“Jabalí 2019”, el GAR y las FAMET se adiestran juntos

Autor:       Octavio Díez Cámara

A más de uno le podrá chocar el nombre que se le ha dado a un reciente ejercicio en el que ha participado la Unidad de Operaciones Especiales de la Guardia Civil, el Grupo de Acción Rápida (GAR), y el Batallón de Helicópteros de Maniobra (BHELMA) III de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET), la Unidad con medios aéreos más modernos del Ejército español.

“Jabalí” en singular o en plural es, además del nombre de la mascota “Itza” que adoptó hace unos pocos años el primero de los anteriores, como en diferentes ámbitos se identifica a los componentes del GAR que durante muchos años se especializaron en la lucha contra el terrorismo de ETA y que ahora centran su labor en cometidos de lo más variado que les llevan también a participar en misiones más allá de nuestras fronteras.

Este último cometido, que les capacita para formar a núcleos de élite en otros países o a desarrollar cometidos de vigilancia y escolta de VIP’s (Very Important Persons) -entre otras misiones- para las que se requiere de unos profesionales especialmente adiestrados y muy motivados, ha sido uno de los orígenes del ejercicio de adiestramiento del que les vamos a hablar en estas páginas, pues está previsto que pronto un nuevo contingente del GAR se traslade a Iraq para desarrollar allí una serie de cometidos que se enmarcan dentro de lo que les caracteriza.

Se da la circunstancia que ambos núcleos, el primero de agentes de la Benemérita y el segundo de tripulaciones del ET, tienen sus respectivas sedes en la zona de la ciudad riojana de Logroño, no muy lejos unos de otros. El personal del BHELMA III, que opera con los helicópteros de maniobra NH-90 que es el material más reciente y moderno de su tipo en uso en España, está preparándose para desplegar, probablemente a mediados de 2020, en territorio iraquí. Por ese motivo, que seguramente hará que guardias civiles del GAR se vean involucrados en operaciones en las que haya también tripulaciones y aparatos del BHELMA III, se ha realizado un primer acercamiento entre ambos núcleos de élite. Allí estuvo quien estas líneas escribe para “TACTICAL-Online”.

Operación compleja

Para promover el conocimiento mutuo de guardias civiles y militares se planteó un supuesto de adiestramiento especialmente complejo en el que ambos colectivos tenían que dejar clara su valía. El planteamiento del mismo, al que seguramente van a ir siguiendo otros en los próximos meses dada la proximidad de sus acuartelamientos y el hecho de que unos pueden aprender de otros y viceversa, se enmarcaba en un supuesto derribo de una aeronave propia. La caída, en una zona donde operaban grupos de insurgentes y terroristas especialmente hostiles, había acabado con la captura de uno de los pilotos que era retenido en un emplazamiento desconocido. Con ayuda de elementos varios, que van desde inteligencia humana (HUMMINT, Human Intelligence) a reconocimientos por satélite, se había logrado posicionar al retenido en un área determinada.

Con ese conocimiento previo había que organizar una arriesgada operación de liberación y rescate, y ese era el primer objetivo de “Jabalí”. Antes de acometer esa acción, en la jornada del 19 de noviembre personal del GAR se trasladó al acuartelamiento “Héroes de Revellín” de Agoncillo (La Rioja), que es donde se asienta el BHELMA III, para ser partícipe de una conferencia, donde se les expusieron las capacidades y cualidades de los helicópteros en los que se desplazarían, un de una serie de prácticas en seco. En estas últimas, pudieron ejercitarse en los movimientos propios del embarque y desembarque, en un modelo caracterizado por una rampa trasera que facilita esa acción, y así memorizar lo que debían hacer en una hipotética acción. Todo el grupo de agentes practicó para situarse en los asientos del interior y poder desplegarse en el objetivo con rapidez.

En la tarde del día 19, como se había planteado ya en una reunión de programación y coordinación que tuvo lugar el día previo, se programó un vuelo táctico de dos aparatos NH-90 “Caimán” convenientemente artillados cada uno con dos ametralladoras pesadas M3M del calibre 12,70x99mm (.50 Browning) que dan cobertura contra objetivos terrestres y pueden incluso batir a aparatos similares. En ellos, simulando una operación real de inserción, viajaban, además de las tripulaciones formadas por piloto, copiloto y dos artilleros en cada helicóptero, personal del Equipo de Tiradores de Precisión (ETP) del GAR, formado por un binomio de guardias civiles, y dos miembros de las FAMET. En un tránsito, o inserción aérea, que duró unos veinte minutos se les llevó a un punto próximo al PEFE (Polígono de Experiencias para Fuerzas Especiales) que la GC tiene cerca de Logroño y que se habilitó como objetivo. Desde el punto de toma, los cuatro militares, progresaron en una infiltración a pie los casi cinco kilómetros que les separaban de donde querían posicionarse, tránsito, que para evitar la acción de patrullas convencionales reales -personal del BHELMA III- que vigilaban la zona, realizaron con lentitud y máxima seguridad, lo que les llevó casi cinco horas de navegación terrestre especialmente cuidada y segura.

Sorteando el dispositivo de vigilancia móvil, lo que requería que los insertados cambiasen de posición continuamente y tuviesen la mejor percepción de su zona de control, llegaron a la valla perimetral del recinto. Evaluaron cuál era el mejor lugar de acceso y progresaron hacia el interior, buscando la mejor posición para lo que pretendían. Establecieron un punto de reagrupamiento en unas ruinas, donde dejaron buena parte de su equipo más pesado que llevaban en unas voluminosas mochilas, y se trasladaron a un lugar cercano donde situaron un puesto de observación y tiro. Con sofisticados medios de vigilancia óptica y optrónica, que les permiten ver incluso de noche aquello que es su interés para tener una cierta percepción de lo que acontece en un determinado lugar, observaron y observaron. Buscaban donde podía encontrarse el piloto y sus captores, transmitiendo en tiempo real, gracias a distintos equipos de comunicaciones tipo Harris AN/PRC y SIRDEE (Sistema de Radiocomunicaciones Digitales de Emergencia del Estado) que llevaban consigo, datos hacia un Puesto de Mando en Agoncillo desde donde un grupo seguía los acontecimientos para un mejor planeamiento y ejecución del rescate. Los observadores del GAR localizaron finalmente al piloto, que estaba localizado con un grupo de captores en un contenedor concreto, y pasaron la ubicación a sus mandos.

Buena coordinación

A primera hora de la mañana del día 20 otros dos “Caimán” partían desde su Base. Llevaban en su interior a un Equipo de Despliegue Rápido (EDR) del GAR con una veintena de efectivos equipados y armados para una acción rápida, potente, discreta y neutralizadora. Los aparatos llegaron hasta un punto de toma (LHZ, Landing Helicopter Zone) y el personal desembarcó con rapidez. El EDR se repartió en varios grupos de asalto que avanzaron, de forma coordinada, por varios puntos de las instalaciones. Limpiaban las distintas zonas y progresaban hacia donde estaba el objetivo. El binomio de tiradores, desde su ubicación y aprovechando las capacidades de un rifle de cerrojo del 7,62x51mm que llevaban con ellos, tenía asignado, además de mandar información en tiempo real -número de hostiles, sus armas, rutinas,…, para elaborar un mapa de riesgo preciso- para su aprovechamiento inmediato, el neutralizar/eliminar a los centinelas en el momento previo a la liberación -se simuló un maniquí con un globo que reventaría al recibir el impacto del proyectil de 168 grains-. Se produjo un asalto en el que el GAR neutralizó la amenaza para acabar con los captores y liberó al piloto retenido, acción en la que se simuló que uno de los guardias civiles era alcanzado por el fuego adversario. Se pudieron así activar todos los protocolos ya programados y personal con capacitación sanitaria, del Equipo TCCC (Tactical Combat Casualty Care) del GAR, procedió a estabilizar al herido y a prepararlo para su rápida evacuación del lugar. Protegido por otros compañeros que lo “encapsulaban” fue trasladado a un NH-90 para sacarlo de allí con la máxima presteza y poder llevarlo, ya que estaba estabilizado y atendido, a unas instalaciones sanitarias donde recibiría las curas necesarias para su restablecimiento.

El resto de componentes del EDR se trasladó a un punto de extracción donde embarcó en otro helicóptero para iniciar su vuelo de regreso, recuperándose también en otro punto cercado a los cuatro militares que había permanecido toda la noche en la zona para, sobre la base del personal del ETR, aportar la capacidad de hacer fuego efectivo y eficaz, obtener información y conforma un elemento de alerta tempana de notable eficiencia.

Acabó así “Jabalí 2019”. La experiencia seguro que dará lugar a muchas “lecciones aprendidas” entre los dos colectivos que participaron. En futuros adiestramientos y ejercicios se mejorarán algunos aspectos y se avanzará, como así corresponde, a una interacción mutua mucho más elaborada. El que GAR y BHELMA III hayan trabajado juntos en este adiestramiento supone un punto inicial desde el que avanzar hacia todas aquellas situaciones que puedan devenir en un futuro.

Este artículo fue publicado en el artículo de la Revista Táctical Online Diciembre 2019.

Tactical Online Diciembre 2019
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