Lecciones aprendidas por la ATF del incidente de WACO

La ATF -Alcohol of Tobacco and Firearms- recuerda el 20 aniversario del incidente en el rancho WACO, posiblemente el día más oscuro en la historia de esta agencia federal.

Seis importantes conclusiones se sacaron de tan dramático incidente.

La Agencia ATF perdió cuatro agentes especiales – Conway LeBleu, Todd Mckeehan, Robert Williams, y Steve Willis- el 28 de Febrero de 1993. Debemos reconocer a estos hombres su sacrificio en el deber, y agradecer a los agentes que sobrevivieron por su entrega. Pero también se debe revisar concienzudamente que funcionó mal para prevenir que esto suceda de nuevo.

«Fue un evento terrible que afectó a toda la agencia» dijo Francis Neeley, presidente de la ATF para la asociación de agentes de la autoridad. «Desde este suceso, la agencia se ha transformado y ha mejorado de una manera positiva».

Desde aquel momento, el asalto a Waco ha sido estudiado por la ATF, periodistas, escritores y documentalistas, incluyendo a Dick Reavis, el cual dejó su trabajo en 1993 para publicar el libro Las cenizas de Waco: Una investigación. El incidente también ha dado pie a multitud de teorías conspirativas. Creo que esto es en parte por el silencio que ha mantenido la ATF durante todo este tiempo. El asunto aún es considerado tabú dentro de la agencia.

Tras 50 días de acoso, tras el fracaso de la ATF, tuvo lugar el asalto. El 19 de Abril, el equipo de rescate del FBI -Hostage Rescue Team- irrumpió en el rancho davidiano, el cual ardió completamente. 76 Personas, incluyendo el líder de la secta David Koresh, murieron.


Hasta el momento, la mejor manera de conocer que pasó es de mano de dos agentes que participaron en el evento y ya se han retirado. Chuck Hustmyre publicó su In Depth Account en el año 2003, un relato online. Y Robert Rodriguez, el cual se infiltró en el rancho davidiano como agente encubierto, concedió una entrevista a KENS-TV en el 2010. Rodriguez demandó a sus supervisores y a la ATF en 1995, alegando que lo difamaron e hicieron de el un chivo espiatorio. La demanda se resolvió fuera de los tribunales y Rodriguez recibió cerca de 2.3 millones de Dólares.

La ATF nunca había hablado de manera oficial sobre el asalto hasta el pasado Febrero donde 3 comandantes retirados dieron una conferencia en el marco de las jornadas Witness to History –Testigos para la Historia- que organizó el Museo Nacional de Agentes de la Autoridad.

Expusieron diversos errores tácticos e informaron de los diversos cambios que han tenido lugar en la ATF desde el incidente.

«Un agente escribió en su informe que fue como Iowa Jima» Comentaron a la audiencia. «Los agentes caían como moscas, e intentaban refugiarse detrás de cualquier cosa que pudiera valer».

Durante las 2 horas y media de intenso fuego, los davidianos efectuaron 12.000 disparos a los 77 agentes especiales que participaron en el asalto. Tras el asalto del FBI el 19 de Abril, los investigadores recuperaron 220 armas de fuego, diversas granadas de mano y 2 millones de cartuchos. Barret del calibre .50 y M60 automáticas eran parte del arsenal que tenían guardado.

Se aprendieron las siguientes seis lecciones según los responsables de la conferencia y de otros participantes que pidieron mantenerse en el anonimato ya que no estaban oficialmente autorizados a hablar sobre el asalto:

  • Una planificación demasiado confiada para una amenaza desconocida Los davidianos presentaron un nuevo tipo de amenaza para los cuerpos de seguridad. Una secta fuertemente armada y atrincherada. Los mandos no abordaron adecuadamente las creencias y la voluntad de defender el complejo hasta la muerte. la ATF también tenía un historial casi perfecto con los equipos de entrada sin contar con una unidad específica para ello. «Nunca habíamos fallado antes» dijo Maslin. «Fuimos para entrar, patear la puerta y volver a casa antes de que se hiciera de noche, obviamente no funcionó así».
  • Sin unidad de francotiradores. En ese momento la ATF no tenía francotiradores SRT Search and Rescue Team -Equipo de búsqueda y rescate- que pudieran terminar la carnicería en que se había convertido el asalto. Después de WACO, la ATF ha completado sus unidades con supervisores tácticos permanentes y ha agregado capacidades especificas SRT a las unidades como francotiradores, unidades de K-9 y soporte médico táctico. El organismo suprimió sus 24 divisiones SRT de campo en favor de cinco unidades tácticas regionales.
  • Falta de información antes del asalto. Los jefes de la ATF decidieron seguir con el asalto, incluso cuando los davidianos los esperaban. La agencia había perdido el elemento sorpresa, después de que un cartero avisara a los líderes de la secta. La ATF había contratado una ambulancia privada para proporcionar apoyo médico y un empleado filtró a los medios de comunicación que uno de los trabajadores que indicó a la ATF la distribución del rancho, era el cuñado de Koresh, líder de la secta. Rodriguez -el agente infiltrado- supo que su cobertura había sido descubierta y avisó a sus superiores. Cuando los agentes iniciaron el asalto, los davidianos abrieron fuego desde más de 40 posiciones distintas. Una de ellas incluso en una torre de agua.
  • Recursos médicos limitados. Sólo dos de los agentes de la ATF que participaron en el asalto tenían entrenamiento en medicina táctica. Emplearon sus conocimientos en salvar la vida de algunos de sus compañeros, sin embargo, la agencia más tarde creo una unidad de medicina táctica con una amplia y constante formación.
  • Los agentes fueron superados. Los agentes de la ATF fueron en su mayoría armados con escopetas, revólveres y pistolas del 9 mm. Varios tenían MP5 semiautomáticos y AR15. Los operadores SRT llevan en la actualidad M-4 y pistolas del calibre .40. También se comentó que los davidianos dispararon primero y los agentes de la ATF devolvieron el fuego «en defensa de si mismo o de algún compañero».
  • No existía plan de contingencia. No se desarrolló un plan para una retirada estratégica si el ataque se torcía, y los agentes de la ATF empezaron a retirarse cuando se quedaron sin munición. «no se puede tomar una decisión de ese tipo, sin planificar, cuando se esta bajo fuego enemigo» dijo Buford. «Eramos como ovejas perdidas abandonando el recinto». En la actualidad cada asalto de la ATF cuenta con un sólido plan de contingencia.

 

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