Así se forman los GOLANI de Israel

Autor:   Octavio Díez Cámara Fotos:   IDF Spokesperson

Las Fuerzas Armadas de Israel, una nación que no es proclive a difundir determinadas informaciones sobre sus capacidades o realidades militares, inciden en unos estándares exigentes en todo lo relacionado a la obtención de su personal. Tienen unos elevados niveles en cuanto a la selección y adiestramiento de sus militares. Se trata de conscriptos que realizan la prestación de un servicio militar que es obligatorio para buena parte de los jóvenes, tanto hombres como mujeres.

Entre las opciones de tropas de élite que tiene el Ejército de Israel se encuentran quienes protagonizan estas páginas. Lo son por una serie de factores ligados a su historial, actividad en recientes enfrentamientos o carácter que se imprime a aquellos que forman parte de sus estructuras, una combinación que nos ha llevado a seleccionarles para presentárselos en estas páginas.

Se les llama “golani”, en referencia al mismo nombre de la Brigada en la que están encuadrado y que focaliza su actividad en lo que internacionalmente se conoce como tropas mecanizadas, unas estructuras que en su caso gozan de una muy alta movilidad y de una gran capacidad de despliegue para actuar de inmediato ante cualquier amenaza que se pueda presentar o que sea necesario neutralizar.

Gran atractivo

Muchos jóvenes israelíes, tanto hombres como mujeres, se sienten atraídos en servir en la milicia de su país y optan por hacerlo en alguna de las distintas unidades más peculiares y que tienen un carácter más aguerrido. La que nos ocupa, fundada en febrero de 1948 y siendo su primer Jefe Moshe Mann, está considerada como la Unidad más antigua de las que conforman las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y es la única de su especialidad -de Infantería- que se ha mantenido en funcionamiento ininterrumpido desde su creación. Los que en ella han servido han recibido muchas condecoraciones por haber tenido un papel clave en las distintas guerras que han enfrentado a Israel con sus vecinos.

Ese entorno histórico les ha definido en el pasado y también en la actualidad. También forma parte de lo que son el hecho que forman parte del Mando Norte o que su actual estructura, que dirige un coronel, incluye como elementos más representativos a cinco batallones de infantes que tienen como insignia representativa un olivo con sus raíces en tono verde sobre un recuadro amarillo; llevan como prenda de cabeza una gorra de tono marrón que simboliza su conexión con la tierra que buscan defender.

La obtención de personal para sus unidades se realiza buscando la mejor predisposición de ellos para alcanzar un notable nivel como combatientes y poder así responder, con la máxima eficiencia, a lo que se les pueda solicitar. Los procesos de selección, liderados por colectivos que ya tienen una amplia experiencia en esa labor, contemplan una primera fase en la que los voluntarios y los llamados a servir de forma obligatoria -las últimas cifras que tenemos es que ambos colectivos son más o menos equiparables en tanto por ciento- son agrupados en un lugar próximo a Nablus en Samaria. Allí está una de sus instalaciones de preparación inicial.

Durante ese periodo realizarán varias jornadas de interacción entre ellos y con quienes les evalúan. Se toma un especial énfasis en incidir en lo que son motivaciones grupales que les serán especialmente beneficiosas. Durante esas jornadas se les hacen una serie de pruebas dirigidas a sus cualidades físicas para valorar su resistencia o fuerza y a aspectos psicológicos en relación con hacer determinadas tareas no convencionales. Asimismo se valora su potencial de trabajo en equipo, compartiendo con otros aspirantes determinados objetivos para ver como el grupo progresa o actúa en la consecución de lo que se les pide. Es un proceso que es determinante a la hora de ver cuáles de ellos son considerados como una buena opción para lo que se les exigirá.

Casi todos los aspirantes pasan a iniciar entonces un proceso de capacitación que está considerado como uno de los más exigentes dentro del Ejército de Israel, estructura que está considerada como de las mejores de las de su tipo en todo el mundo. Dedicarán unos seis meses a temas básicos pero que sumados conforman un proceso intenso y para nada fácil. Entre otras actividades, tienen que superar marchas que van variando de intensidad en las que primero llevan mochilas muy cargadas y luego ya realizan vistiendo también la uniformidad y transportando armas; deberán hacer tablas de ejercicios físicos diarios; se les exigirá superen todo tipo de pistas de obstáculos; se esforzarán en desplazamientos de varios meses a una zona desértica con tiendas de campaña que les sirven de campamento y son la base desde la que iniciarán algunos de sus temas; incidirán mucho en lo que es el conocimiento de sus armas personales y practicarán con intensidad el tiro primero a distancias cortas conocidas y luego a otras más distantes;…, y se especializarán sobre todo en lo que es su capacitación para reacciones dinámicas contra blancos de oportunidad.

Es un periodo de gran intensidad en el que se busca que los militares sean los mejor preparados. Con ese objetivo, muchas veces se actúa para que se crezcan de cara a ser incluso mejores que los paracaidistas, núcleo éste con el que hay cierta rivalidad. Se realizan incluso prácticas de entrada a recintos donde se supone se encuentran grupos terroristas, usando botes de humo, granadas y sus armas personales en su neutralización. Al final de esos seis meses suelen llevar a cabo una marcha por carretera de ciento veinte kilómetros por la baja Galilea. Al final, recibirán la insignia que hace de los “golani” unas tropas con un marcado carácter y una gran voluntad de conseguir lo que se les ordene.

Especialización elevada

Pasan entonces a sus destinos donde se les capacitará en determinadas áreas. En los ejercicios de preparación en los que se ven envueltos los batallones de esta brigada suelen moverse para ejercitarse en todo tipo de prácticas y ejercicios hasta emplazamientos como el de Ramat Ha Golan, en el norte de su país. Es usual que incidan mucho en lo que son movimientos a pie, sobre todo en pequeños grupos, lo que les hace especialmente aptos en lo que son desplazamientos precisos por terrenos de índole variada, cualidad que les hace autosuficientes para operar por su cuenta durante varias jornadas. Sus marchas, que también incluyen otras en las que se mueven por compañías y que son de varias decenas de kilómetros para endurecerles tanto físicamente como psicológicamente, suelen hacerlas llevando voluminosas mochilas a su espalda y otros equipos que les brindan más potencial ante determinadas incidencias que se les puedan presentar.

Desde hace ya bastantes años son conocedores de las peculiaridades que implica la guerra en escenarios urbanizados, pues han tenido que actuar contra tropas irregulares en ellos. Por ese motivo, inciden de forma regular en temas que implican su proyección por diferentes medios pero en especial con el uso de vehículos de tipo mecanizado impulsados por cadenas hacia diferentes polígonos de prácticas. En ellos se tendrán que enfrentar a movimientos por calles, a la toma de casas, a trampas con artefactos improvisados (IED’s, Improvised Explosive Devices), a la presencia de francotiradores y a otros tipos de amenazas clásicas de un entorno que tan pronto puede ser hostil como aliado. De esa práctica, surgen entre los “golani” determinadas tácticas y protocolos que, como el apoyo con perros especialmente adiestrados, les hacen más hábiles a la hora de conseguir el éxito en la lucha en ciudades.

israeli soldier cover with camouflage equipment during a military exercise in the Golan Heights norhten Israel on 21 August 2012

No descuidan algunos temas que realizan con apoyos de helicópteros, pues para estos hombres ser conocedores de lo que son los protocolos de embarque y desembarque les en aeronaves de ala rotatoria puede ser especialmente útil. Algunos soldados asignados a labores de reconocimiento podrán emplearlos para sus inserciones, teniendo que saber también como apoyar en lo que son los balizamientos de zonas donde estos aterricen o despeguen.

Si lo reseñado cubre buena parte del tiempo en el que están en activo, no hay que dejar de lado que también inciden, porque para ellos la amenaza tiene un mayor nivel que para otros colectivos, en todo lo relacionado con la lucha en ambientes contaminados con agresivos NBQ (nucleares, biológicos y químicos). Es de lo más habitual que se coloquen los trajes y máscaras que les protegerían en caso de un ataque en el que se constatase esa particularidad de la guerra concreta.

Hay un amplio colectivo de ellos, adscritos a alguna de las compañías del batallón “Gadsar” o a los “Egoz”, que por sus sus cometidos específicos en lo que son labores de reconocimiento discreto en profundidad o por estar adscritos a actuar como fuerzas especializadas con capacidad de lucha anti guerrilla, se les instruye en otras áreas que van más allá de lo que caracteriza al resto de sus compañeros. En ellos, seleccionados en buena medida de quienes forman parte ya de las filas de la Brigada, se busca una mejor adaptación a operar en pequeños grupos, con mínimos apoyos o en entornos especialmente hostiles. Su preparación incide en temas que van ligados a la ocultación, los movimientos discretos, la supervivencia, la lucha contra fuerzas de mayor entidad, la utilización de equipos tecnológicos de observación, las incursiones y “raids”, y todas aquellas metodologías que les pueden ayudar a ser más letales en lo que les caracterizara. Toma especial relevancia el uso de todo tipo de equipos de comunicaciones y en determinados casos el empleo de explosivos en apoyo de las misiones propias o para frenar los movimientos del adversario.

Para acabar, concretar que en la especialización de los “golani” es relevante todo aquello que está relacionado con quienes manejan o se mueven en medios mecanizados que en su caso incluyen vehículos oruga de combate del tipo “Namer” que están realizados tomando como punto de partida la barcaza de carros de combate que han sido convenientemente modificados y que ofrecen una gran protección de los que en ellos viajan contra todo tipo de amenazas. Esa necesidad lleva a que algunos tengan que ser adiestrados como conductores, lo que dado el peso -40 ó 50 toneladas- y tamaño de los medios que usarán no es fácil. Alguno recibirá preparación para liderar a sus pelotones y hasta habrá quienes deberán formarse para realizar inspecciones y mantenimientos que permitan mantener ese material con la mejor disponibilidad operativa posible.

Para acabar, decirles que estos soldados conocen bien todas las particularidades propias de lo que es la Infantería mecanizada y se instruyen convenientemente en lo que es el traslado en blindados y sobre todo en lo que son las operaciones de desembarque y embarque, críticas en determinados momentos porque suponen un momento de transición desde una situación en la que tienen mucha protección a otra en la que resultan más vulnerables si se concretase un hipotético ataque del adversario.

Este artículo fue originalmente publicado en la Revista Tactical Online Agosto/Septiembre 2020

Tactical Online Septiembre 2020