

Otras naciones europeas fueron adquiriendo diversos tipos de blindados que en general eran de pequeño tamaño y tenían un relativamente bajo nivel de protección, pues se preveía que la amenaza a la que se iban a enfrentar no sería especialmente contundente. Algunas naciones que formaban parte de la órbita del entonces Pacto de Varsovia desplegaron hasta ingenios 8×8 tipo BTR con sus agencias policiales, una realidad enmarcada dentro del amplio control que ejercían algunos estamentos públicos sobre la sociedad civil.

Al otro lado del Atlántico se vivió una situación también curiosa. Desde las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, que tenían excedentes de determinados modelos que a ellos ya les eran poco útiles, comenzaron a ofrecerse, a través de diversos programas auspiciados por el Gobierno Federal, a los departamentos de Policía regionales y estatales medios entonces tan eficientes como los “Peacekeeper” y los M706 “Duck”, ambos de ruedas con configuración 4×4 que habían sido empleados por la Fuerza Aérea en cometidos de vigilancia de sus bases, y los ubicuos y eficientes M113 con tracción oruga que habían sido descatalogados de las unidades terrestres que los tenían asignados. Con el paso de los años algunos “Hummer” blindados fueron adquiridos por agencias que incluían el equipo SWAT (Special Weapons And Tactics) del Sheriff del Condado de Orange en Florida.

Iban pasando los años y en Europa, así como en otros puntos de Asia u Oriente Medio, la necesidad de contar con blindados para su asignación a acciones policiales de detención de alto riesgo o su empleo en el caso de algaradas en las ciudades quedó un poco de lado tanto por el deseo político de no exhibir medios tan contundentes como por la crisis económica que derivó en que los presupuestos se destinasen a equipos individuales que, como los chalecos antibala o las fundas antihurto, entonces tampoco eran de empleo generalizado.

Fue coincidiendo con los años previos al cambio de siglo cuando la percepción cambió en Estados Unidos. Sucesos como el tiroteo de North Hollywood, en el que los agentes de Los Angeles se enfrentaron a tiro limpio a ladrones equipados con prendas antibala y provistos de armas de asalto -en los próximos meses les haremos una presentación muy interesante, por lo detallado, de lo que allí aconteció-, incidieron en que algunos altos mandatarios de organizaciones de Policía, tanto adscritas a ciudades como los Sheriff escogidos para ejercer el control de la Seguridad pública en los condados, comenzasen a ver la posibilidad de proveerse con algún tipo de blindado.   

Su uso se generalizará

Estados Unidos, un país que en muchos entornos del ámbito militar y de la Seguridad es líder internacional, decidió activar, a partir de 1997, el llamado Programa 1033 por el cual podía transferirse al empleo civil diverso material militar ya en desuso. Helicópteros de tipo AB-206 “Jet Ranger” fueron a parar a varias organizaciones de Policía y también blindados de ruedas y cadenas. Sabemos que hasta 2015 unos cinco mil millones de dólares en material excedente del Ministerio de Defensa ha acabado cedido a unos ocho mil ayuntamientos o corporaciones locales.

También que complementando a esa decisión, y tras el incremento de la amenaza terrorista que se generó en las calles estadounidenses después de los atentados de Nueva York y Washington de septiembre de 2001, se decidió invertir una elevada cifra de dinero gubernamental para adquirir varios cientos o miles -la cifra exacta no la sabemos pero la verdad es que allá donde visitamos una agencia de Policía vemos uno o dos de ellos- de los interesantes y eficaces 4×4 “BearCat” de la compañía Lenco Industries que desde entonces, y en el caso de tiroteos contra enajenados, atrincherados o terroristas, han sido desplegados con avidez por las calles con un resultado óptimo por su tamaño contenido y el hecho de que incluyen blindaje NIJ Tipo IV capaz de hacer frente a los proyectiles más comunes usados por aquellos a los que se intenta neutralizar.

Aunque a algunos grupos de civiles no les ha gustado mucho esa “política” -que mejor Seguridad hay que a uno le protejan agentes fuertemente armados y provistos de las herramientas que les posibiliten cumplir su labor con la máxima eficiencia-, a la decisión de suministrar “BearCat” para distintas ciudades -Dallas, Chicago, Miami, Los Angeles, San Francisco, Nueva York y un largo etcétera de ellas que incluyen las más grandes y también núcleos muy pequeños alejados de las zonas más visitadas- se le añadió la de introducir también el B.E.A.R. del mismo fabricante; se trata también de un concepto 4×4, aunque es mucho más grande y voluminoso de forma que puede acomodar en su interior a una quincena de agentes fuertemente armados para transportarlos, con la máxima protección, al lugar en el que haya un incidente activo para que acaben con el problema de inmediato. Incluso algunos MRAP (Mine Resistant Ambush Protected) concebidos para evitar los ataques de la insurgencia Afgana han acabado en agencias de tipo local o en instituciones de carácter Federal.

Muchos, y así lo he escuchado personalmente de algunos responsables europeos de alto rango, apuntaban a que lo que estaban haciendo los estadounidenses parecía desmesurado y fuera de toda lógica, argumentando que los pocos medios de ese tipo que se empleaban por parte de organizaciones europeas en países como Alemania, Francia, Italia o Suiza eran más que suficientes. La apreciación cambió de inmediato. Fueron acciones especialmente cruentas vividas en ciudades europeas como París -ataque de 2015 a la revista “Charlie Hebdo” o a la sala de conciertos “Bataclan”-, Bruselas -los atentados en el metro y en el aeropuerto de marzo de 2016-, Berlín -el ataque a un mercadillo navideño en diciembre de 2016 acaba con doce muertos-, Londres -incidentes en 2017 cerca del London Bridge acaban con la vida de ocho civiles, uno de ellos español-, Barcelona -un atentado en Las Ramblas en agosto de 2017 acaba con quince muertos y ciento treinta y un heridos-, y otras más las que tuvieron mucho que ver con esa variación en la percepción situacional.

Así, desde aquel entonces comenzamos a ver como Francia y Alemania lideraban la llegada de materiales pesados para apoyar a sus uniformados policiales. En la primera, se desplegaron algunos medios ligeros como el Panhard 4×4 PVP que son habituales en algunas de las unidades focalizadas en la lucha antiterrorista activa, material complementado con vehículos de mayores dimensiones que incluyen tanto los 4×4 en servicio con la BRI en la capital parisina o los impresionantes 6×6 “Titus” de Nexter que ya están operativos con en el RAID (Recherche, assistance, intervention, dissuasion) de la Policía francesa; estos últimos pesan 27 toneladas, tienen potencia suficiente como para alcanzar los ciento diez kilómetros por hora y en su interior pueden acomodar a sus tres tripulantes y a otros diez agentes más, siendo por su tamaño y versatilidad idóneos para extraer a civiles de puntos de alto riesgo en los que acontezcan incidentes armados. En la segunda, están proveyéndose, en especial a nivel autonómico pues sus Land son autosuficientes en ese ámbito, con ingenios que incluyen los “Survivor” y “Survivor R” que son localmente proporcionados por Rheinmetall y otros similares a los primeros originarios de la compañía austriaca Achleitner, la que ha diseñado todo ese interesante concepto y también los ha suministrado a unidades de su país como el Einsatzkommando “Cobra”.

En estos blindados se proponen soluciones interesantes que además son vistosas, por lo que la mera presencia de uno de ellos, con su tono azul oscuro, en un determinado lugar o incidente seguro que ayuda a desescalar tensiones o a hacer que alguien que pretenda algo contra los ciudadanos se lo piense. Además, son interesantes porque se les pueden incorporar en su parte frontal defensas y palas que pueden ser útiles tanto en el caso de manifestaciones violentas como para atender sucesos derivados de catástrofes naturales, potencial dual que debería ser aprovechado por algunos para incidir en su obtención ante los estamentos públicos que generan la previsión presupuestaria para comprarlos. Se les puede equipar con un sistema superior para facilitar asaltos a pisos conformado por una estructura tubular y rampas, una capacidad adicional que añade un uso aún más amplio y permite rentabilizar mejor el elevado coste de adquisición y un mantenimiento y operación que no son, como es propio, económicos.

Sobre su rentabilidad, pues se demostrará en el caso de que sean desplegados y usados ante un incidente grave. Solo que se salve una vida, que seguro serán muchas más, se habrá logrado hacer valer en positivo la decisión. Sabemos que en España parece ser que se ha estudiado un programa conjunto auspiciado desde el Ministerio del Interior para adquirir un medio blindado potente y eficiente que acabaría siendo asignado a las unidades de asalto de la Policía Nacional y de la Guardia civil y a otras más. Se ha valorado una propuesta de una industria nacional, aunque puede que sea más rentable, y a la vez eficaz, apostar por un diseño ya en uso y con cualidades demostradas. Ese sería el objetivo que intentarían conseguir también los Mossos d’Esquadra porque hay una voluntad policial clara en que disponer de uno o dos de medios similares a los que usan ya los alemanes sería una muy buena decisión. Podrían dárseles funciones apoyando a los elementos antidisturbios en el caso de algaradas muy violentas, usarse en las labores de detención de delincuentes de alto nivel o mafias potencialmente muy peligrosas, desplegarse en puntos de gran afluencia de visitantes para incidir en una mejor sensación de seguridad o usarse si se produce la acción de un “tirador activo” en algún lugar.

Ya para acabar, dejar claro que, según mi opinión personal, la realidad de las agencias policiales ha cambiado mucho en sólo unos pocos años. Blindados, pues sí son necesarios para apoyar labores de Seguridad en incidentes muy graves. Escudos antibala, pues también deberían de ser adquiridos incluso a nivel de policías locales. Fusiles de asalto, pues sería óptimo considerar a que estructuras equipar con ellos para que los tengan a mano. Visores ópticos y optrónicos de punto rojo, también…

Los recursos de diversa índole son útiles y necesarios, aún en el caso en el que llegue el momento de retirarlos del servicio activo y no se hayan usado. Desde AASIAS.com podemos apoyarles e informarles en el caso de que requieran materiales novedosos y técnicamente avanzados para dotar a sus estructuras policiales.

Este artículo fue publicado en el número de a Revista Táctical Online Julio 2019.

Tactical Online Julio 2019
Tactical Online Julio 2019

Guardia Metropolitana uruguaya: recursos antidisturbios

Autor:   Octavio Díez Cámara

Eventos deportivos de especial magnitud, grandes concentraciones de masas, espectáculos públicos, presencia de VIP’s (Very Important Persons), reuniones del más alto nivel,…, son algunas de las situaciones que requieren de la presencia de contingentes policiales más preparados para dar respuesta a hipotéticas algaradas, manifestaciones y hechos de cierta violencia. Aquellos que protagonizan estas páginas son oficiales de Policía de la República Oriental del Uruguay. Se trata de un contingente de carácter policial que es reducido en cuanto a entidad pero incluye hombres que se caracterizan por una alta especialización; son, por su carácter y adiestramiento, uniformados mucho más capaces que los que normalmente patrullan por las calles de su país.

A ellos, se les confía atender a situaciones de alto riesgo o participar en dispositivos donde su presencia o intervención puede suponer un mejor control situacional de lo que pueda llegar a acontecer. Por ello, y como verán en las páginas siguientes, siguen un proceso de selección y preparación que les capacita para asumir diferentes cometidos dentro de su especialización policial; en ellos, centraremos también algunas de nuestras referencias sobre su potencial de intervención.

Recurso nacional

La  Guardia Republicana despliega en diferentes puntos del la geografía uruguaya y asume cometidos relacionados con la seguridad del día a día en ámbitos rurales o urbanos. La especificidad que define a la capital del país, por el número de personas que allí viven y por la complejidad de alguno de sus barrios, país llevó a situar allí un núcleo especializado de la anterior, al que se conoce como Guardia Metropolitana. Esta última, sería como la Infantería y complementa a lo que es la Guardia de Coraceros, la Caballería.

Su máximo responsable es un capitán que gestiona, auxiliado por un pequeño elemento de “staff” en el que se incluye a otro capitán como 2º Jefe, una organización en la que encontramos cuatro recursos distintos en los que su principal carácter es una dilatada especialización. Uno de ellos, en el que nos vamos a centrar, son los conocidos como antidisturbios.

Se les identifica como Compañía nº 2 en lo que es la organización a la que pertenecen, aunque ese último apelativo es el que se emplea en términos generales para identificarlos respecto de otros. Son cerca de un centenar de hombres los adscritos a su plantilla.  Su Jefe es un teniente 1º, oficial que, junto a una pequeña Plana Mayor de carácter administrativo y de coordinación, gestiona lo que son los entrenamientos y despliegues que les caracterizan.

Para poder atender a lo que es su día a día les recaba están organizados en cuatro grupos de unos veinticinco efectivos cada uno, de forma que cada jornada de la semana haya uno de ellos en alerta inmediata para poder atender a lo que sea menester y hacerlo con gran rapidez. Porque siempre hay personal de baja, en vacaciones o realizando algún curso o especialización, lo que se busca es que pueda disponerse de lo que ellos definen como “grupo de choque”. Está al cargo de un oficial subalterno -Alférez, Teniente 1º o Teniente 2º- y su entidad es de doce efectivos, cantidad de agentes que en el dilatado historial que les caracteriza se ha demostrado suficiente para actuar en la mayor parte de los operativos a los que se destina. Parecería poco, pero téngase en cuenta que se mueven con dos vehículos y son reforzados por otro personal complementario, lo que les brinda mayor “entidad” visual; si la situación lo requiere, se desplegarían dos, tres o más grupos, actuando en una regulación proporcional a lo que pueda ir aconteciendo.

Esa estructura operativa ha quedado definida por los turnos de trabajo que les caracterizan y por lo que de ellos se suele exigir. Cada agente entra de servicio a las siete de la mañana y por periodos de veinticuatro horas consecutivas que dedica a lo que son los entrenamientos que definen su especialización, a atender a aquellas alertas que puedan ir surgiendo, a estar presentes en aquellos dispositivos programados donde se les requiera, o a actividades propias del mantenimiento y entretenimiento del material y equipo. Tras un día de trabajo tienen tres días libres,

Lo más usual es que no se requiera su presencia, salvo situaciones especialmente complejas que pudiesen surgir. Complementariamente, pueden, llevando la uniformidad normal suya y elementos como las armas, atender a lo que se conoce como “Artículo 222”, una disposición administrativa que les permite trabajar como policías para terceros -empresas de transporte de caudales, vigilancia de entidades como el Banco República, presencia en centros comerciales, etc.- y recibir de éstos una remuneración que para muchos es básica a la hora de complementar el reducido salario que perciben desde las instancias oficiales.

Su preparación

El “carácter” que define a los cometidos propios de esta Unidad policial, en la que se mantiene el lema “Unión, fuerza, disciplina”, requiere de personas con un determinado perfil físico y psicológico. De un lado, apuntaremos que la oficialidad que está destinada a la Compañía nº 2 tiene que seguir una preparación específica para dirigir a sus subordinados. Su capacitación la consiguen a través de lo que se conoce como “Curso de Oficiales de Intervención”, una serie de conocimientos teóricos y prácticos que requieren de dos meses intensivos de clases de todo tipo y que tienen que asumir en régimen de internado.

Su cualificación profesional, para darles los recursos que requerirán en sus servicios reales, incluye temas como control de disturbios civiles, operaciones especiales, operaciones rurales, actuaciones en temas en los que se suponga la presencia de artefactos explosivos, protocolos de seguridad para acompañamiento de VIP’s (Very Important Person) y otros muchos más. Es un periodo especialmente duro y muy exigente desde el punto de vista físico.

Respecto de lo que ellos conocen como personal subalterno, grupo que incluye todos los suboficiales y los policías de base, apuntar que lo normal es que escojan este destino justo al iniciar su carrera profesional y cuando son guardias de segunda. Lo harán tras superar los tres meses de preparación inicial y al haber demostrado que son físicamente fuertes y que en lo psicológico también superan a lo que es normal en la media.

No todos valen para ser antidisturbios y es normal que de setenta candidatos sólo se selecciones a un quince por ciento, diez o doce más o menos. Éstos tendrán que seguir una preparación inicial de carácter interno que se conoce como “Adiestramiento en Control de Disturbios Civiles”. Dura una semana intensa, periodo especialmente duro en el que se les lleva a un punto de cansancio físico que llega a agotar a los alumnos. Se les somete a una notable presión psicológica que tienen que soportar, buscando aquellos que serán idóneos. Todo ello, tiene un objetivo básico: que los seleccionados puedan incluirse en los grupos de choque y permanezcan en disposición de actuar pero sin que la situación que les envuelva -en especial grupos de violentos gritándoles o intentando generar en ellos una determinada respuesta- sea definitoria de lo que realizarán.

Cuando se les ordene, intervendrán. Buscarán hacerlo como “una fuerza inteligente”. Estos guardias están sometidos a un intenso adiestramiento que incluye prácticas casi todos los días. Trabajan sobre todo los despliegues con sus vehículos, las distintas formaciones cerradas con las que buscarán “intimidar” a sus oponentes -un grupo de doce podrá ser efectivo contra quinientos, eso sí aplicando con control sus diferentes capacidades-, se adiestran con los lanzadores de granadas lacrimógenas y máscaras antigás para estar preparados y actuar diligentemente cuando les sea necesario usarlos, practican el tiro con los diferentes modelos de armas cortas de dotación, se entrenan en lo que es la progresión por espacios urbanos para cuando se les requiera actuar en situaciones domésticas, etc.

Todo ello busca prepararlos para los diferentes cometidos que a ellos, como fuerza de choque que son, se les exigirá. Uno, el principal, sería actuar como elemento antidisturbios en caso de incidentes, desórdenes públicos, algaradas, enfrentamientos entre hinchas deportivos y un largo etcétera de situaciones donde un disturbio mal controlado pueda degenerar en una situación difícil de estabilizar. Otro sería intervenir en cárceles con ocasión de motines o de revueltas, para que los presos depongan de actitudes hostiles.

Junto a los anteriores, podríamos incluir las labores de patrullaje que pueden encomendárseles en zonas conflictivas o cuando se detecte un repunte de cierta actividad criminal en un área determinada. También les corresponde el acompañamiento de VIP’s o de los autobuses que trasladan a los equipos de fútbol, baloncesto,…, en determinados encuentros de referencia nacional o internacional; el traslado de determinados detenidos o el acompañamiento a centros asistenciales sería una actividad complementaria.

Sobre su equipo, decirles que llevan un cinturón clásico de concepción e inspirado en los antiguos de tipo militar. Allí, sitúan elementos como la pistola Glock 19 del calibre 9x19mm Parabellum, que llevan en una funda fijada en el costado de la pierna para que quede especialmente a mano, y varios cargadores para la misma. También grilletes, varios tipos de defensas y los equipos de comunicaciones que garantizan los enlaces entre el personal, aunque en determinados dispositivos recurren a órdenes visuales que también son muy efectivas.

Para el caso de algaradas, motines y demás tipos de revueltas recurrirán a un equipamiento específico que incluye tomfas de madera especialmente contundentes y protecciones de material sintético cubriendo la parte frontal inferior de las piernas. En la cabeza emplean cascos de protección con visera frontal para evitar cualquier impacto accidental y un reborde trasero que protege la zona del cuello, sobre todo de objetos que les puedan lanzar. En el torso una prenda antibalas ligera y de tipo exterior, con fijaciones de velcro para situar diferentes tipos de rótulos que avisen de lo que son.

Además de la semiautomática, que tiene una utilidad determinada, recurrirán a escopetas para lanzar disparos de salvas o de proyectiles no letales. Se trata de modelos del calibre 12 y accionamiento por corredera, de los que disponen de ejemplares con culata fija y otros con culata tipo pistolete que reduce su tamaño general y facilita los movimientos en lugares exiguos. Llevarán con ellos lanzadores monotiro con los que disparar diferentes tipos de artefactos, especialmente lacrimógenos y fumígenos, con los que desescalar tensiones. En determinadas actuaciones lo harán llevando con ellos los subfusiles Heckler & Koch MP5A2 y A3 -unos con culata fija y otros con ella retráctil- que, desde hace muchos años, tienen en dotación, armas también del 9mm Para. en las que es habitual estén provistas de dos cargadores -unidos con grapa de HK- con capacidad para treinta municiones en cada uno. Escudos balísticos de protección, furgones Mercedes “Sprinter” de tipo largo acondicionados para el traslado de personal, vehículos ligeros y hasta algún camión blindado 4×4 para determinadas actuaciones -un antiguo furgón de transporte de caudales con un pacha choques reforzado y otros implementos- completan lo más característico de esta fuerza policial.

Complementariamente a ese núcleo descrito, y como refuerzo, la Guardia Metropolitana puede activar otra de sus capacidades. Se la conoce como Brigada “Puma”. Es un núcleo de intervención inmediata caracterizado y equipado con patrullas especialmente móviles que están dispuestas a actuar con especial diligencia cuando se les recabe. Los “Puma”, conocidos anteriormente como Compañía nº 4, tienen como máximo responsable a un teniente 1º que coordina la actividad de medio centenar de agentes. Operativamente hablando, apuntar que lo que les caracteriza es que trabajan como “unidad de combate”. Esa es la designación que en este grupo se da al binomio o binomios que trabajan juntos. Cada uno de ellos está formado por dos agentes moviéndose en otras tantas motocicletas y trabajando, de forma especialmente coordinada, en beneficio de una misión particular que se les pueda asignar o de la genérica que les caracteriza: vigilar para actuar de inmediato cuando surja una problemática de seguridad que tenga que ser atajada de raíz. Esa disposición operativa en lo que a sus vehículos se refiere, les permite moverse con más agilidad en aquellos lugares en que el tráfico sea más intenso y llegar antes al punto donde se les requiera, pudiendo desplazarse tanto por zonas urbanas como rurales porque la mayoría de sus motos son todo terreno y de tamaño bastante compacto.

Este artículo fue publicado en el número de la Revista Táctical Online Julio 2019.

Tactical Online Julio 2019
Tactical Online Julio 2019