GRUPO “ALACRÁN”, ÉLITE ARGENTINA

Autor y Fotos: Octavio Díez Cámara

Hace ahora algo menos de un año, el pasado noviembre de 2019, se produjo una operación policial de rescate curiosa. En Santiago (Chile), donde la situación era convulsa, se produjo un asalto a la embajada diplomática de Argentina. Por esas fechas, se materializaron incidentes similares en la embajada en La Paz (Bolivia). El gobierno argentino, para evacuar a personas en el primer emplazamiento y reforzar la seguridad del segundo, decidió emplear uno de sus principales recursos policiales de élite. El Escuadrón “Alacrán” de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA), que poco tiempo atrás también había sido alertado para la cumbre del G20 que tuvo lugar en Buenos Aires a finales de 2018, fue alistado y preparado para responder a una necesidad inmediata en la que se requería de su capacidad de reacción y de la versatilidad de aquellos que forman parte de sus filas.

En estas páginas de TACTICAL Online les vamos a dar ciertos detalles que les definen. Son el núcleo de asalto policial de la GNA y responden a cualquier incidente grave, con rehenes, terroristas o grupos de delincuentes armados, que suceda en su país. Tienen, como verá el lector, una amplia experiencia y capacidades. Son gendarmes de élite especializados en cometidos antiterroristas y cualificados para operaciones que impliquen inserciones bajo el agua o, usando la técnica del paracaidismo manual o el automático, por vía aérea.

Carácter táctico

Para conocerlos, visité las instalaciones que son su sede. Se encuentran en “Campo de Mayo” dentro de lo que es gran acuartelamiento militar cerca de Buenos Aires donde se encuentran algunas instalaciones de la Región I de la GNA. Los “alacranes”, como se conoce a sus integrantes, forman parte de una pequeña Unidad que reúne capacidades de intervención y de respuesta que la sitúan a la par de otras de parecida especialización organizadas en algunos países europeos  

Estos policías son una pequeña parte de los treinta y ocho mil que trabajan en la GNA. Generalmente, operan a propuesta del Director Nacional de la Gendarmería, aunque, orgánicamente, dependen directamente del Director General de Operaciones y se alertará el empleo de sus efectivos y medios en función a las capacidades que, puntualmente se requieran. Pueden operar dentro del vasto territorio argentino y, a requerimiento de las autoridades nacionales o provinciales, en especial en todas aquellas jurisdicciones y objetivos bajo responsabilidad de la estructura policial en la que están encuadrados; también, pueden hacerlo en otros lugares del exterior del país donde se crea pertinente aprovechar su potencial y capacidades.

Esta Agrupación tiene, según un documento de difusión pública de la Gendarmería al que hemos tenido acceso en fechas recientes, una entidad de ochenta y seis efectivos de los que algo más de setenta es personal con aptitud de fuerzas especiales. Tienen a un Comandante Principal como máximo responsable y en su núcleo de Mando hay un 2º Jefe, un Pelotón de Comando y la UTAC que es un núcleo de carácter administrativo y de apoyo que realiza tareas que incluyen las propias de la contratación de materiales y equipos.

Lo más relevante del “Alacrán”, que tiene una cierta relación organizativa con las secciones de operaciones en monte que operan en diferentes lugares de la geografía argentina y con los centros de capacitación en los que se imparten adiestramientos relacionados con operaciones en alta montaña, se reparte en cuatro núcleos. A saber, la Sección de Desactivación de Explosivos (SEDEX), el Comando Antiterrorista, la Unidad de Apoyo y la Sección de Operaciones Especiales (SEOE).

Por su carácter, y por lo que aporta en las capacidades genéricas, vamos a iniciar las explicaciones de detalle incidiendo en esta última. La SEOE es el elemento encargado de llevar a cabo buena parte de las actividades de carácter operacional, para lo cual se la ha dimensionado y preparado. Asímismo, tiene carácter aerotransportado porque todos los que forman parte de ella han sido cualificados como paracaidistas operacionales, lo que permite tanto llevarlos a un determinado emplazamiento por vía aérea como lanzarlos sobre un objetivo concreto para que procedan, de inmediato, a cumplimentar aquella misión que se les haya asignado.

De su potencial de trabajo comentarles que se repare entre varios elementos especializados de los que les daremos algunos detalles, aunque operativamente hablando lo que se hace es aportar recursos con los que se forman tanto los llamados Grupos de Operaciones Especiales (GOE) como los   Equipos de Operaciones Especiales (EOE), núcleos de distinta entidad -mayores los primeros y más compactos los segundos- que se dedican en continuidad a actividades de instrucción, capacitación y perfeccionamiento que les permiten ejecutar distintos tipos de operaciones propias de su carácter táctico y operacional.

Dentro de la SEOE se mantienen organizados cinco subgrupos:

  • El de Paracaidistas de Alta Infiltración que es una estructura compacta, en lo que a número de efectivos se refiere, pero notablemente cualificada desde el punto de vista técnico, pues, como conocedores de la técnica del salto manual de alta cota -tanto en la modalidad de apertura alta (HAHO, High Altitude High Opening) como en la de apertura baja (HALO, High Altitude Low Opening)-, a ellos les han asignado la misión de planificación y ejecución de todas aquellas OE’s que impliquen actividades de vuelo y lanzamiento de paracaidistas de la GNA. Asimismo, y por la dilatada experiencia y potencial de los que de ella forman parte, les corresponde el participar, de manera directa, en todo lo relacionado con el adiestramiento y la formación de los Paracaidistas Operacionales de la Agrupación tanto en el país como en el exterior. Sus capacidades se inscriben en tres ámbitos: ejecutar operaciones de carácter aerotransportado y aeromóvil, tanto de infiltración como de abastecimiento aéreo, en apoyo, tanto en tiempo de paz como en guerra, a las operaciones de la GNA; llevar a cabo, tal como establece la OEDNG (Orden Especial del Director Nacional de Gendarmería) 03/12, del elemento “PARAC-PROTEC” especializado en Operaciones Aeromóviles (OA’s), y otorgar, de acuerdo con la DDNG nº 1283/04 y a aquellos que superen la preparación, la titulación de Aptitud Especial de Paracaidista Operacional.
  • El de Operaciones en Monte aglutina especialistas para trabajar en zonas abruptas y en terrenos que no sean fáciles, por lo cual han sido calificados en protocolos y técnicas que incluyen la supervivencia, la navegación, el reconocimiento, los primeros auxilios, la cartografía, el enmascaramiento y la ocultación, la fabricación de refugios en los que abrigarse u operar discretos,…, y el uso de distintos equipos de comunicaciones, capacitación que les permite desde seguir rastros para localizar a determinadas personas en zonas complejas hasta realizar intervenciones que les exijan moverse con cargas pesadas por áreas de tránsito complicado.
  • El de Tiradores Especiales al que se ha asignado la labor de asesorar, planificar y ejecutar Operaciones de Reconocimiento (OR’s) y otras complementarias de las Operaciones Especiales (OE’s) que incluyen las de apoyo de fuego. Su potencial, les hace intervenir en el adiestramiento y la formación de tiradores especiales de la Gendarmería o de fuerzas amigas a nivel nacional e internacional, siendo los que deciden dar a un determinado sujeto la correspondiente actitud.
  • El de Operaciones en Montaña pues los que engloban este núcleo son conocedores de buena parte de estas últimas materias y son hábiles practicantes de la escalada, el esquí o el movimiento por la nieve usando raquetas y crampones, lo que les habilita para operar en situaciones de frío extremo o en puntos montañosos de complejidad manifiesta.
  • El de Operaciones Ambiente Acuático pues se ha considerado pertinente el disponer de gendarmes capacitados para trabajar tanto en aguas interiores -ríos, pantanos,…, son muy habituales en su país- como en puntos costeros, esfuerzo que requiere de una habilitad desarrollada para nadar con neoprenos o aletas, respirar con sistemas de aire comprimido, operar con equipos de circuito cerrado que no emiten burbujas que delaten su presencia, desplazarse usando diferentes tipos de embarcaciones o moverse orientándose bajo el agua empleando brújulas u otras ayudas técnicas.

Más recursos

Complementariamente a los anteriores, se encuentra la SEDEX, que también dirige un Comandante Principal. Los a ella adscritos se identifican por una   tarea especialmente enmarcadan en todo lo que tiene que ver con la localización, identificación y neutralización de artefactos explosivos ya sean ordinarios o improvisados. Son gendarmes cualificados en dos áreas que definen bien su labor: los artificieros y los guías caninos. Este personal, en función de su adiestramiento inicial y de la capacitación técnico/profesional que vayan recibiendo durante los años que estén en servicio, queda adscrito a lo que es la Sección Desactivación de Explosivos, que tiene en su seno cuatro equipos EDEX de desactivadores -alguno destacado a diferentes ciudades de su país- y otros tantos con especialistas que analizan los efectos de una determinada deflagración para saber sus causas y origen, o a la Sección de Canes Especiales que engloba tanto perros adiestrados en técnicas de localización de artefactos como otros que han sido habilitados para seguir rastros y atacar a aquel que suponga una amenaza y deba neutralizarse; dentro de la orgánica y estructura de SEDEX se encuentra también el Centro de Datos de Bombas que realizar labores de recolección, análisis, elaboración de bases de datos y de difusión de información y el Centro CIEX que cuenta con especialistas en instrucción, técnica, doctrina e investigación y desarrollo para todo lo relacionado con la lucha contra la importante amenaza que suponen las bombas y quienes con ellas intentan actos delictivos.

En la “Alacrán” también se mantiene organizada la Unidad de Apoyo que cubre cometidos encomendados a facilitar el trabajo de las anteriores. Para ello, está organizada con una estructura de tres secciones: de Personal que engloba al grupo de educación física y al de Sanidad; de Operaciones que incluye grupos de instrucción y de educación y doctrina, y la de Logística con grupos de arsenales, tracción mecánica, comunicaciones y mantenimiento de instalaciones que focalizan sus tareas en todo lo relacionado con mantener y reparar el material para que se pueda contar con él a la hora de abordar un determinado servicio.

Bajo la designación de Comando Antiterrorista operan unos cuarenta gendarmes especialmente cualificados, pues son la élite entre la élite y a ellos les corresponde actuar en las situaciones más complejas, contra bandas de delincuentes organizados especialmente peligrosos o cuando se defina una amenaza concreta de terroristas de distinto origen e ideología. La intervención propiamente dicha, que puede derivar en que trabajen en asaltos aéreos con helicópteros o se enfrenten a temas tubulares en diferentes medios de transporte, se puede encomendar a alguno de los tres Grupos de Intervención de la Sección de Intervención -están en alerta rotatoria de forma que siempre uno por lo menos dispuesto para actuar de inmediato y otro que podría estarlo en un plazo especialmente breve-, aunque junto a ellos, y especialmente en las fases de planificación previa, operaría la Sección Especial de Reconocimiento que cuenta con un Grupo de Sistema de Inteligencia Geográfica y Apoyo Operacional en el que se engloban las capacidades del Equipo de Apoyo Operacional y del Equipo de Inteligencia Geográfica.

Desde el punto de vista más operativo, quienes están adscritos como “alacranes” tienen que estar dispuestos, de forma permanente, a prestar sus servicios. El nivel de alerta es máximo y, sin descuidar las actividades de instrucción y adiestramiento, se tiene planificada una capacidad de actuar tanto a aquellas exigencias operativas conocidas de antemano como ante las que puedan surgir sin preaviso. Como mínimo, en todo momento uno de los GOE’s de la SEOE, apoyado por otro personal que así se determine, estará listo para operar y cumpliendo alertas inmediatas durante periodos de veinticuatro horas continuadas. Su personal, tendrá a mano aquellos medios técnicos y de movilidad que pueda requerir para, recibida la correspondiente orden y con un alistamiento mínimo, partir en un plazo especialmente breve hacia donde se requiera de su empleo.  

Sobre las capacidades que definen a estos “alacranes” argentinos, concretaremos que son una Unidad de élite capacitada para las OE’s y con potencial para llevar a cabo misiones que no podrán ser completadas por elementos convencionales. Así, a ellos les corresponderían las siguientes:

  • Ejecutar acciones directas relacionadas con infiltraciones y exfiltraciones, reconocimientos especiales, interdicción e intervención,…, y acciones indirectas de capacitación y defensa interna-exterior.
  • Llevar a cabo operaciones aerotransportadas, aeromóviles, anfibias y terrestres.
  • Realizar OE’s en casos de contingencias de seguridad complejas, para atacar blancos zonales y/o puntuales protagonistas de su interés, tanto en el ámbito interior como exterior.
  • Desarrollar OE’s en casos de contingencias de seguridad complejas para negar al protagonista de su interés las posibilidades de realizar acciones en áreas o zonas bajo responsabilidad de la Fuerza -se incluyen en esta situación la protección de VIP (Very Important Persons) y la de objetivos-, tanto en el ámbito interior como exterior; complementariamente se recabará su cooperación en apoyo en la lucha contra el narcotráfico y cuando haya que actuar ante el secuestro de aeronaves en tierra.
  • Ejecutar Operaciones de Reconocimiento Especial para obtener información táctica y/o estratégica de su interés, tanto en el marco interior como exterior.  
  • Impartir instrucción a componentes de otras Fuerzas, tanto en el marco interior como en el exterior, en todas aquellas áreas y disciplinas propias de la capacitación para OE’s y Paracaidismo Operacional.
  • Desempeñarse como elemento rector para la Fuerza en materia de Operaciones Aerotransportadas y en la formación y mantenimiento de la Aptitud Especial de Paracaidista Operacional.
  • Cumplir misiones en legaciones diplomáticas, otros organismos o contingentes del Estado Nacional desplegados en el exterior, con un alto nivel de profesionalismo.
  • Integrar contingentes de las Unidades Especiales de Policía y toda otra misión bajo mandato de la ONU.

El desempeño de todos esos cometidos, que no hemos de olvidar deberán asumir siempre a propuesta del Director General de la Gendarmería, les llevará a operar en toda la jurisdicción y en los objetivos que queden bajo su responsabilidad y en todo lugar, ya sea interno o externo, que el Director General de Operaciones disponga, en función a sus capacidades, por sí o a requerimiento de las autoridades nacionales o provinciales.

Relevante para poder dar respuesta a una tipología tan amplia de misiones es su preparación que, siendo exigente en el aguante físico y mental pero dura y técnica a la vez, se gestiona para que unos sean caninos, otros desactivadores y alguno personal de intervención. Estos últimos, tras asumir una primera etapa de selección en la que se escoge a los candidatos más idóneos para esa función específica, tienen que superar los casi ocho meses -generalmente de febrero a septiembre- que duran las diferentes fases del Curso de Fuerzas Especiales de la GNA -no se convoca todos los años- con unas exigencias mínimas finales: aprobar y obtener la Aptitud de Paracaidista Operacional de la GNA; aprobar un examen final de aptitud física que abarca ejercicios de fuerza, resistencia y pruebas de natación; superar un examen de tiro y planificar y ejecutar de manera satisfactoria, en forma grupal, un ejercicio final de una Operación de Intervención ante una situación simulada planteada por la Dirección del Curso.

Una vez completada su preparación inicial, que en la última edición formativa sólo superaron seis de los cincuenta que la iniciaron, pasan a alguno de los elementos operativos para incidir más en ella y realizar adiestramientos específicos, por lo cual se les exige una permanencia mínima de cinco años y superar, para el mantenimiento de la aptitud, un régimen de entrenamiento que permite el mantenimiento y mejoramiento de las aptitudes en áreas como técnicas de empleo de áreas portátiles, técnicas con cuerdas, operaciones de intervención, entrenamiento psicofísico profesional, paracaidismo operacional o entrenamiento para tiradores especiales, incidiendo en capacitaciones individuales en cartografía y navegación terrestre, demoliciones y explosivos, técnicas de reconocimientos, técnicas anfibias, aperturas y otras más.

Fuerzas Comando 2016 multinational competitors and support personnel participate in a «friendship jump» May 11, 2016 in Ancon, Peru. (U.S. Army photo by Staff Sgt. Osvaldo Equite/Released)

Acabaremos con un poco de historia. Su génesis se remonta a 1982, cuando se seleccionaron efectivos provenientes de diferentes unidades de la GNA para formar un núcleo de unos cuarenta especialistas en operaciones tipo “comando” que fueron enviados a las Islas Malvinas para combatir, liderados por el comandante José Ricardo Spadaro, contra los británicos.  Lo hicieron, con el nombre de “Escuadrón Alacrán”, de forma valerosa, cayendo en acción siete de ellos. Cuatro años después, el 30 de mayo de 1986 -Resolución nº499/86-, se activó el “Grupo Especial Alacrán” como Unidad de OE’s de la Gendarmería y llevan ya tres décadas de intenso trabajo, habiendo vivido veinticinco años de intenso y duro esfuerzo alguno de los gendarmes que son aún “alacranes”.   

Este artículo fue originalmente publicado en la Revista Tactical Online Octubre 2020