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Aimpoint “CompM4” para Portugal, ¡la mejor decisión!

Autor:  Octavio Díez Cámara

La crisis económica que ha azotado en los últimos años a Portugal parece que está siendo superada con éxito, pues se están ya asumiendo diversos programas de reequipamiento de los diferentes componentes de sus Fuerzas Armadas.

Entre las diferentes decisiones relacionadas con su armamento personal, que les han llevado a decidirse por la sobresaliente pistola semiautomática Glock 17 del calibre 9×19 milímetros Parabellum o a incorporar nuevos fusiles de asalto y ametralladoras medias y ligeras, entre otro material, llama la atención el hecho de que sea la compañía sueca Aimpoint una de las que aportarán los visores con los que se está equipando a diferentes colectivos. Ya hace unos años, cuando el Comando de Tropas de Operaciones Especiales (CTOE) con sede en Lamego se decidió a renovar sus fusiles de asalto, y a decidirse por el germano HK416 del calibre 5,56x45mm que usan en dos versiones distintas en cuanto a su longitud de cañón, se optó por situar en la parte superior de su cajón de mecanismos, aprovechando el raíl tipo Mil-Std 1913 Picatinny, un extraordinario sistema optrónico de puntería: optaron por el Aimpoint “CompM4” que ya equipa también a ejércitos como el estadounidense o el italiano.

En fecha más reciente ha tenido lugar un interesante proceso para incidir en un mejor equipamiento del combatiente luso. El objetivo del mismo, que como destinatario tenía al Cuerpo de Fuzileiros de la Marinha -que es la Infantería de Marina de Portugal- pretendía evaluar a conciencia cómo reemplazar los vetustos fusiles de asalto G3, armas del calibre 7,62x51mm que venían usando desde los tiempos de las guerras coloniales de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Tras interesantes validaciones, en las que se buscó una solución completa en cuanto a prestaciones, funcionalidad y también coste, la decisión ha sido que el G3 sustituya al G3. El reemplazo no es tal, sino que se opta por modernizar una plataforma que aporta una gran capacidad de fuego, una gran robustez y una fiabilidad sin parangón. En las armas, de manera similar a lo que han realizado ya los suecos de la Guardia Nacional, se introducen una serie de cambios: guardamanos estandarizado con diversos raíles, un anclaje superior de 24,5 centímetros para situar visores y una culata extensible de polímero que permite una mejor adaptación ergonómica de cada tirador, elementos originarios de la compañía Spuhr.

Su colocación es rápida y el proceso pueden hacerlo armeros en las unidades, aunque en el caso de Portugal ha sido una firma local la que se ha encargado de la gestión del mismo. Paralelamente a la decisión que afecta al arma se ha realizado una evaluación especialmente meticulosa, pues los Fuzileiros suelen operar en el entorno costero y realizar desembarcos anfibios en los que su equipo se moja con agua salada de forma bastante habitual, de diferentes sistemas de puntería.

Tras las pruebas se han desestimado opciones hoy no especialmente eficientes, como el Elcan Eotech -sí el mismo que se emplea en España-, y se ha optado por un concepto que es robusto y eficaz. En sus G3 llevan ahora los Aimpoint “CompM4” que hemos podido ver en una reciente visita a su Base en Alfeite. El punto rojo del conjunto es óptimo para apuntar en situaciones de combate próximo, como las propias de los enfrentamientos en áreas urbanizadas (CQB, Close Quarter Battle) como para conseguir una mayor eficacia contra objetivos a diferentes rangos de distancia en campos de batalla de cualquier punto del planeta -recuérdese que los portugueses realizan despliegues habituales en diferentes puntos de África para participar en operaciones de apoyo a fuerzas locales-. El hecho de que la batería tenga una duración de varios años, que la regulación de la intensidad del punto rojo sea intuitiva y fácil, o que el conjunto está preparado para soportar los rigores del combate, entre otros factores positivos, les ha animado a la decisión que ya es una realidad. Hoy cada Infante de Marina portugués lleva su G3 equipado con el capaz visor “CompM4” y los emplean tanto en condiciones diurnas como apoyados en sus equipos monoculares y binoculares de visión nocturna.

La decisión de optar, como otros ejércitos europeos, por ese extraordinario conjunto de puntería no acaba ahí. Dentro del programa de renovación del armamento de combate del Ejército, que llevará a sustituir buena parte de sus G3 por los SCAR L y H -respectivamente del 5,56x45mm y del 7,62x51mm- se ha decidido, y así lo atestiguan algunas imágenes que acompañan estas páginas, que el visor estandarizado en muchos de ellos sea también el Aimpoint “CompM4”. Especialmente crítica es la necesidad del Centro de Tropas Comandos (CTC) de Carregueira, una unidad de élite adscrita a cometidos de despliegue rápido que les llevan continuamente a participar en operaciones militares en diferentes puntos del planeta y a verse envueltos en ellas en acciones en las que sus armas les han permitido salir airosos de los enfrentamientos, que centrará su armamento en la combinación SCAR H y visor “CompM4”.

Como verá el lector los portugueses, como han hecho estadounidenses, italianos, franceses, suecos, noruegos y un largo etcétera de naciones, ya tienen los visores de punto rojo equipando a sus armas de asalto personales. España, en ese sentido, parece que se va quedando atrás y no sería descabellado incidir en que sea un visor de Aimpoint, que ahora ya propone conceptos como el “CompM5” que es más compacto, el que resulte escogido para sustituir a los ya desfasados Eotech que por otra parte son mucho menos robustos, eficaces e intuitivos que aquellos de punto rojo que cuentan con el apelativo “made in Sweden”.

Este artículo fue publicado en el número de la Revista Táctical Online Diciembre 2019.

Tactical Online Diciembre 2019
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AAV7’S, BLINDADOS ANFIBIOS DE LA BRIMAR

Autor:    Octavio Díez Cámara

Hace solo unas pocos meses supimos, por diversos canales informales y formales, del interés de la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR) “Tercio de Armada”, que es la élite de la Armada encargada de proyectar el poder naval sobre tierra en forma de contingentes anfibios que tomarían la cabeza de playa y permitirían acciones contundentes hacia el interior, en adquirir nuevos blindados.

La noticia, difundida incluso por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, hace referencia a una previsión que goza de la máxima prioridad dentro de los programas de compra de armamento del Estado Mayor de la Defensa (EMAD) del Ministerio de Defensa de España. Se sabe que el 25 de junio de 2018 se aprobó por parte del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA) el Documento de Necesidad Operativa designado “Capacidad de Asalto Anfibio Protegido” y que en diciembre de ese mismo año el documento fue validado por el Jefe del EMAD.

Por una cifra que se aproxima a los cien millones de euros se pretende adquirir, cuando así se decida en el correspondiente Consejo de Ministros, un lote de once blindados oruga anfibios. Se trata de ocho AAVP7A1 (Assault Amphibious Vehicle) de transporte de personal que pueden transportar en su interior a una veintena de Infantes de Marina completamente equipados, un AAVR7A1 con elementos de recuperación para otros medios similares que lo hacen especialmente útil en apoyo de tareas logísticas o para superar situaciones comprometidas, y dos más AAVC7A1 habilitados con sofisticados equipos de comunicaciones y de presentación para labores de Mando y Control. Todos, aparentemente nuevos, se corresponden con la versión más reciente, la designada RAM/RS (Reliability, Availability, Maintainability/Rebuilt to Standard) que fabrica en EE.UU. la compañía británica BAE Systems y que están en servicio en el Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos (USMC, United States Marine Corps) y en unidades similares de otras naciones; por lo que se conoce, estarían provistos de unos elementos de blindaje externo adicional que proveen mayor protección ante impactos directos e indirectos, los llamados EAAK (Enhanced Armor Applique Kits).

A día de hoy, la previsión es que el acuerdo se cierre pronto para proceder al correspondiente contrato y poderlos recibir en unos pocos años, para que pudiesen entrar en servicio antes de mediados de la próxima década y pudiesen estar todos operativos sobre 2026. Su llegada, implicaría una más amplia flexibilidad a la hora de generar capacidades asociadas a la proyección expedicionaria de la BRIMAR. Es necesaria su incorporación, ya bastante retrasada porque se había programado una acción similar ya a principios de esta década y se tuvo que posponer por problemas presupuestarios derivados de la acuciante crisis económica que azotó a las arcas del Estado.

Necesidad básica

Las líneas con las que hemos iniciado estas páginas no son aún una realidad palpable, pues no se ha firmado aún el correspondiente acuerdo comercial ni los plazos en los pagos y en la recepción del material. Sí lo es el hecho de que la BRIMAR, que está acuartelada en San Fernando (Cádiz) y se proyecta con navíos anfibios que suelen operar desde la Base Naval de Rota que no está muy lejana y pueden también atracar en la Estación Naval de Puntales, ya tiene una amplia experiencia con ingenios similares, aunque mucho más antiguos y menos eficaces que, como explicaremos más adelante, llevan usándose con intensidad desde hace bastantes años.

Hoy, dentro de la estructura de la BRIMAR encontramos tres batallones -dos de desembarco, el BD-I y el BD-II, y uno mecanizado, el BD-III-, que son el componente anfibio principal en lo que a personal involucrado directamente en acciones de combate, y otros grupos de diversa entidad adscritos a diferentes capacidades. Uno de ellos es el Grupo de Movilidad Anfibia (GRUMA) que hoy es heredero de medios y capacidades del Grupo de Armas Especiales (GRAE) que comenzó a constituirse en noviembre de 2002 y al que se le dio el nombre actual en 2010, variándose su estructura en septiembre de 2013 como consecuencia de la instrucción IPFIM 0301.

Actualmente en el GRUMA, que integra unidades con medios orgánicos especializados para el movimiento buque-costa de la Fuerza de Desembarco y otras especializadas en las funciones de combate de movilidad, contra-movilidad y protección, se trabaja con una estructura que está en proceso de transformación orgánica. Bajo la dirección de un teniente coronel, y con una cifra aproximada de unos cuatrocientos profesionales caracterizados por un nivel de instrucción y adiestramiento especialmente exigente y complejo, trabajan varios elementos: una Compañía de Plana Mayor y Servicios, una Compañía de Zapadores, una Compañía de Embarcaciones y una Compañía de Vehículos de Asalto Anfibio (VAE). Esta última, donde se emplean los blindados anfibios oruga que navegan para moverse desde las naves de transporte hasta la costa y tienen notable movilidad en todo tipo de terrenos para desplazarse por tierra hasta el punto en el que se requiera se posicionen, dispone en la actualidad de diecinueve vehículos tipo AAV que se reparten entre dieciséis AAVP -una resultó hundida hace unos años- de transporte de personal, dos AAVC de Mando y un AAVR de recuperación. Se han ido modernizando y han sido sometidos a diversos procesos intensos de mantenimiento, los overhaul, que permiten tener la mitad de ellos operativos para cualquier necesidad que se requiera.

Con ellas se realizan cometidos de apoyo al combate en beneficio de las seis Compañías de Fusiles que agrupan, de tres en tres, tanto en el BDE-I como en el BDE-II. Operan desde unas instalaciones localizadas en el Acuartelamiento “Sargento Padros Pagés” de la Población Militar de San Carlos y, además de dependencias para temas administrativo, de Mando y demás labores propias de la actividad del día a día de una Unidad de carácter militar, el GRUMA dispone de zonas cubiertas que sirven de aparcamiento protegido, de talleres en los que se realizan labores de mantenimiento periódicas y otras más que puedan requerirse, y hasta de un entorno con un caño próximo por el que transitan para algunas prácticas de conducción o para determinadas pruebas del material.

Orgánicamente, la Compañía VAE tiene como máximo representante a un capitán y sus efectivos, por la propia configuración de lo que caracteriza a su actividad no llegan al centenar, siendo en la mayor parte tripulaciones de los blindados que operan. Algunos se distribuyen en una pequeña Plana Mayor con  núcleos especializados en temas logísticos, de personal, etc.; un Pelotón de Mantenimiento que cuenta con experimentados especialistas en lo que son los trabajos propios que permiten obtener el mejor ratio de disponibilidad del material a su cargo; un Pelotón de Comunicaciones que asume las tareas de gestión de equipos de enlace radio, y dos Secciones Mecanizadas que están lideradas cada una de ellas por un teniente y que se estructuran de forma que van adaptándose a la disponibilidad que en cada momento hay de vehículos y de personal, logrando así la mejor sinergia de cara a ofrecer la capacidad de transporte pretendida a otras unidades. Con todos esos elementos se pueden generar agrupaciones para proporcionar apoyo de combate y apoyo de servicios de combate a la BRIMAR, núcleos que se activarán durante los asaltos anfibios pero también para las subsiguientes operaciones en tierra; lo harán tanto formando parte de unidades mecanizadas que se puedan constituir con los vehículos de personal o de Mando como dando un especial aporte logístico con el modelo de recuperación.

Larga experiencia

Los medios que ahora opera esta Compañía pueden parecer a primera vista vetustos y anticuados, pues se incorporaron a la Infantería de Marina (IM) española entre los años 1972 y 1974, ahora hace más de cuatro décadas. Su llegada, siguiendo lo que era clásico en la Fuerza estadounidense del USMC que en muchas épocas ha servido como referente en el que la IM se ha inspirado a la hora de tomar decisiones orgánicas o de capacidades, fue precedida por la de otros similares, los LVT-4 que se habían recibido casi una década antes, en octubre de 1963.

La experiencia que se obtuvo de estos últimos, encuadrados en una nueva Unidad a la que se dio el nombre de Compañía de Tractores Anfibios, fue  especialmente positiva y demostraron, trabajando conjuntamente con los camiones anfibios DUKV de seis ruedas -se les encuadró en una Sección-, que su aportación a los asaltos anfibios era sustancial. Los resultados positivos permitieron, aprovechando la reestructuración de 1970 del TEAR, crear la Compañía de Vehículos Anfibios que operó con aquel material hasta 1972 en que comenzaron a llegar dieciséis LVTP-7 (Landing Vehicle, Tracked Personnel), dos LVTC-7  (Landing Vehicle, Tracked Command) y un solitario LVTR-7 (Landing Vehicle, Tracked Recovery).

No tenemos claro si su incorporación fue resultado de una compra al fabricante, la compañía United Defense que formaba parte de la corporación FMC, o de algún acuerdo gobierno a gobierno que propició su obtención. Sí que llegaron el mismo año en que fueron puestos en servicio activo con el USMC y que estaban nuevos, por lo cual puede considerarse como todo un logro que en fecha tan inicial estuviesen disponibles para España, por delante de otras naciones aliadas. También hemos conocido, que para operarlos, se envió a Camp Lejeune (Carolina del Norte), con antelación a la recepción del material, a un grupo de cinco oficiales, cinco suboficiales y cinco cabos primeros que se formaron en su manejo y mantenimiento; poco después, un capitán, dos cabos primeros y dos funcionarios civiles mecánicos de la entonces Agrupación de Apoyo de Combate (AAC) realizaron un curso de mantenimiento en Camp Pendleton, cerca de San Diego (California).

Con este novedoso blindado se logró un avance importante en los cometidos de la Compañía que los encuadró. El uso intenso que se les iba dando incidía en sus prestaciones. Sus niveles de utilización militar hicieron pensar en que sería bueno adquirir más ejemplares, como expuso la Comandancia General de Infantería de Marina (COMGEIM) en 1983 al entonces Ministro de Defensa, previsión que pese a estar aprobada se canceló justo en los últimos pasos de su tramitación. Lo que sí se abordó, en 1989, es que los que sí habían llegado fuesen sometidos a un intenso overhaul sin modificar sus capacidades, revisándolos y reparándolos por parte de la empresa española CAF (Construcciones Auxiliares de Ferrocarril). Entre 1997 y 1999 se activó el designado SLEP (Service Life Extension Program) que permitió una completa actualización de los mismos para renovar su potencial y dejarlos casi a cero horas de uso. El proceso supuso la modernización de los LVT7 a la versión AAV-7A1: se los desmontó totalmente, se repasó con rayos X la barcaza de aluminio que tiene grosores de hasta 45 milímetros, se cambió el motor original por un Cummings VT 400 de cuatrocientos caballos que trabaja asociado a una transmisión Navsea HS-400-3A1, se sustituyó la torre por una nueva de accionamiento eléctrico dotada con una ametralladora media Browning M-2 HB (High Barrel) del 12,70x99mm (.50 Browning) y un lanzagranadas automático Saco Mk-19 modelo 3 que dispara granadas de 40mm a un ritmo superior a los trescientos disparos por minuto, se introdujo un nuevo plano abatible en la proa y se sustituyó todo aquello que no estaba operativo. Los cambios, pese al incremento de la masa total, permitieron mejorar aspectos como la velocidad máxima por agua -dieciséis nudos-, la autonomía o la potencia de fuego, incidiendo también en una mejor capacidad para operar de noche.

El uso intenso que se les daba llevó a requerir un nuevo overhaul que se abordó, por parte de la empresa italiana SPA-MIR/Fluidmecanica, en quince de los diecinueve disponibles. A medio plazo, podrían mantenerse operativos los actuales hasta la llegada de los once nuevos. Más a largo plazo, siguiendo las previsiones para las dos próximas décadas por parte del USMC, podrían ir incorporándose distintas modificaciones técnicas y de mejora de la supervivencia que permitiesen mantener operativo el material hasta más allá de mediados de este siglo.

De los AAV7A1, y por ende de los modelos especializados en Mando o recuperación, les diremos que, basándonos en la información que da la Armada española en su página web, tienen una longitud de 7,16 metros, una anchura de 3,29 y una altura de 3,32, lo que los hace especialmente voluminosos en tierra aunque en el agua su silueta se reduce bastante. Su masa es de 27,6 toneladas cargados, alcanzan una velocidad máxima en carretera de 72 kilómetros/hora, pueden pivotar sobre su eje gracias a la tracción oruga de sus cadenas y se mueven bastante bien en todo tipo de terrenos pues son capaces de superar pendientes longitudinales del 60 por ciento y laterales del 40; su autonomía en tierra es de 480 km y de 7 horas en el agua -sus depósitos tienen cabida para 650 litros de combustible-, pues tienen capacidad de movimiento autónomo desde los navíos anfibios que los transportan a la playa a un ritmo de unos 12 km/h gracias a sus dos impulsores hidrojet traseros que les confieren una inusitada agilidad y a su proa y formas que favorecen la navegación.

Disponen de dos lanzadores cuádruples para lanzar botes de humo con los que generar barreras con las que evitar una verificación precisa de su posición y su torreta principal tiene una potencia de fuego considerable pues se cuenta con mil doscientos disparos del 12,70x99mm y ochocientas sesenta y cuatro granadas de 40mm. Para el desembarco pueden transportar hasta veinticinco fusileros en su amplia bodega que cuenta con dos bancos corridos, aunque lo normal es que lleven dieciocho con todo su armamento y equipo. El AAV7P cuenta con una rampa abatible a popa que facilita la entrada y salida con rapidez. Incorpora un sistema para generar cortinas de humo, lo que ayuda a ocultar su posición.

Por cierto, el personal que pasa destinado a la Compañía VAE, que ya trae una capacitación inicial general como Infante de Marina, se forma en la misma en el empleo del material. Los tripulantes reciben una serie de clases teóricas y prácticas tanto en tierra como en el agua de la mano de jefes de vehículos con una dilatada experiencia en su empleo. Los conductores se especializan en el manejo de lo que es el AAV para conocer sus reacciones y moverse con precisión, los tiradores en como extraer de su montaje artillero la máxima potencia de fuego y los auxiliares en realizar aquellas tareas complementarias que son necesarias para operar con estos anfibios de gran porte.  

Este artículo fue publicado en el número de la Revista Táctical Online de Diciembre 2019.

Tactical Online Diciembre 2019
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VISOR AIMPOINT COMPM5 PARA LAS OPERACIONES ESPECIALES DEL EJÉRCITO DE TIERRA

Autor y Fotos: Octavio Díez Cámara.

El esfuerzo que desde distintos ámbitos del Ejército de Tierra (ET) español se realiza en continuidad para ir adquiriendo sistemas de armas y equipos de altas prestaciones con los que dar cumplimiento a nuevas necesidades y requisitos es continuo y afecta a distintas unidades de la actual estructura militar terrestre.

Encuadrado en la División “San Marcial” de la Fuerza Terrestre, el Mando de Operaciones Especiales (MOE) se ve beneficiado de una serie de recursos que implementarán su potencial para participar tanto en cometidos convencionales como en otros que tengan lugar en escenarios asimétricos o incluso en la llamada “zona gris”. La renovación de sistemas de armas y sus complementos es imprescindible para ellos y tienen que tener a su disposición modelos nada convencionales adaptados a sus específicas necesidades.

Dentro de esa línea objetivo de corto/medio plazo se enmarcaría el tema del que aquí vamos a tratar. En los últimos meses la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) de Jaca, que dirige el coronel José Antonio Jáñez Blanco, ha recibido varios lotes de un novedoso visor de puntería, que va a emplear en los cursos que permiten cualificar en la especialidad de OEs a los futuros oficiales y suboficiales que liderarán los Equipos Operativos de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE), del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) y en gran medida del MOE, pues la mayor parte de sus alumnos pertenecen a este último Mando.

La decisión de adquirir el Aimpoint CompM5 es una apuesta clara por un equipo de primer nivel y sigue la estela -como es lo más sensato frente a tecnologías asiáticas poco contrastadas y de bajo nivel operativo- de recientes decisiones que han hecho que naciones como Estados Unidos, Francia, Portugal, Noruega, Italia y otras más de nuestro entorno militar más próximo hayan optado también por visores como los CompM5, Micro, CompM4 y otros, todos ellos diseñados y producidos, siguiendo los estándares más exigentes del entorno militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por la firma sueca Aimpoint.

Centro de excelencia

La EMMOE, que en 2020 cumple 75 años de actividad lectiva intensa y especialmente especializada, se ha caracterizado a lo largo de su existencia por ser el Centro formativo inicial de los mandos que luego liderarían las distintas estructuras de las OEs españolas.

En especial, ha focalizado su labor en beneficio del ET y además de su carácter lectivo, el que le imprime un valor especial y le sitúa a la cabeza internacional de otros similares de nuestro entorno, les ha caracterizado, por la especial preparación y cualificación del plantel de instructores que han tenido y tienen en la Escuela de Jaca, el ser experimentadores de nuevo material. Es conocido el impulso que desde ese lugar se ha hecho para valorar los sistemas y equipos que hay disponibles en el mercado internacional y comprobar, con procesos especialmente intensos y exigentes, si cumplen con las cualidades que se les exigirá durante el uso en escenarios complejos y nada convencionales.

Dentro de esa línea de trabajo, ellos han estado en los últimos tiempos valorando las cualidades y prestaciones de distintos sistemas de puntería propios de fusiles de asalto y subfusiles, sobre todo, en su caso y respectivamente, los G36 y UMP (Universal Machine Pistol) de la germana HK.

Ese esfuerzo les llevó ya hace un tiempo a solicitar algunas unidades de visores de punto rojo de la más moderna concepción y mejores prestaciones. Se fijaron en la última evolución de los Aimpoint, los de punto rojo más valorados en todo el mundo que son de origen sueco y están en dotación en ejércitos como Estados Unidos, Francia, Suecia, Noruega, Portugal, o, por citar algunas, Italia.

El valorado fue el modelo CompM5 de Aimpoint que conjuga cualidades como tamaño compacto, peso contenido, gran robustez, fiabilidad a prueba del entorno más exigente y hostil, capacidad para soportar temperaturas extremas, larga vida de sus baterías y manejo sencillo y eficaz. La suma de todas ellas da como resultado un visor que es hoy la mejor opción de dotación de un ejército. Muy lejos quedan los nuevos formatos de “marca blanca” china –made in China- pero marcadas con nombres occidentales pero a la cuarta parte del precio y con la incógnita de si sobrevivirá en combate o dejará tirado al soldado durante el despliegue.

La llegada de los Aimpoint CompM5 es ya una realidad para la EMMOE que ha solicitado dos lotes que suman sobre medio centenar de unidades, número al que pronto se añadirá una mayor cantidad de visores. Serán el estándar que se empleará por parte de los alumnos del Curso de OEs para mandos en lo que son sus ejercicios más dinámicos y en las prácticas de tiro, que en su caso son muchas y se enmarcan sobre todo en supuestos que comprenden acciones de fuego real que se desarrollan en escenarios rurales y en espacios urbanizados. La capacidad del sistema compacto CompM5 para un apuntamiento instintivo y preciso sobre objetivos situados a distintas distancias que estén en posición fija o se encuentren en movimiento -gracias a su concepto y referencia interna de color rojo que puede regularse en su intensidad y facilita la toma del objetivo tanto de día como cuando se emplean gafas de visión nocturna (NVD, Night Vision Devices) monoculares o binoculares de noche-, sin error de paralaje y al que pueden añadirse magnificadores de 3 y 6 aumentos que también ofrece Aimpoint en su catálogo de productos, suma muchos aspectos positivos para un centro como la EMMOE que busca la mejor y más exigente capacitación de los pocos que finalizan sus cursos; complementariamente, el paso de soldados de tropa del MOE para realizar algunas fases del Curso de Aptitud Básica para OEs, va a incidir en que en algunas de las prácticas puedan también llegar a usarse los nuevos visores, incidiendo en la familiarización con ese avanzado concepto de puntería tanto en mandos como en tropa.

Momento de cambio

Es conocido que el MOE ha aprobado en los últimos tiempos la incorporación de nuevos sistemas de armas que, como los PDW (Personal Defense Weapon) MP7 del calibre 4,6x30mm -para el mismo fabrica unas municiones de prestaciones sobresalientes la empresa suiza RUAG- o las ametralladoras medias MG5 del 7,62x51mm, están siendo incorporados en sus Grupos de Operaciones Especiales (GOEs) y Unidad de Operaciones Especiales (UOE), las estructuras más focalizadas en lo que es la realización de los cometidos propios de acciones directas, reconocimiento especial y asistencia militar que definen a su entorno específico de trabajo. La llegada de ese tipo de armas está ya concretada y es de suponer que más pronto que tarde también, como ya han hecho por ejemplo en la FGNE -ellos emplean el también avanzado visor Aimpoint Micro en sus armas de asalto-, se decidan por renovar sus actuales fusiles de asalto del 5,56x45mm.

En el proceso de implementación de sus capacidades se contemplaría el de renovación de parte de sus sistemas de puntería más clásicos y menos efectivos, objetivo claro y definido en el que el modelo CompM5 cobra especial fuerza al ser ellos usuarios también de versiones anteriores de la familia Aimpoint que como esta nueva se caracterizan por la mejor transmisión de la luz para que el ojo perciba más fácilmente donde está el objetivo y lo identifique de forma más rápida.

Es más que previsible, y la decisión de la EMMOE en ese sentido deja clara la línea óptima y eficaz a seguir por las OEs del ET, que durante el próximo año veamos ya ese efectivo y novedoso visor en manos de algunos de los componentes de los EOs del MOE, un proceso natural si se tiene en cuenta que los holográficos que tienen asignados ya llevan muchos años de uso continuado y su equipamiento tiene que ir renovándose de forma continua para incidir en que su eficacia combativa sea la mejor para neutralizar cualquier amenaza a la que se enfrenten de la forma más eficaz y con el menor riesgo para ellos y la fiabilidad de un visor Aimpoint.

Decirles sobre el CompM5 que se caracteriza por un punto rojo de 2 MOA (Minute Of Angle) que tiene las dimensiones óptimas para trabajar con él en entornos CQB (Close Quarter Battle) y facilitar impactos precisos en puntos muy concretos de aquellos que son el objetivo. En la EMMOE han sido muy críticos a la hora de someter al visor a una serie de pruebas nada convencionales en lo que a utilización se refiere, con un nivel de exigencia, que es el que define al material propio de las OEs, que está muy por encima del que materializan otras unidades de carácter más convencional.

Por lo que hemos sabido del proceso de validación, ha sido especialmente positivo el hecho de que las manipulaciones para la activación del elemento mecánico que regula la intensidad de su punto rojo interno -10 posiciones, cuatro de ellas para modo nocturno- sean especialmente fáciles y puedan realizarse con los guantes que protegen de impactos o del frío puestos. Muy útil para ellos es su configuración tubular que facilita el tener una mejor percepción del entorno próximo al objetivo, pues se opera con él con los dos ojos abiertos para permitir un campo de visión añadido adicional al del propio visor, lo que se agradece cuando se combate ya sea en espacios amplios o cerrados, en los que una nueva amenaza puede generase desde puntos distintos del que centra la acción principal y conocerla incidirá en que pueda neutralizarse de la forma más rápida y eficaz. La ligereza del conjunto, que con la montura pesa sólo 238 gramos, es un factor que debe tenerse muy en cuenta pues es usual que los operadores adscritos a las OEs monten en sus armas de asalto visores, láseres y otros complementos.

Para el personal de la EMMOE han sido especialmente positivos la suma de detalles tecnológicos y de funcionamiento impecable que definen a este visor de Aimpoint. La capacidad de la pila, que en este modelo está localizada en la parte superior derecha de la robusta estructura circular principal, para mantener activa la referencia interna por más de 50.000 horas o cinco años, es un factor muy a tener en cuenta, como también lo es el hecho de que se trate de un modelo AAA que puede encontrarse con facilidad en muchos lugares del planeta. Se ha tenido en cuenta también que el CompM5 se suministra completo y preparado para ser fijado en cualquier raíl estandarizado Mil-Std-1913 gracias a que incluye una montura de fijación rápida tipo LRP (Lever Release Picatinny) diseñada de forma que también ayuda a que el retroceso no afecte a la óptica y un elevador de 39 milímetros que sitúa el visor en mejor disposición para encararlo, incluso en las condiciones más extremas, de la forma más adecuada posible, elemento al que hay que añadir tapas tipo flip-up que protegen tanto la óptica delantera como la trasera de cualquier impacto accidental en ellas.

Por si esas aportaciones no fuesen pocas, este modelo de Aimpoint es compatible con sistemas NVD de diferentes generaciones, mantiene la mejor compatibilidad con los visores de aumentos 3XMag-1 y 6XMag-1 del mismo fabricante sueco, y está tan bien concebido y fabricado que puede resistir inmersiones a profundidades de hasta 45 metros, cualidad que indica lo bien sellado que está a la hora de evitar que polvo, humedad o partículas de arena pueda afectar a su interior.

Este artículo fue publicado en la Revista Táctical Online Diciembre 2020.

Tactical Online Diciembre 2020 Enero 2021

LOS “SCOUT SNIPER” DEL CUERPO DE MARINES ESTADOUNIDENSE

Autor:   Octavio Díez Cámara Fotografía: Octavio Díez Cámara, USMC

A través de numerosas fuentes abiertas se nos han hecho llegar narraciones que versan sobre las capacidades únicas de los tiradores de élite del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos (USMC, United States Marine Corps). Es personal, que como otros militares de su misma organización se caracteriza por unos grados de adiestramiento, motivación, moral o dedicación que son conocidos a nivel internacional, dotado con unas cualidades únicas que muchos conocen a través de la filmografía estadounidense. Otros, hemos tenido la oportunidad de visitar sus centros formativos, compartir ejercicios y maniobras con ellos, y, en términos generales, conseguir una mejor aproximación a lo que son, lo que hacen y les caracteriza.

En estas páginas voy a hablarles de los Scout Sniper que son lo que, en términos generales, conocemos como tiradores de alta precisión. Suelen trabajar organizados en equipos y en beneficio de distintas organizaciones de su propia estructura militar y en determinados casos se les asignan misiones encubiertas en la que actúan en binomios o en pequeños equipos para intentar pasar desapercibidos a terceros. Lo que les caracteriza, pues llevan consigo rifles de precisión que en la mayoría de casos son de accionamiento por cerrojo, es el poder hacer frente a personas o sistemas del despliegue adversario y aplicar en esos objetivos su capacidad de precisión quirúrgica.

Para obtener el mejor potencial humano se selecciona a aquellos candidatos, qué por su perfil o servicios realizados, presentan las mejores capacidades personales para lo que se buscará de ellos. Se les prepara en sus cometidos y se les adiestra para su labor específica. Con el tiempo, van realizando servicios reales, superando cursos de preparación en distintos entornos y exigencias, adquiriendo experiencia, …, evolución que incide en que su técnica, táctica y procedimientos sean los mejores para sus cometidos y misiones.

Estas páginas van a servir para explicarles cuál es el proceso inicial de su capacitación, el que se conoce como Scout Sniper y que les capacita para integrarse en los pelotones de los batallones de Infantería, de las unidades de reconocimiento o hasta llegar, como punto máximo de lo que sería su aspiración laboral, a ser partícipes, tras desarrollar una preparación distinta, de las cualidades de excelencia de las unidades de Operaciones Especiales del MARSOC (Marine Corps Forces Special Operations Command).

Un disparo, un blanco

Estos militares suelen integrarse en las diferentes estructuras que se constituyen tomando elementos de las divisiones del USMC. Tienen que prepararse para lo que se les demandará, y en ello nos vamos a centrar en estas explicaciones. La capacitación inicial con las que inician su progresión profesional recibe la designación Curso Básico de Tirador Explorador (SSBC, Scout Sniper Basic Course) y la codificación M0281Z9 dentro de las especialidades que caracterizan a los Marines. Alguno podrá en función de sus cometidos de liderazgo, realizar posteriormente el designado Curso de Líder de Equipo Tirador Explorador (SSTLC, Scout Sniper Team Leader’s Course) y/o el Curso de Líder de Unidad Tirador Explorador (SSULC, Scout Sniper Unit Leaders Course), siendo respectivamente la duración de estos últimos de seis y dos semanas; los que asisten al SSTLC se centran su aprendizaje en temas como planificación de misión o apoyo a otros sistemas de armas, mientras los que participan en el SSULC dirigen su esfuerzo a conocer las capacidades y limitaciones del tiro de alta precisión o en la participación en lo que son Operaciones de Contrainsurgencia o de las Unidades Expedicionarias de Marines con capacidad de Operaciones Especiales (MEU/SOC, Marine Expeditionary Unit/Special Operations Capable).

Mucho más larga es la capacitación inicial, la designada SSBC. Son entre diez y once intensas semanas las que se dedican a impartir lo que es la formación teórica y práctica específica. De lo que es la gestión general se ocupan organizaciones como el Batallón de Adiestramiento con Armas (WTB, Weapons Training Battalion) que está adscrito al Mando de Adiestramiento. Este último es el que se encarga de organizar la Escuela de Instrucción Tirador Explorador (SSIS, Scout Sniper Instruction School) que suele desarrollarse en las instalaciones que tienen en la enorme Base de Quantico en Virginia, en la costa este de los Estados Unidos. Usualmente, en el emplazamiento conocido como “Camp Barrett” se realiza una edición cada año y a la misma se admiten, según datos de hace unos pocos años, a treinta y dos aspirantes para el SSBC.

Sergeant Eric Fraser and Sergeant Aaron Martin, scout snipers, Ground Combat Element, Black Sea Rotational Force 12 practice marksmanship skills with soldiers from the Israeli Defense Force during Exercise Noble Shirley in Tel Aviv, Israel July 11. Noble Shirley is an annual exercise designed to exchange ideas, improve interoperability, understanding and cooperation between the Israeli Defense Force and U. S. military. Black Sea Rotational Force 12 is a Special-Purpose Marine Air-Ground Task Force with crisis response capabilities deployed to the Black Sea, Caucus and Balkans region to enhance interoperability and promote regional stability.

Además de las instalaciones de Quantico, la preparación de los cursos básicos, que tienen un índice de bajas a lo largo de su desarrollo del orden del sesenta por ciento o superior en algunos casos, se realiza también en el marco del Batallón de Entrenamiento Avanzado de Infantería (AITB, Advanced Infantry Training Battalion) de la Escuela de Infantería (SOI, School of Infantry West) de la Base californiana de Camp Pendleton, en la costa oeste del país. Asimismo, se han realizado estos cursos en lugares como las instalaciones AITB de “Camp Geiger” en Carolina del Norte o en la Base del USMC en Kaneohe (Hawaii) donde es usual se programen dos ediciones al año para grupos más compactos de personal.

Por la naturaleza de la misión de los tiradores de precisión del USMC, que no olvidemos es una organización militar, se les prepara tanto en el aspecto psicológico como en el físico. Esa capacitación se hace para que puedan operar de forma independiente y avanzados respecto de sus compañeros en el campo de batalla. Se les exige que sean pacientes y sepan esperar la mejor oportunidad de alcanzar el objetivo seleccionado; en tiro en sí mismo es sólo el diez por ciento de lo que supone ser un tirador de élite.

A 26th Marine Expeditionary Unit (MEU) Maritime Raid Force Marine engages a long distance target with an M40A5 sniper rifle at a range in Jordan, June 10, 2013. Exercise Eager Lion 2013 is an annual, multinational exercise designed to strengthen military-to-military relationships and enhance security and stability in the region by responding to modern-day security scenarios. The 26th MEU is deployed to the 5th Fleet area of operations as part of the Kearsarge Amphibious Ready Group. The 26th MEU operates continuously across the globe, providing the president and unified combatant commanders with a forward-deployed, sea-based quick reaction force. (U.S. Marine Corps photograph by Sgt. Christopher Q. Stone, 26th MEU Combat Camera/Released)

Desde el punto de vista operacional, actuarán en el rol de observador -el que busca los objetivos y obtiene datos de su distancia, comprobando también los resultados del tiro- o en el de tirador -el que ejecuta, en el momento más adecuado, la acción de fuego-. Agrupados ambos conforman un Equipo de dos miembros, siendo uno el que realiza la actividad principal y el otro el que le complementa con sus indicaciones, aunque en buena parte de los casos pueden intercambiarse entre sí. Entre ocho y diez equipos constituyen un Pelotón. Con su arma principal, los rifles de cerrojo tipo Remington M40 y los semiautomáticos Knight’s Manufacturing M110, ambos del calibre 7,62x51mm (.308 Winchester), están cualificados para batir objetivos hasta mil yardas- unos novecientos metros-. Con rifles semiautomáticos antimaterial Barrett Firearms M107 del 12,70x99mm (.50 Browning) pueden realizar impactos certeros contra objetivos a kilómetro y medio de su localización; sabemos que han estado valorando armas del .300 Winchester Magnum y del 6,5 Creedmore, aunque oficialmente no son las que les caracterizan.

Actualmente, hay en activo, según fuentes abiertas, unos tres centenares de Scout Sniper, por lo que hay que seguir formando nuevos especialistas con los que cubrir las bajas que, por ascenso o cambio de destino, pueden producirse en las estructuras donde se les concentra. Decirles que los graduados, cualificados internamente con el apelativo HOG (Hunter of Gunmen), tienen que ser capaces de salir airosos de una preparación que les capacita como élite y que es una de las más exigentes dentro de los Marines; deben alcanzar blancos a distancias conocidas, hacerlo a otros en las que desconocen ese ratio o superar una prueba en la que deben moverse sin ser detectados, de forma discreta y en menos de tres horas, desde una ubicación situada a ochocientas yardas -1 yarda son 0,9144 metros- a otra que distará doscientas del objetivo, disparando tres veces sobre un blanco situado en un puesto de observación en el que están los instructores intentando localizar su presencia.

Preparación inicial

El designado SSBC tiene como objetivo el capacitar a pequeños núcleos de  Marines, que en la mayoría de los casos ya destinados a los pelotones Scout Sniper de los batallones y habiendo realizado una preparación inicial de dos semanas en sus funciones, para trabajar dentro de las estructuras de los pelotones de especialistas de tiro de alta precisión de los batallones de Infantería. También podrán trabajar en el seno de las unidades de reconocimiento -los “Recon” de compañías y batallones específicos-.

Su adiestramiento específico busca imbuirles de los fundamentos básicos del empleo de armas largas específicamente diseñadas para impactos muy certeros, el despliegue en distintos escenarios sin que sus características dificulten su progresión, el empleo de comunicaciones específicas que permitan mantener enlace constante con el Mando, su cooperación con organizaciones de apoyo de fuego para centrar los impactos en los objetivos, la navegación terrestre en terrenos complejos y las condiciones de combate propias de las operaciones de los “sniper”.

Perched on the flightdeck of USS Bonhomme Richard, a Marine sniper from Scout Sniper Platoon, Weapons Company, Battalion Landing Team 1/4, 13th Marine Expeditionary Unit, scans the area around Pier 2, Naval Station San Diego. Snipers were part of the Anti-Terrorism Force Protection Exercise, which was designed to challenge Marines and Sailors to respond to various terrorist threats, Oct. 25-26.

Los voluntarios aspirantes a la realización del Curso inicial deben superar unas pruebas físicas específicas y obtener en ellas una calificación sobresaliente. Tienen que ser cabos LCpl (Lance Corporal), sargentos con el rango GySgt (Gunnery Sergeant) u oficiales que posean la capacitación militar operacional (MOS, Military Occupation Specialities) 0203 o 03XX, admitiéndose tanto personal en activo como reservistas. Además, se les exige que presten un servicio mínimo de dos años después de graduarse, que no hayan recibido apercibimiento durante los últimos seis meses, que tengan en activo su capacitación como tiradores expertos de fusil de asalto –Rifle Expert-, que tengan buena visión en ambos ojos o que no presenten problemas médicos o mentales. Es recomendable que su currículo personal incluya formación previa específica en navegación terrestre, patrullas de Infantería, observación avanzada básica o reconocimiento. Su instancia debe ir firmada por sus superiores en sus pelotones, secciones, compañías y hasta por el máximo responsable del Batallón al que estén adscritos.

Además, en la mayoría de los casos y en función de lo que sea posible, se recomienda que hayan completado previamente una capacitación que les será de utilidad. Se la llama Pre-Scout Sniper Course y de ella se encargan los centros divisionarios de preparación para el combate (DCSC, Division Combat Skills Center). Se trata de seis semanas intensas en las que trabajan con rifles de cerrojo y semiautomáticos en el tiro contra objetivos a distancias conocidas, trabajando tirador y observador para conseguir impactos contra blancos fijos a 300, 500, 600, 700, 800, 900 y 1.000 metros, y contra blancos móviles a distancias de entre 300 y 800m; también, se familiarizan con las diferentes posiciones de tiro en la navegación terrestre tanto diurna como nocturna.

Aquellos que sean considerados como candidatos reciben una lista con una serie de materiales concretos esenciales que deben llevar con ellos al Curso Básico -cuchillo, casco, porta placas, poncho, pintura de camuflaje, binoculares, cuerdas, uniformidad “ghillie suit” completa, trípode de tiro, spray de pintura y un largo etcétera de objetos y prendas- para poder superar con éxito las clases formativas.

Un plantel de experimentados instructores se encarga de gestionar una preparación eminentemente práctica, con algunas teóricas y sobre todo con ejercicios de campo. Se desarrollan tres fases dentro del SSBC. La primera se centra en lo que es la preparación de equipo, sus tareas, la navegación, balística, estimación de distancias y el disparo contra objetivos fijos y móviles, de forma que de treinta y cinco cartuchos alcancen con al menos veintiocho proyectiles la zona negra de sus blancos. En una segunda buscan que aprendan a camuflarse ellos y a su material, a buscar las mejores posiciones de tiro o a estimar cual método es mejor para alcanzar un objetivo prefijado, incidiendo en alcanzar blancos de tipo metálico localizados a distancias desconocidas, un esfuerzo que acaba con buena parte de los candidatos; por su parte, en la tercera se les enseñan temas como las tareas de cada componente del Equipo o la planificación, coordinación y ejecución de sus misiones.

Si superan este adiestramiento básico se les confiere la especialidad militar MOS 0317 que es de tipo secundario y les capacita para generar disparos de largo alcance y precisos sobre blancos seleccionados -equipo de Mando y Control, blindados, sistemas radar de Defensa Aérea, lanzadores de misiles, determinados sujetos, …-, detectar y confirmar objetivos, calcular distancias, validar condiciones ambientales, llevar a cabo misiones de reconocimiento y vigilancia u obtener información. Los Scout Sniper del USMC son élite del tiro y se preparan, con prácticas y otras formaciones, para ejercer su “poder” sobre aquellos blancos que requieran de sus aptitudes y excelente precisión.

Este artículo fue publicado en el número de la Revista Táctical Online Noviembre 2020.

Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo, élite del Ejército del Aire español

Autor:    Octavio Díez Cámara

El Ejército del Aire (EA) español tiene organizadas una serie de alas de combate que aglutinan diferentes capacidades ofensivas y defensivas en las que intervienen aparatos tan potentes como el “Eurofigther” o los EF-18M “Hornet” que operan desde distintos emplazamientos insulares y peninsulares. Junto a esa capacidad, hay otra menos conocida que también incluye a unidades de élite que cooperan para que el esfuerzo de las acciones aéreas sea más eficiente y determinante. A una de ellas, el Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), que tiene su sede en la Base de Zaragoza, le vamos a dedicar estas páginas.

Larga evolución

Han transcurrido dos décadas y media desde que se publicase la Resolución 705/01/1994, de 12 de enero, por la que el EATAM (Escuadrón de Apoyo al Transporte Aéreo Militar), creado en 1983, se transformó e implementó para crear la entonces Escuadrilla de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA). Se la conformó con una plantilla de dos centenares y medio de efectivos, de los cuáles doscientos eran tropa profesional. Hoy, aquella Unidad, que surgió  como una Unidad Aérea de Apoyo al Combate dentro de las Fuerzas de Reacción Aéreas (RF-A, Reaction Forces Air) de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ha crecido en potencial, en capacidades, en estructura, en medios, en experiencia, en…, y es ya un Escuadrón, el EADA, especialmente consolidado.  

En Zaragoza se han desarrollado varias ediciones -la primera en 2017- del Curso Europeo de Entrenamiento Avanzado de Transporte Aéreo Táctico (ETAP-C 17/4) coordinado por el Centro Europeo de Transporte Aéreo Táctico (ETAC) y en el que participó personal y medios de la Jefatura de Movilidad Aérea del Mando Aéreo de Combate (MACOM). En el mismo estuvieron involucrados especialistas de diferentes áreas del EADA. Ello fue así porque  la misión fundamental de este Escuadrón, directamente relacionada con su capacidad de rápida respuesta y su vocación expedicionaria, se inscribe en el apoyo en la defensa, despliegue y mantenimiento de las condiciones de operación de unidades de fuerzas aéreas asignadas a las RF-A o del EA.

Además aportan potencial para llevar a cabo operaciones asociadas a las diferentes fases del combate. Les encomiendan cometidos de apoyo directo en áreas como las de movimiento de personal y material para su embarque y desembarque de aviones, el balizamiento de zonas de caída (LZ, Landing Zone) o de extracción (EZ, Extraction Zone), la preparación de cargas para su transporte y lanzamiento, el constituir SATA’s (Secciones de Apoyo al Transporte Aéreo) que despliegan en Bases Aéreas, Aeródromos y otros lugares para facilitar operaciones con aviones de transporte, la contribución a la defensa antiaérea de baja cota, la aportación en lo que son las labores de protección de personal y medios ante la presencia de agresivos NBQR (Nucleares, Biológicos, Químicos y Radiológicos), la localización y desactivación de artefactos explosivos ordinarios o improvisados (IED’s, Improvised Explosive Devices) y otras más.

Esos cometidos de apoyo, que como ha podido ver el lector son muchos,  se enmarcan dentro de los cometidos que les asignó la Instrucción del Jefe del Estado Mayor del Aire (JEMA) 705/03/2000, de 16 de junio, en relación con la defensa activa y pasiva de las Unidades de Fuerzas Aéreas, el apoyo al transporte aéreo militar por medio de SATA’s móviles y Equipos de Control de Combate (CCT’s, Combat Control Team) o el despliegue y asentamiento de las Unidades Médicas de Apoyo al Despliegue (UMAAD) y de otras unidades asignadas a las Fuerza de Reacción Rápida de la Alianza Atlántica (NRF, NATO Response Forces) o englobadas dentro del Grupo Aéreo Europeo (EAG, European Air Group). Asimismo, su capacitación se concentra en lo que es el   novedoso concepto de Protección de la Fuerza (FP, Force Protection) que implica aportaciones varias en beneficio de fuerzas aéreas desplegadas fuera de sus bases habituales.  

Son actuaciones que han venido desempeñando en numerosas misiones nacionales e internacionales durante las últimas dos décadas en acciones como la Operación “Deny Flight” que ayudó a establecer la paz en Bosnia-Herzegovina o los despliegues a la Base Aérea de Nellis en Las Vegas (Nevada) para realizar los ejercicios “Red Flag” y “Coallition Flag”. Han estado activos en la Operación “Libertad Duradera” y destacados tanto en Bagram (Afganistán) como en Manás (Kyrgyzstan), siendo posteriormente asignados al destacamento de Ali-al-Salen (Kuwait) dentro de la Operación “Iraqui Freedom”.

Tienen como lema “obviam primus”, que les permite cumplir el objetivo de ser los primeros en llegar a un teatro de operaciones, para facilitar el asentamiento de terceros, y los últimos en salir. Hoy su dependencia orgánica les encuadra dentro del Mando Aéreo General (MAGEN) y la operativa en el Mando Aéreo de Combate (MACOM). El EADA tiene como Jefe a un teniente coronel y sus plantillas incluyen más de trescientos sesenta hombres y mujeres, de los cuáles una tercera parte son oficiales y suboficiales.

Estructura y recursos

Su estructura actual, que comenzó a concretarse en junio de 2000 cuando se publicó la Instrucción que permitió transformar la antigua Escuadrilla en un Escuadrón, está organizada para que puedan realizar acciones de protección de la Fuerza, de defensa antiaérea de una Base Aérea Desplegable (DOB, Deployed Operating Base), de instalación y sostenimiento de infraestructuras para apoyar a un determinado despliegue o de apoyo al transporte aéreo militar con CCT’s y Terminales Aéreas Combinadas de Operaciones (CATO’s).

Están distribuidos en una estructura que incluye a la Jefatura  que cuenta con una serie de elementos que le apoyan al teniente coronel Jefe en su labor de Mando. Su trabajo es esencial para generar la dinámica de las cuatro escuadrillas que conforman su estructura: Escuadrilla SHORAD, Escuadrilla de Apoyo a la Movilidad, la Escuadrilla de Defensa y Recuperación de la Capacidad Operativa (DYRCO) y la Escuadrilla de Apoyo General.

Esta última se apoya en las capacidades de cinco núcleos bien distintos: la Sección de Armamento que aporta sistemas de fuego ligeros que incluyen lanzacohetes desechables, lanzagranadas de 40 milímetros, ametralladoras o rifles de precisión; la Sección de Automóviles con una veintena de vehículos de alta movilidad VAMTAC adaptados a diferentes configuraciones y cometidos, camiones pesados Iveco 8×8 M320 habilitados con plataforma VEMPAR y hasta cabezas tractoras para mover grandes remolques; la Sección de CIS que opera sofisticados equipos de transmisión que incluyen antenas por satélite de para facilitar los enlaces, dispone de medios con los que realizar actividades de obtención de Información y está habilitada para coordinar las acciones de Mando; la Sección de Paracaídas es la encargada de realizar un seguimiento del material para los saltos automáticos y manuales, del plegado de los paracaídas o de su mantenimiento, y la Sección de Sanidad con especialistas, ambulancias de evacuación e instalaciones sanitarias desplegables.

Bien distintos son los cometidos y capacidades de la Escuadrilla SHORAD (Short Range Air Defense). Operan con medios incorporados en los últimos años del siglo pasado pero actualizados a lo largo de las últimas dos décadas. Encuadra la Sección de Material en la que se engloban sistemas relacionados con la capacidad de Mando y Control (C2) y de gestión de las operaciones de fuego, la Sección “Spada” 2000 y la Sección “Atlas”/“Mistral”, incluyéndose entre sus medios un camión 8×8 equipado con un shelter y un mástil elevable coronado por un radar tridimensional, los afustes séxtuples para el lanzamiento de los misiles tierra-aire “Aspide” que funcionan por guiado semiactivo radar con navegación proporcional o los lanzadores dobles “Atlas” de misiles antiaéreos infrarrojos “Mistral” que, equipados con cámara térmica para su empleo durante las veinticuatro horas del día, desplazan sobre los novedosos vehículos Uro VAMTAC (Vehículo de Alta Mobilidad Táctica) convenientemente habilitados con una plataforma trasera para situar el puesto de tiro y llevar misiles estibados.

Sobre la Escuadrilla de Apoyo a la Movilidad decirles que es la encargada de asumir cometidos relacionados con el apoyo al transporte aéreo militar, la reparación de daños en aeródromos o el despliegue, montaje y operación de instalaciones y equipos que sean necesarios en asentamientos eventuales, siendo ellos los que proporcionan medios para configurar una SATA Móvil. Es una actividad que realizan al tener en su estructura elementos como la Sección de Apoyo al Transporte Aéreo Militar con especialistas que preparan distintos tipos de cargas y operan con plataformas que permiten su estiba y desestiba en los aviones que las transportarán, encargándose ellos también de preparar palets como los CDS (Cointainer Delivery System, la Sección de Controladores de Combate incluye varios equipos de controladores aéreos de combate con personal especializado en saltos en apertura manual y HALO/HAHO (High Altitude Low Opening/High Altitude High Opening) que les permiten llegar a aquellos lugares en los que se requiera de su aportación, y la Sección de Instalaciones y Material de Despliegue que está habilitada y equipada con contenedores, tiendas de campaña y otras estructuras que permiten habilitar allá donde sea necesario ubicaciones en cualquier punto para poder llevar a cabo un determinado cometido.

Completa el actual potencial del EADA un cuarto elemento, Se trata de la Escuadrilla de Defensa y Recuperación de la Capacidad Operativa (DYRCOE). En ella, cuatro elementos. Uno es la Sección de Seguridad que aporta personal y sistemas de armas con las que brindar protección a aeronaves destacadas a zonas potencialmente hostiles, dar escolta a VIP’s (Very Important Persons), establecer puntos de vigilancia y control en sus zonas de responsabilidad, o gestionar respuestas de fuego puntuales con las que neutralizar diferentes tipos de amenazas; otro, la Sección de Defensa Pasiva/NBQR en la que se opera con técnicos y equipos de protección personal para actuar en zonas contaminadas y proceder a la limpieza y descontaminación de materiales y personal; un tercero es la Sección de Recuperación/EOD (Explosive Ordnance Disposal) que es la encargada de la limpieza y reparación de áreas que hayan podido ser atacadas para que en ellas puedan continuar las operaciones de los aviones que allí se encuentran y de ofrecer capacidades como las que aportan los guías y perros especializados en la localización de explosivos o los artificieros habilitados para operar con distintos trajes de protección en labores de desactivación de artefactos convencionales o de explosivos improvisados, y la Sección de Sistemas que opera con equipos que van desde barreras electrónicas de vigilancia perimetral a cámaras portátiles con capacidad de visión diurna y térmica, operando ellos también los UAV (Unmanned Aerial Vehicle) AeroVironment RQ-11B  “Raven”.

La suma de todos esos elementos, que son muchos, y el hecho que tengan asignados un material especialmente moderno y variopinto son cualidades que brindan al EADA del EA un potencial único y determinante para el desarrollo de todo tipo de operaciones aéreas militares, incluidas entre ellas las de carácter más ofensivo.

Este artículo se publicó en el número de la Revista Táctical Online Febrero 2020.

Tactical Online Febrero 2020

VISORES AIMPOINT: HOY LA MEJOR SOLUCIÓN DE FUTURO PARA LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS

Texto e imágenes:  Octavio Díez Cámara

Los ejércitos de los diferentes países son, usualmente, estructuras programadas, organizadas y equipadas en épocas en las que no hay alarmas a las que hacer frente, como es el caso de las Fuerzas Armadas españolas. Sí es verdad que diferentes acontecimientos económicos o de índole más global influyen en determinadas decisiones, como es el caso que nos ocupa en estas páginas.

Hoy, en una situación de calma general en lo que a tensiones directas se refiere, se mantiene una cifra de 2.800 militares y guardias civiles desplegados en cuatro continentes para llevar a cabo distintas operaciones en el marco de misiones internacionales y de diplomacia de la Defensa/Seguridad Cooperativa que incluyen desde FINUL (United Nations Interim Force In Lebanon) en Líbano, actuando como “cascos azules” para evitar enfrentamientos entre Líbano e Israel, a la presencia de un Subgrupo Táctico Mecanizado reforzado con unidades de apoyo al combate y de apoyo Logístico en Letonia en el marco de la Presencia Avanzada Reforzada (EFP, Enhanced Forward Presence) para intentar desescalar posibles tensiones con Rusia. El Ejército de Tierra (ET), contribuye activamente con amplios contingentes a estas últimas, la Armada mantiene navíos desplegados en operaciones como la designada “Atalanta” que se desarrolla en el Índico, mientras que los cazabombarderos EF-18M “Hornet” y EF-2000 “Eurofighter” del Ejército del Aire (EA) son habituales en activaciones en las que, acompañados por personal que despliega en tierra en tareas de apoyo y Seguridad, patrullan los cielos de los países del norte de Europa actuando como Policía Aérea del Báltico (PAB).

En buena parte de esos despliegues se hace hoy patente, y es una necesidad a la que ya han respondido distintos países de nuestro entorno más próximo, una realidad: que los combatientes sean más letales y eficaces en sus posibles acciones, por lo que se requiere de un sistema de puntería eficiente, compacto, fiable, robusto y adaptado tanto a enfrentamientos próximos (CQB, Close Quarter Battle) como a otros más generalizados de ámbito convencional o asimétrico/híbrido.

Necesidad contrastada

En los años ochenta del siglo pasado comenzó la introducción de importantes lotes de los fusiles de asalto CETME (Centro de Estudios Técnicos de Materiales Especiales) L/LC del calibre 5,56×45 milímetros en un intento de reemplazar a los sólidos y efectivos CETME C del 7,62x51mm, encontrando en ambos modelos la carencia de un raíl superior donde situar un elemento óptico/optrónico de puntería de empleo generalizado. Sí es verdad que la Infantería de Marina, como fuerza expedicionaria y de élite que es, introdujo en sus “fusas” L/LC un raíl y el visor británico SUSAT (Sight Unit Small Arms Trilux) que por sus buenas prestaciones, y tras el reemplazo de los CETME por sus sustitutos, acabaron montando también en algunas de sus ametralladoras ligeras y medias.

Con la llegada del cambio de siglo, y tras un dilatado proceso de evaluación de nuevos modelos de armas de asalto que incluyó ejemplares israelíes, franceses, canadienses o belgas, el Ministerio de Defensa, a través de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM), decidió adquirir el G36E -por Export– de la germana Heckler & Koch recamarado para el 5,56x45mm de uso generalizado en el ámbito de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Unas noventa mil de esas armas fueron entregadas. Junto a ellas se fueron añadiendo lotes, cada vez más generalizados pero en todo caso pequeños, de las variantes más compactas G36KV ó G36C que por su cañón más corto son más idóneas para determinados cometidos en los que se busca una mejor maniobrabilidad y versatilidad en las acciones de fuego asociadas al combate.

Los G36E venían equipados con un asa de transporte y puntería que integraba un visor de puntería óptico clásico no especialmente eficiente, por lo que tan pronto se tuvo que desplegar en Afganistán e Iraq surgió la necesidad urgente de adaptarlos, optándose en una decisión poco elaborada y en buena medida derivada de la premura que llevó a situar un raíl sobre el asa -que queda especialmente alto en su ubicación- y así poder fijar allí un visor de tipo holográfico (HWS, Holographic Weapon Sight) de EOTech que encontramos ahora en todo tipo de unidades del ET, el EA o la Armada.

Con el paso de los años, y teniendo en cuenta realidades como el que esos elementos de puntería por su ubicación y características no han dado el resultado pretendido o que aquellos que forman parte de unidades de Operaciones Especiales (OE’s) y de élite las han ido sustituyendo por otros modelos tan pronto han dispuesto de créditos específicos para ello, se plantea ya la necesidad de iniciar un programa más generalizado para resolver una situación que, a mi entender, pronto puede derivar en problemática.

Decirles que en el devenir de los años fueron incorporándose por parte de algunos a modo personal las ópticas Trijicon ACOG (Advanced Combat Optical Gunsight) de 4 aumentos que llegaron junto con las ametralladoras ligeras MG4, que otros colectivos optaron por alguno de los excelentes pero caros sistemas SpecterDR 1-4x que fabrica la canadiense Elcan o que incluso se recibió un lote de visores israelíes MARS (Multi-purpose Aiming Reflex Sight).

Más generalizada fue la decisión que llevaría a unidades de distinta adscripción, realidad militar y dinámica operativa a decidirse por un sistema de puntería que lleva varias décadas, convenientemente evolucionado en modelos y prestaciones, siendo el máximo referente con el que otros se comparan. Nos referimos al visor entre los visores, el módulo de punto rojo inventado por la firma sueca Aimpoint -comenzó su andadura comercial en 1975 y hoy cumple 45 años de actividad- y mejorado a lo largo de los años para dar lugar a una gama que hoy incluye propuestas tan novedosas e interesantes como los CompM4, CompM5 y Micro destinados a armas personales y otros modelos más elaborados idóneos para ametralladoras pesadas o lanzagranadas automáticos.

Desde principios de siglo se han ido promocionando los Aimpoint entre aquellos colectivos que tenían una necesidad más perentoria al ser destacados de forma regular a Zona de Operaciones para realizar allí sus cometidos o por parte de los que, por su realidad y experiencia de adiestramiento, habían contrastado que la óptica de punto rojo (RDS, Red Dot Sight) sueca era mucho más eficiente para apuntar más rápido y de forma más certera que el concepto holográfico suministrado a la mayoría. Así, el EA se hizo pronto con lotes de los Aimpoint CompM2 y CompM4 que fueron a parar a unidades como el Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), la Escuadrilla de Honores o el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC), situándolos, en una clara demostración de versatilidad y resistencia, tanto en sus fusiles G36 como en armas tipo PDW (Personal Defense Weapon) y hasta en las ametralladoras medias MAG del 7,62×51 asentadas tanto en bípodes como en trípodes. En el ET fue primero el Mando de Operaciones Especiales (MOE) quien, analizando las prestaciones reales de lo que Aimpoint ofertaba, decidió incorporar algunos lotes de visores de punto rojo robustos y funcionales para personal de los Equipos Operativos de sus Grupos de Operaciones Especiales (GOE’s)/Bandera de Operaciones Especiales (BOEL) o de su selecto y secreto núcleo antiterrorista, la Unidad de Operaciones Especiales (UOE). Algunos efectivos de esas unidades también incorporaron como solución complementaria el uso de módulos magnificadores 3x de Aimpoint, para tener una más clara y precisa percepción del punto de impacto en el que alcanzarían a su objetivo. Más recientemente, ha sido la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) de la Armada la que, aprovechando que ha cambiado su fusa por el también germano HK416, ha decidido proveerse con visores Aimpoint Micro que son muy compactos y están pensados para resistir tanto lanzamientos paracaidistas en las modalidades de alta cota HALO/HAHO (High Altitude Low Opening/High Altitude High Opening) como travesías buceando con equipos de circuito cerrado que no emiten burbujas delatadoras de la presencia propia.

¿Y el resto?

En el seno de las FAS españolas se han sucedido a lo largo de la última década varios intentos de abordar, en la medida de que es una necesidad clara, el proceso de reemplazo de los visores holográficos. En la actualidad, con apoyo del Ministerio de Defensa, se están iniciando avanzados programas de renovación de capacidades que, como el Fuerza 2035 del ET o el de la Guerra Naval Especial en 2030 -de éste detalla muchos aspectos el coronel Pedro Antonio Martínez Rodríguez de Lema en el número de febrero de 2020 de la Revista General de Marina-, deberán concretarse en los próximos años para incidir en la mayor efectividad de los ejércitos y sus combatientes para hacer frente a las amenazas ya conocidas y a aquellas que puedan ir surgiendo.

Las unidades de OE’s, como ya hemos apuntado y como líderes que son en diversos aspectos relacionados con el combate más puro y clásico, han ido apostando ya por las capacidades técnicas que les ofrecen los visores RDS de Aimpoint para dotar tanto a sus fusiles de asalto, que son su arma principal, como para equipar a subfusiles, PDW’s, escopetas, ametralladoras y otros sistemas de armas. Como también han podido contrastar la capacidad de esos sistemas optrónicos en condiciones reales, duras, difíciles y exigentes, tenemos claro que su conocimiento del potencial de los sistemas de punto rojo de Aimpoint es más que acertado. El que sigan apostando por ese concepto, deja clara su idoneidad a todos aquellos que tuviesen alguna duda.

Sabemos que otros colectivos de élite, como la Infantería de Marina de la Armada -puede leerse el artículo “Visores de combate cercano: Aimpoint vs Eotech” del capitán Jorge Tierno Rey publicado en el Boletín de Infantería de Marina nº 17-, ya llevan un tiempo analizando las diferentes soluciones que se les ofrece desde diversos ámbitos industriales. Otros colectivos, que irían desde las tropas de La Legión a los paracaidistas dentro del ET, y que también podrían incluir a núcleos más especializados como los de Policía Militar o hasta aquellos empeñados en cometidos de Inteligencia, podrían ser beneficiarios del potencial de los modelos más recientes de Aimpoint. Incluso, determinado personal que tenga que extraer de sus armas una mayor precisión podrá lograrlo recurriendo a modelos como el reciente CompM5b que incluye la posibilidad de introducir regulaciones en altura y lateralidad para lograr impactos extremadamente certeros cuando se combina con módulos magnificadores ópticos Aimpoint 3x ó 6x.

Más interesante aún es el que los analizadores responsables de los ejércitos se planteen ya el reemplazo de aquellos sistemas de puntería hoy en uso generalizado -los holográficos ya desgastados y conceptualmente algo caducos- por otros que aporten una mayor resistencia, una mejor fiabilidad, una duración mucho más larga de las pilas, una mejor compatibilidad con equipos de visión nocturna de última tecnología, un tamaño más compacto que no interfiera en situaciones CQB, un menor peso añadido al arma a la que se fijan, un… Son cualidades y capacidades demostradas de sobra por Aimpoint pues sus productos son usados en cientos de miles de unidades por los ejércitos de Estados Unidos, Francia, Italia, Noruega, Suecia y otros muchos países que, con una capacidad económica más amplia que la española, suelen escoger lo mejor para sus tropas de cara a obtener productos que son especialmente rentables por su larga vida útil, funcionalidad y capacidades.

Sería óptimo, y desde estas páginas les animamos a ello, abordar ya una evaluación intensa del potencial de modelos como el CompM5 o el Micro para, junto a otras posibilidades de punto rojo ofertadas también por la sueca Aimpoint, dotar a los fusiles G36 de difusión generalizada. Serían de lo más idóneo para apuntar ametralladoras, subfusiles y hasta para complementar a las ópticas clásicas de los “sniper”. Una decisión positiva en ese sentido puede asumirse en un plazo especialmente rápido y con un coste muy rentable y contenido. Podrían adquirirse en un gran lote, con la notoria reducción de costes económicos asociados a la Logística de un nuevo equipo, en unos pocos años, para así contar pronto con ellos.

Transitoriamente, ya algunas fuentes hablan de que el fusil de asalto actual pronto deberá sustituirse por otro modelo. Si se avanza en esa vía, y se han adquirido los visores de Aimpoint, podría equiparse con ellos a la solución escogida, pues el acoplamiento a los raíles estandarizados Mi Std-1913 se podría realizar en unos pocos minutos.

Animamos así a que los responsables interesados contacten con AASIAS.com para poderles informar de las capacidades técnicas reales de nuestros productos y efectuar cualquier tipo de demostración de uso real que les deje claro que se trata de los mejores sistemas de puntería disponibles hoy por hoy.

Este artículo se publicó en el número de la Revista Táctical Online Marzo 2020.

Tactical Online Marzo 2020

MISIONES INTERNACIONALES, LA FGNE TRABAJA POR TODO EL MUNDO

Autor: Octavio Díez Cámara Fotos: Octavio Díez Cámara, EMAD, Armada, MDE.es

Cuando se publique este reportaje, habrán transcurrido casi seis meses desde que, a mediados del pasado noviembre, se activó un destacamento de tropas de Operaciones Especiales (OE’s) españolas que están trabajando -previsiblemente hasta mediados de mayo, si no hay contraorden-, como contingentes similares anteriores, en Iraq. La particularidad de este último es que es la primera vez, desde que se inició la participación española en la Operación “Inherent Resolve”, que la Armada lidera un Grupo Táctico de OE’s español (SOTG, Special Operations Task Group).

El cometido se le ha encomendado, como es natural, a la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) -los “boinas verdes” de la Armada especializados sobre todo en cometidos propios del entorno marítimo y litoral- y el contingente está liderado por el teniente coronel N. que es el 2º Jefe de la misma. Dentro del contingente militar se incluye, además de personal propio del V Estol “Íberos”, también a personal del Mando de Operaciones Especiales (MOE) del Ejército de Tierra y del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) del Ejército del Aire, trabajando en el mismo, como se ha venido haciendo periódicamente desde el año 2015 en el que se estableció esa misión a Iraq, personal de las tres unidades de OE’s de las Fuerzas Armadas españolas.

Su cometido, según figura en la nota de Prensa de la Armada emitida tras el acto de despedida de este Grupo, al que asistió el general de división Antonio Planells Palau que es el actual COMGEIM (Comandante General de la Infantería de Marina), se concreta en lo siguiente: “la labor del SOTG español   se realiza en el marco de la acción combinada de las fuerzas de Operaciones Especiales de la coalición, integrándose en la Fuerza Operativa Conjunto-Combinada de Operaciones Especiales (CJSOTF, Combined Joint Special Operations Task Force) en Iraq, liderada por EE.UU. y compuesta por unidades de varios países y que tiene como objetivo la derrota militar del Daesh”.

Se especifica que el contingente estará desplegado tanto en Bagdad como en Al Taqaddum y que su misión, como en ocasiones anteriores, se corresponderá con el apoyo a las fuerzas e instituciones de Seguridad iraquíes para, durante un periodo estimado de medio año, contribuir a la derrota de los terroristas del Daesh.

Recurso especializado

Como verá el lector de TACTICAL ONLINE, en los últimos años hemos ido conociendo  que determinadas unidades de OE’s se han implicado de manera especial en misiones que se desarrollan tanto en países aliados como amigos, presentándoles en estas páginas en la actividad conocida -seguro que hay otra adicional de la que nada trasciende y es tan o más importante de la que se difunde- que afecta a la FGNE.

Fue a mediados de la primera década de este siglo cuando se publicaron distintos documentos. Entre ellos, la Instrucción 149/2004 o el Concepto de Operaciones Navales de mayo de 2005 en los que se buscaba una implicación mayor de la Armada en el concepto de la Guerra Naval Especial (NSW, Naval Special Warfare). Tras distintos avatares que llevaron a activar diferentes estructuras, se decidió avanzar en la obtención de un recurso específico y único en el que se volcaban capacidades que ya se tenían en la Unidad de Operaciones Especiales (UOE) de la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR) y la Unidad Especial de Buceadores de Combate (UEBC) “Comandante Gorordo” de la propia Armada.

La publicación de la Resolución 600/07819/2009, de 4 de mayo, rubricada por el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), permitió crear la FGNE con fecha 1 de junio de 2009 e integrarla en la estructura que dirige el  COMGEIM. Desde entonces, cinco coroneles han ejercido el Mando de la misma; uno de ellos, Ángel R. Herrezuelo Pérez ha sido designado recientemente para liderar el Mando Conjunto de OE’s (MCOE).

La FGNE ocupa una instalaciones en la Estación Naval de La Algamente, a pocos kilómetros de Cartagena. Sus recursos, se distribuyen entre una estructura de Mando, la plana Mayor, la Unidad de Embarcaciones,…, y media docena de estoles que podríamos definir como Equipos Operativos o SOTU’s (Special Operations Task Unit). La estructura actual, que es especialmente flexible y cuenta con personal de una elevadísima cualificación profesional, permite activar tanto SOTG’s como núcleos que incluyen a los SOMTU (Special Operations Maritime Task Unit), UGNE (Unidad de Guerra Naval Especial),  SOMTG (Special Operations Maritime Task Group) y GRUGNE (Grupo de Guerra Naval Especial).  

Su trabajo se centra en OE’s que se desarrollan -principalmente pero no de forma excluyente- en el ámbito marítimo que les lleva a trabajar sobre, bajo o desde la mar, pero que no sólo se circunscriben al anterior porque también les corresponde trabajar en apoyo a las operaciones navales o en el entorno marítimo-terrestre. De acuerdo con el “STOG Manual” de 2015, las operaciones especiales del ámbito MSO (Maritime Special Operations) contemplan el entorno marítimo –blue water– y el entorno costero –green water-.

Tareas internacionales

No han trascendido muchos detalles de que hayan estado directamente o indirectamente involucrados en acciones de combate. Sí, el hecho que realizaron en septiembre de 2011 la liberación exitosa de la ciudadana francesa Evelyne Colombo que había sido secuestrada por piratas somalíes y se recibió una condecoración del Gobierno galo por una misión llevada a cabo con éxito, profesionalidad y con el final deseado; de ese mismo carácter, aunque no hubo acción real sobre el objetivo, podríamos definir a la acción que llevaron a cabo en 2009 para liberar al pesquero español “Alakrana” retenido por un grupo terrorista, misión que implicó a cabo su despliegue en avión C-130 “Hercules” hasta la zona y lanzarlos, junto a equipo y embarcaciones, en paracaídas al mar.

Así mismo, han trascendido otras actividades realizadas más allá de nuestras fronteras. Entre otras, han estado involucrados en operaciones reales en el exterior como FINUL en Líbano, “Hispaniola” en Haití y “Atalanta” en aguas del Océano Índico próximas a Somalia, donde casi de forma continuada han tenido allí algún EO a bordo de los diferentes navíos que la Armada ha destacado para labores de vigilancia y patrulla en la zona.

Entre las referencias más recientes podemos concretar que a principios de febrero de 2014 viajaron a Níger para el ejercicio “Flintlock” -desde entonces han estado en otras ediciones del mismo- que es auspiciado y coordinado por el Mando de OE’s los Estados Unidos para África (SOCAFRICA, Special Operations Command Africa), centrando sus tareas en ejercicios de contraterrorismo que permiten a las naciones locales hacer frente, de forma exitosa, a los problemas de seguridad que viven en su zona. En marzo de ese año, dentro del despliegue “Atalanta”, se les trasbordó desde el Buque de Acción Marítima P-43 “Relámpago” al L9012 “Siroco” francés para coordinar distintos medios e implicarse en las labores de escolta de una delegación de embajadores de la Unión Europea (UE) que se reunió con las autoridades somalíes para tratar distintos temas.

Pocos meses después, entre septiembre y noviembre, se trasladaron a Cabo Verde para cooperar en la generación de un elemento propio de OE’s, labor que daría lugar al nacimiento de la Unidad de Operaciones Especiales (UOE) que recogía el mismo nombre que tuvo durante medio siglo otra de la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR) que se tomó para conformar la FGNE. A principios de 2015, estuvieron, trabajando en la población mauritana de Atar con el I Batallón Comando Paracaidista del país y en el transcurso de ese despliegue realizaron un lanzamiento sin oxígeno desde nueve mil pies y con paracaídas manual en los alrededores de Mau, en Chad.

Poco después, una UGNE, formada por un Estol y elementos de las Unidad de Embarcaciones y Apoyo y Servicios de la FGNE y también con medios y personal del Tercio de Armada (TEAR), estuvo en Praia para seguir con la operación de Asistencia Militar en cometidos de asesoramiento a alto nivel, adiestramiento especializado y mentorización, y así incidir en ese ámbito de cooperación concreto. A finales de ese mismo año volverían para dos semanas de adiestramiento avanzado de su UOE dentro del ejercicio CONFIRMEX que se desarrolló en las islas de Barlovento de San Nicolau, Raso y Branco, y Santiago e implicó prácticas como las de abordaje a buques para confirmar y certificar su capacidad operativa plena (FOC, Final Operational Capability).

Dos mil quince les llevó también a otro escenario africano, pues en octubre llegaron a Senegal para reemplazar a personal del MOE y seguir desarrollando acciones de capacitación en OE’s a distintas unidades, siendo esta labor la primera ocasión en la que el Mando Conjunto de OE’s (MCOE) conducía una misión con equipos pertenecientes al ET y la Armada.

Al año siguiente fueron enviados al Centro de Adiestramiento Táctico número 7 de Thies en Senegal para realizar distintas actividades -ejercicios de tiro, patrullas, combate urbano, sanidad en combate,…- en beneficio del Batallón de Comandos senegalés. Parte de ese personal se desplazó a Cabo Verde para incidir en la preparación de la UOE de ese país, prácticas que se centraron en temas de adiestramiento básico con helicópteros canadienses Bell CH-146 “Griffon” o en la ejecución de salto manual por parte de los militares españoles.

En agosto de 2016, bajo el auspicio del Elemento de Mando y Control del OE’s (SOCCE, Special Operations Command and Control Element) del Cuartel de OE’s de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), tuvieron un especial papel en un ejercicio de carácter combinado desarrollado bajo el paraguas de la Operación “Active Endeavour”. Se trasladaron, conformando un SOMTU, a Alejandría (Egipto) para desarrollar una serie de actividades SOF (Special Operations Forces) en la zona del norte de África, centrando su actividad en operaciones de interdicción marítima mediante abordaje con oposición (MIO OB, Maritime Interdiction Operation Opposite Boarding) que les permitieron intercambiar procedimientos, experiencias y conocimiento mutuo con otros elementos de similar carácter; poco después realizarían varios temas de adiestramiento y preparación con un Equipo similar de la Armada argelina.

Años intensos

Su actividad también ha llevado al III Estol, dentro de un SOTG, a desplegar en Bagdad dentro del apoyo a los iraquíes y trabajar en un programa de entrenamiento centrado en optimizar las capacidades de unidades iraquíes como el CTS (Counter Terrorism Service), ERD (Emergency Response Division) o el BOC (Baghdad Operations Command) en el tiro convencional y de precisión, combate en población, combate nocturno,…, lo que les está sirviendo en especial para ser más eficaces en su objetivo de vencer a los terroristas del DAESH.

En 2017 estuvieron de nuevo en el “Flintlock” formando parte de una Fuerza de Operaciones Especiales (FOE) destacada en una Base Operativa Avanzada (FOB, Forward Operations Base) en el área del SAHEL. Aportaron un Equipo de OE’s que estuvo directamente involucrado en el fortalecimiento de las capacidades de los países africanos en áreas como tiro de combate, procedimientos de inserción, “fast rope”, lanzamientos paracaidistas diurnos y nocturnos, o el planeamiento de operaciones, labor que se enmarca dentro del compromiso que tiene España para fortalecer las capacidades de las FAS de distintas naciones del SAHEL. Ese mismo año fueron activados para la Operación “Sea Guardian”, donde uno de sus SOMTU realizó ejercicios de contraterrorismo con Fuerzas Especiales de Marruecos.

Estos últimos tiempos han mantenido su actividad al máximo con despliegues a distintos puntos. Sabemos que en la primavera de 2019 intervinieron en una compleja acción que incidió en la liberación de un jabeque yemení que había sido secuestrado en la zona del Índico. También que, en estos últimos tiempos han realizado saltos paracaidistas de apertura manual desde helicópteros AB-212 canadienses en un entorno lejano a nuestras fronteras, que el I Estol ha estado trabajando a bordo del navío anfibio L51 “Galicia” para dar apoyos a la Operación “Atalanta” o que a otro personal se le asignaron cometidos de protección a desplazamientos de VIP’s (Very Important Person) en la zona de Somalia. En los últimos meses de 2019 se ha desplegado elementos de la FGNE a Cabo Verde para desarrollar actividades de “Seguridad Cooperativa” con fuerzas militares locales.

En resumen, a “los chicos malos de la Armada” -como se les llama ya en diversos entornos- no les falta trabajo internacional que, en un programa especialmente intenso, comparten con los adiestramientos que permiten incidir en la práctica de aquellas metodologías y cometidos que dan el carácter de OE’s a la FGNE española. Gracias a todos vosotros por la labor que realizáis en beneficio de España y de los españoles más allá de nuestras fronteras.

Este artículo fué publicado en el número de la Revista Tactical Online Abril 2020

Revista Tactical Online Abril 2020

LA ARTILLERÍA DE COSTA EN EL ET

Autor: Octavio Díez Cámara Fotos:       Octavio Díez Cámara, Ejército de Tierra, EMAD, MDE.es

El Ejército de Tierra (ET) español se encuentra inmerso en una ambiciosa planificación a futuro para transformar sus estructuras dentro de lo que se conoce como “Ejercito 2035”, aunque la crisis actual derivada del coronavirus seguramente influirá de forma negativa en esa voluntad. Se trataría de implementar capacidades, renovar estructuras, añadir nuevos medios,…, de forma que se pueda organizar una capacidad de respuesta con la que actuar contra amenazas conocidas y contra otras que, de diferente carácter, puedan llegar en un futuro.

Dentro de ese ambicioso plan de transformación se incluye a las diferentes armas. En Artillería, se plantean, entre otras hipótesis a medio y largo plazo, la renovación de algunos sistemas antiaéreos o la llegada de los ansiados lanzacohetes móviles de gran calibre En la parte de campaña, donde se han adquirido diferentes tipos de obuses de 105 y 155 milímetros que han ido entrando en servicio en las últimas décadas, la situación parece que no está especialmente mal tras haberse activado en fechas recientes la compra de modernas municiones de tipo convencional y guiadas, aunque algunos ya opinan que sería conveniente evolucionar parte de las piezas hacia un concepto móvil en un afuste sobre la zona de carga de vehículos ligeros o camiones -en función del peso del conjunto- para incidir en una mejor movilidad y en una mayor capacidad de desplazamiento para evitar las acciones de contrabatería, pues en las próximas décadas habrá numerosos sistemas aéreos optimizados para actuar de forma precisa contra los sistemas terrestres generadores de fuego; incluso, desde el ET apostarían por renovar la capacidad autopropulsada con un modelo basado en un blindado de ruedas, aunque una opción oruga aprovechando algún chasis ya en uso convenientemente modificado no estaría del todo mal.

Ámbito específico

Dejando de lado buena parte de los aspectos comentados en nuestra introducción, por lo menos hasta que podamos abordar algunas explicaciones específicas sobre ellos que puedan ser interesantes para nuestros lectores, en estas páginas vamos a centrarnos en un análisis sobre lo que es la capacidad de Artillería de Costa. Se trata de un entorno que nos es propio, pues España tiene muchísimas rodeando su perímetro y contamos con dos archipiélagos que también cabría proteger, siendo hoy clave todo aquello relacionado con las operaciones en el entorno litoral.

La situación ha ido evolucionando a la vez que el ET, que es el principal valedor del concepto de fuegos propiamente dicho -la Armada tiene responsabilidades navales y el Ejército del Aire podría actuar contra buques en superficie y submarinos que pudiesen intentar algún acto hostil cerca de nuestro territorio-, porque se han sucedido distintos planes de transformación y reestructuración -no olvidar a META, RETO, NORTE,…- que han ido eliminando capacidades que se tenían a la vez que han propiciado una reducción sustancial de los efectivos terrestres. En buena medida, y dado que unos se han sucedido a otros sin llegar a implementarse en su totalidad, lo que se ha hecho es ir actuando de forma más o menos diligente para adaptar las capacidades a los tiempos y a los recursos disponibles.

En ese sentido, y como punto angular de partida en lo que es su vertiente más histórica, les podemos decir que en los primeros años del siglo XX surgieron diversos planes de artillado costero del litoral español. En 1926 se aprobó la compra a Gran Bretaña de dieciocho piezas Vickers de 381/45 mm -curioso es que su vida útil era de sólo 350 disparos con carga de combate- y la incorporación, parte de ellas compradas también a ellos y otras cincuenta y cuatro construidas por la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN), de un gran numero de las de Vickers 152/50mm. Se obtuvieron también otras dieciséis Vickers-Amstrong de 305/50mm procedentes de los acorazados “España” y “Jaime I”. Todas ellas, junto a otras que ya se tenían e incluían a los obuses Ordóñez de 240/16mm y piezas obtenidas de otros ámbitos, pasaron a ser situadas en asentamientos costeros para proteger lugares como las bases navales de Ferrol, Cádiz, Las Palmas y Cartagena; la Estación Naval de Mahón; las plazas norteafricanas de Ceuta -una docena de baterías en diversos emplazamientos- y Melilla; diferentes puertos y habías en la península y archipiélagos que eran consideradas estratégicas e incluían despliegues en Barcelona, Huelva, Almería, Rosas, Bilbao, Santander o Valencia, y como punto significativo la zona del Estrecho y Campo de Gibraltar por la que transitaban numerosas vías marítimas de mercancías y naves militares de diferentes naciones.

Con el paso de los años, se fueron desactivando muchas de las baterías y las piezas -algunas fijas en afustes camuflados las pueden ver en imágenes que acompañan estas páginas- se convirtieron en material de museo e incluso algunas de ellas son hoy visitables. Se mantuvo organizada hasta mediados de los ochenta del siglo pasado la Brigada de Artillería del Estrecho (BRARTE) que incluía dos regimientos y se creó en 1965, aunque sería modificada su estructura en 1979. A su disolución se creó el Mando de Artillería de Costa del Estrecho (MACTAE) en el que se incluía Cuartel General, Unidad de Transmisiones y los regimientos de Artillería de Costa (RACTA) nº4 y nº5, dependiendo de ellos, desde el punto de vista táctico, el Grupo (GACTA) situado en Ceuta. En su seno se incluían al Centro de Operaciones del MACTAE (COMACTAE) localizado en un bunker subterráneo en “El Bujeo” (Tarifa), varios Centros de Artillería de Costa (COACTA’s) y cuatro GACTA’s con montajes simples de 381/45mm y simples y dobles de 305/50mm y de 152/50mm que se repartían por las baterías de “Punta Camarinal”, “Paloma Alta”, “Paloma Baja”, “Camorro”, “Palmera”, “Cascabel”, “Vigía”, “Punta Acebuche”, “Punta Mala”, “Guadiaro”, “Punta Blanca” o “Monte Hacho”.; ese despliegue artillero fijo se completaba con asentamientos para direcciones de tiro (DT), como las “Costilla” o las cinco radáricas de origen sueco Philips 9KA410 fabricadas bajo licencia por INISEL, y otros sistemas de captación y puntería -respectivamente los radares Marconi RX80 E12 y Raytheon Arpa 3425/9X-U o las calculadoras mecánicas López Palomo y Barr&Stround, que incidían en una mejor precisión en las acciones de fuego.

En los primeros años de este siglo el MACTAE pasó a denominarse como MACTA. Se reciben poco después nuevos obuses de 155/52 milímetros con los que se constituye el Grupo de Costa Móvil y se inicia un proceso por el que se van abandonando las baterías fijas, disolviendo los grupos artilleros y, siguiendo lo establecido en la Norma 04/09 de Adaptaciones Orgánicas que entró en vigor a principios de 2010, hasta desaparece el Cuartel General del MACTA y su Grupo de Localización e Identificación (GRULI).

La transformación del ET implementada sobre todo en la década pasada ha llevado a que en el momento de escribir estas páginas todo el despliegue reseñado no sea nada más que parte de la historia, aunque algunos asentamientos y piezas están en su ubicación sin recibir mantenimientos ni cuidados. Se decidió, para hacer frente a lo que eran las necesidades previstas en el siglo XXI y atender también a algunos compromisos internacionales que pudiesen surgir dentro del ámbito de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), mantener sólo activo el RACTA nº 4 que se asienta en las instalaciones militares de “Camposoto” cerca de la gaditana San Fernando.

Potencial actual

De esa Unidad, les podemos comentar que se ha ido manteniendo especialmente activa en los últimos años y que realiza sus adiestramientos focalizándolos en los diversos cometidos que tienen asignados. De un lado, por tratarse de uno de los elementos orgánicos del Mando de Artillería de Campaña (MACA) con Cuartel General en la Base “Conde de Gazola” en el Ferral de Bernesga (San Andrés de Rabanedo, León), les corresponde llevar a cabo acciones de fuego que apoyen y protejan al resto de las fuerzas terrestres del ET, requiriéndose que sus disparos precisos, potentes y profundos se realicen en beneficio de la maniobra que esté en curso y que generalmente se inscribirá tanto en acciones de guerra convencional como en combates que se deriven de enfrentamientos tanto híbridos como asimétricos. De otro, por los medios que tienen asignados, y por la ubicación más natural donde se les despliega, se encargan de constituir un elemento imprescindible dentro del marco conjunto/combinado para actuar diligentemente en lo que es la defensa costera del litoral peninsular e insular, concentrándose sobre todo en la zona del Estrecho de Gibraltar pero pudiendo actuar en otros lugares; esa capacidad de movilidad, que en su caso es tanto táctica como estratégica, les permitiría conformar unidades de artilleras móviles que podrían enviarse a otros escenarios y lugares para participar en aquellos planes operativos que se determinen buscando una mejor defensa de zonas o puntos costeros.

Sobre el RACTA nº 4, que como ha visto el lector tiene unas misiones de lo más variado, apuntar que en “Camposoto” se encuentra la Jefatura del Regimiento y la mayoría de sus unidades de fuego o de apoyo y mantenimiento, despliegue que se completa con dos destacamentos ciertamente alejados de San Fernando. En la también gaditana Tarifa, separada de la anterior por unos noventa kilómetros que pueden recorrerse en una hora por carretera, se mantienen operativos los acuartelamientos de “Punta Camarinal”, donde se suele desplegar a la Batería de Localización e Identificación de Objetivos (BLIO), y “El Bujeo”, encontrándose en este último el bunker que acoge el Centro de Operaciones evolucionado del seguimiento y control originario del MACTAE -está protegido de forma que resiste a explosiones nucleares que puedan producirse en sus inmediaciones e incluye grupos electrógenos para ser autónomo-; sus medios los completan con la Sección de Transmisiones provista tanto de estaciones de transmisiones: las “Rioja” con tres equipos de radioenlace por estación para asumir distancias de hasta 40 km, “Extremadura” que facilitan la integración con la Red Básica de Área (RBA) y otras redes, las “Hércules” que dan servicios al Puesto de Mando- y los medios del Sistema Militar de Telecomunicaciones e Información que incluyen los equipos satélite de altas prestaciones TLB-50 IP.

La estructura del regimiento, que pasó a depender del MACTA el 1 de enero de 2010, incluye, además de algunos elementos ya reseñados en el párrafo anterior, un Mando que ostenta un coronel e incluye una Plana Mayor de Mando (PLMM) para auxiliarle en sus funciones, una Batería de PLM, una Batería de Servicios con varias secciones y tres baterías de obuses con seis piezas en dos secciones y una DT cada una que constituyen el GACTA I/4.  Operativamente hablando, esos elementos apuntados, junto a otros más, se pueden constituir, desde el año 2015 y tras publicarse una Directiva específica del Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), en lo que se conoce como Unidad de Defensa de Artillería de Costa (UDACTA), aunque desde 2007 ya se había comenzado a trabajar ese concepto en el contexto del Plan de Disponibilidad (PLDISP) del ET.

Esta última Unidad se trata de una organización operativa con capacidades para tener un grado de disponibilidad elevado y proceder a la defensa costera móvil, incluir potencial para explorar y adquirir objetivos navales, tener capacidad de identificación de los anteriores y poder batir simultáneamente a dos de ellos. Por lo señalado, está liderada por un comandante e incluyendo unos ciento veinte efectivos que se reparten entre un núcleo de Mando y Control, un Núcleo de Fuego que incluye dos secciones a dos piezas cada una -pueden generar hasta treinta disparos por objetivo en un minuto-, un Núcleo de Sensores asociados a cometidos ISTAR (Intelligence, Surveillance, Target Acquistion and Reconnaissance), un Núcleo de Apoyo Logístico con equipos móviles asignados a las tareas de mantenimiento -especialidades de automoción, electrónica, telecomunicaciones, informática y armamento- y abastecimiento, y un Núcleo de Protección de entidad compañía que suele ser aportado por unidades de Fuerza Terrestre (FUTER).

En esa estructura, atendiendo a los diferentes cometidos y funciones de cada uno de sus elementos, se incluyen materiales que son tanto artilleros como de vigilancia y seguimiento. Entre los primeros se incluyen dieciocho obuses 155/52mm APU SBT-1 fabricados por la Empresa Nacional Santa Bárbara -el prototipo se montó con tubo originario de la germana Rheinmetall y usando un diseño/planos en los que se aprovecharon trabajos previos de la compañía SITECSA-. Estas piezas, de las cuáles las primeras cuatro se recibieron en 2001 tras aplicar los programas de Investigación y Desarrollo llamados “Grupo de Costa Móvil” y “Dirección de Tiro Móvil” y el resto durante la segunda mitad de la pasada década -se completó su recepción en 2009-, son remolcadas por camiones tractores Iveco M.250.37WM en la que se transporta también la dotación de seis a ocho personas y un total de dieciséis proyectiles para realizar los primeros fuegos, aunque incorporan también una unidad de potencia auxiliar y elementos de control para facilitar su movimiento autónomo, a unos 15 km/h, en beneficio del cambio de asentamiento. Este obús pesa unas 13 toneladas, tiene un alcance efectivo con munición asistida de unos cuarenta km y un ritmo máximo de diez disparos por minuto, y han sido modernizados para dar lugar a la variante V07 que incluye un ordenador rugerizado con el software SB-CDU que incluye partes específicas para fuego costero.

Dentro de los segundos, destinados a acciones de vigilancia y seguimiento, destacan sus contenedores estandarizados, para facilitar así su movimiento por vía aérea o en las plataformas habilitadas en camiones de configuración 4×4 y 6×6, que se han transformado para cumplir varios cometidos. Unos, designados RAE (Radar de Exploración), se encargan de misiones de adquisición y exploración por lo que incluyen un radar que permite el seguimiento automático de múltiples objetivos y la integración de ellos como trazas gracias a un sistema “Hércules” de Mando y Control. Otros están configurados como Puesto de Observación Móvil (POMO) gracias a un pedestal optrónico elevable que incluye cámaras de televisión diurnas con un zoom de 62x y cámaras infrarrojas que permiten la vigilancia de noche o en condiciones meteorológicas adversas de objetivos situados a distancias de hasta 20 km. Los hay también habilitados como Puesto de Mando de Batería, por lo que incluyen sofisticados equipos y antenas para facilitar las comunicaciones y elementos de presentación de trazas para la toma de decisiones. Importantes son aquellos que se sitúan próximos, usualmente bajo redes miméticas para dificultar su localización, formando el Centro de Operaciones de Grupo de Costa (COACTA) que se encarga de centralizar, valorar y difundir información para así identificar a los objetivos y asignarlos a las diferentes baterías que conformen un determinado despliegue. Por último, se dispone de otros especialmente válidos que son las direcciones de tiro del tipo 9KA-410 provistas con un radar de vigilancia optimizado para alcances superiores a los cien kilómetros y complementado con un conjunto sensor que incluye cámara de televisión diurna, cámara infrarroja y un medidor láser para distancias de hasta 40 km, conjunto controlado por varios operadores situados en una consola de gestión y tres más de presentación; a mediados de la década pasada se había transformado a móvil una de las cinco existentes, cifra que no tenemos constancia oficial de que haya crecido.

Para acabar, señalar que dentro del concepto A2/AD (Anti-access/area denial) ahora tan en boga, se han previsto cambios en la Artillería del ET que en lo que nos ocupa en estas páginas implicarán asumir un reto a corto plazo, el de proceder a sustituir el sistema de Mando y Control “Hércules” por algún derivado del SCOMBA (Sistema de Combate de la Armada), y otro a medio plazo que incluiría la tan esperada -varios estudios y programas que no vieron la luz hablaban de baterías equipadas primero con misiles como los “Exocet” y después con los “Harpoon”- compra de baterías de misiles antibuque con las que incrementar el alcance, precisión y potencia de las acciones de fuego. Como colofón, comentar que entre los días 3 y 7 de junio del año pasado se evaluó y certificó a la UDACTA II/19 en un ejercicio ambientado en un escenario similar al de la Operación “Atalanta” que se lleva a cabo en la zona del Índico con medios bien distintos a los artilleros.

Este artículo se publicó en el número de la Revista Táctical Online de Mayo 2020

Tactical Online Mayo 2020

Ala 15: EF-18 “Hornet” listos para el combate

Autor:  Octavio Díez Cámara Fotografía: Octavio Díez Cámara

La actividad que caracteriza a la Base Aérea de Zaragoza, unos de los pilares fundamentales del Ejército del Aire (EA) español, es especialmente intensa. Allí, junto a otras unidades, está ubicada el Ala 15 que  aporta, para todos aquellos cometidos que se le puedan asignar, un recurso hoy por hoy imprescindible para la defensa de España: una treintena de cazabombarderos de altas prestaciones EF-18 “Hornet” -C.15 en la codificación que se les da aquí- que han sido modernizados para brindarles nuevas capacidades y están en un proceso activo que, con la llegada de nuevos equipos y sistemas de armas, permitirá mantenerlos en servicio hasta finales de esta década.

Esos reactores de combate llegaron a España en 1986 y desde entonces han mantenido una inusitada actividad de adiestramiento, en destacamentos a los países bálticos a formar parte delmejor.mos a dedicar estas p. En todo caso, el Ala 15, dotada hoy con ellos, es una Unidad especialmente versñ para garantizar su soberanía frente a incursiones aéreas rusas, a despliegues como los que realizan a la Base Aérea de Nellis en Nevada (Estados Unidos) para formarse en los exigentes ejercicios “Red Flag” e incluso en acciones de combate real que les han llevado a operar en diferentes escenarios en las últimas décadas.

Hoy, el EF-18 “Hornet”, un avión de 4ª generación, sigue siendo una plataforma especialmente válida y con un potencial ofensivo/defensivo nada desdeñable. España ya se ha planteado su relevo en una década, aunque no hay ni dotación presupuestaria concretada ni modelo definido. En todo caso, el Ala 15, dotada hoy con ellos, es una Unidad especialmente versátil y eficaz, a la que vamos a dedicar estas páginas para que así la puedan conocer mejor.

Tres décadas

Este Ala fue creada el 16 de diciembre de 1985 por Orden Circular núm. 04/85‐DOR. Recibió los cuatro primeros EF‐18 el 10 de julio de 1986 y pocos días después, el 23 de octubre, ya participaron en un ejercicio con otras unidades. La llegada de más aviones permitió alcanzar las 5.000 horas de vuelo el 13 de enero de 1988, completándose ese mes la dotación de cazabombarderos que se fueron repartiendo en tres escuadrones.

En 1989 recibieron su nuevo estandarte y pasaron a formar parte del Servicio de Alarma Aérea, contribuyendo así a la defensa del espacio aéreo español. En septiembre de 1991 llegaron a las 25.000 horas de vuelo y en julio de 1994 cruzaron el Atlántico para integrase en el Ejercicio “Red Flag”, práctica vital para su bautismo de fuego en operaciones reales que les llegó en diciembre de 1994 cuando se les envió a atacar distintos objetivos en la República de Bosnia‐Herzegovina y a Kósovo.

En agosto de 1996, diez años después de su creación, alcanzaron las 50.000 horas y las 75.000 en octubre de 1999. Fue en noviembre de 2000 cuando el 151 Escuadrón superó una evaluación táctica de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), obteniendo la calificación de  CR (Combat Ready), siendo la primera Unidad de la Fuerzas Armadas españolas en realizar, superar y obtener esa calificación que define su potencial para el combate; en octubre de 2007, alcanzaron las 125.000 horas; en septiembre de 2010, se realiza la evaluación de la OTAN a su 152 Escuadrón obteniendo la calificación de CR, siendo así el Ala 15 la primera Unidad de Fuerzas Aéreas españolas en disponer de dos Escuadrones operativos con la aptitud CR; en julio de 2011 participarían en la misión de la OTAN en la Operación “Unified Protector‐Libia”, siendo destacados a la Base Aérea Decimomannu en Cerdeña (Italia) desde donde realizaron sus misiones; el 15 de julio de 2016 se conmemoró el 30 aniversario de la llegada del primer EF-18 a la Unidad y  en junio de 2019 sus aparatos alcanzaron un importante hito al llegar a las 175.000 horas de vuelo.

Esa síntesis histórica, abreviada, es signo inequívoco del trabajo que caracteriza a los hombres y mujeres que se integran en el Ala 15. En la actualidad son unos cuatrocientos cincuenta los militares y personal civil que dan cobertura a las plantillas que permiten la actividad que caracteriza a sus medios de combate. Se reparten en una estructura que incluye a la Jefatura, al Grupo de Fuerzas Aéreas (GFA) y al Grupo de Material (GM). El Ala 15, que como lema observa la frase “Quien ose paga”, tiene una doble dependencia: orgánica del Mando Aéreo General (MAGEN), para todo lo que es personal y para el funcionamiento real del día a día, y operativa del Mando Aéreo de Combate (MACOM) que es quien asigna las misiones que se tienen que llevar a cabo.

En el GFA, que tiene a un teniente coronel como máximo responsable, se encuentran organizados el 151 Escuadrón “Toro”, el 152 “Marte” y el 153 “Ebro” que son de pilotos, los dos primeros operativos, con una quincena de oficiales asignados a cada uno, y el tercero de instrucción. Los pilotos cubren un doble cometido, pues vuelan dentro de sus escuadrones asignados y se distribuyen preferentemente por distintos negociados para realizar, en función de las diferentes labores y cometidos, un determinado tipo de tarea en beneficio de todo el Ala. Operativamente hablando, tienen tres niveles de preparación para el combate que se identifican con las siglas CR y los números 1, 2 y 3.

Ese personal inicia su preparación en la Escuela de Ataque de Talavera, donde se realiza un Curso específico para los pilotos de reactores de combate que coincide con el quinto año de su formación específica como oficiales del EA, para pasar después a ser asignados a alguno de los escuadrones equipados con “Hornet”, proceso que exige que pasen previamente por el 153 Escuadrón donde siguen un Curso de Conversión Operativa al C.15 que dura seis meses y les capacita como LCR (Limited Combat Ready). Cuando pasan a sus destinos -los escuadrones 151 y 152- deben seguir los Planes de Adiestramiento Básicos (PAB) que duran unos seis meses e incluyen tanto teóricas como prácticas. Volando más de veinte horas mensuales progresan en los sucesivos PAB y en la realización de determinadas misiones, incrementando la complejidad de las mismas y realizando lanzamientos de armas reales. Avanzarán así en su capacitación genérica del nivel CR a los CR1, CR2 y CR3; buena parte de los pilotos del Ala 15 han superado ya las mil horas de vuelo con los EF-18.  

El Grupo de Material tiene como objetivo prioritario manejar los aviones y tener operativo el número adecuado que se requieran para las misiones a realizar que se estipulan en los planes de vuelo. Con ese cometido trabaja una estructura que incluye cerca de cuatrocientas personas que se reparten por las plantillas de Jefatura con varios pilotos e ingenieros, Secretaría, Escuadrón de Abastecimiento, Escuadrón de Mantenimiento, Sección de Ingeniería y Calidad, o Simulador de Vuelo. Básicos en su actividad son cinco talleres de mantenimiento en los que se repasan estructuras, turbinas, equipos y demás elementos de los “Hornet”; además de intervenir ante problemas que puedan ir surgiendo, hay programadas una serie de revisiones importantes cada 100, 200 ó 400 horas de vuelo.

El avión

Tienen asignados unos veintiocho ejemplares de tipo monoplaza y ocho biplazas, con los que consiguen un índice de operatividad superior al 65%. Son EF-18M actualizados al estándar MLU (Mid Life Update)  coincidiendo con la mitad de su vida útil. Los trabajos fueron realizados básicamente por la industria española en un proceso que permitió compatibilizar su cabina para misiones nocturnas adoptando las gafas binoculares ITT ANVIS-9, modificar el Sistema de Planeamiento de Misión, introducir conexiones Mil-Std-1760 para extender el bus de datos hasta los extremos de las alas y poder situar allí nuevas armas, incorporar pantallas de presentación MHSD (Multifunction Horizontal Situational Display) y MUFC (Multifunction Up Front Control), optar por el nuevo procesador de misión TPAC (Tactical Pilot Awareness Computer) más capaz, mejorar los equipos de comunicaciones, adoptar un enlace cifrado de datos TDL (Tactical Data Link) tipo Link-16, mejorar el software interno del radar AN/APG-65 y reemplazar sus dos turbinas.

Paralelamente, se han ido introduciendo otras mejoras que incluyen nuevas versiones del software -designadas OFP (Operational Flight Program)- desarrolladas en España por el Centro Logístico de Armamento y Experimentación (CLAEX) del EA. También, han ido integrándose nuevas capacidades en cuanto a sistemas de armas con la llegada en la última década de los novedosos misiles aire-aire IRIS-T (Infra Red Imaging System Tail) de tipo infrarrojo y alcance corto/medio, los misiles de crucero aire-superficie TAURUS KEPD 350 (Target Adaptive Unitary and Dispenser Robotic Ubiquity System/Kinetic Energy Penetrator and Destroyer) con capacidad de ataque a objetivos situados a distancias de hasta quinientos kilómetros o las bombas Raytheon GBU-48 “Enhanced Paveway” II optimizadas para ataques a objetivos reforzados y provistas con un sistema de guía GPS (Global Position System). Estas armas se añaden a otras que ya estaban en servicio e incluyen los misiles aire-aire AIM-7P “Sparrow” y AIM-120 AMRAAM (Advanced Medium Range Air to Air Missile), los misiles antiradiacción AGM-88 HARM (High speed Anti-Radiation Missile) -la capacidad SEAD (Suppression of Enemy Air Defenses) de supresión de defensas antiaéreas es exclusiva del Ala 15-;  los misiles de ataque a superficie AGM-65 “Maverick”, o las avanzadas bombas guiadas GBU-10, GBU-16 “Paveway” II, GBU-24 “Paveway” III y BGP-2000.

Se han recibidonuevos designadores de objetivos que se corresponden con el modelo “Littening” II optimizado para integrarse con el equipo ROVER (Remote Operational Video Enhanced Receiver) 5 y  poder enviar las imágenes captadas a distintos dispositivos en otros aviones o en superficie, se ha mejorado la “suite” de guerra electrónica con la entrada en servicio hace unos pocos años de un avanzado contenedor activo específico ECM (Electronic Counter Meassures) y se contrató con Tecnobit el suministro de nuevas pantallas multifunción MHSD y MUFC para la cabina, aportación que ofrece mejoras como el ser táctiles, ofrecer imágenes en color y poder observar en cada una de ellas datos de sensores distintos. Se presentó también, para integrarlo en ellos, el contenedor CORE (Capacidad Operativa de Reconocimiento Electrónico), un sistema de Inteligencia electrónica (ELINT, Electronic Intelligence) y de Medidas de Apoyo Electrónico (ESM, Electronic Support Measures) de tipo pasivo para captar todo tipo de señales y enviarlas por un enlace cifrado a diferentes destinos; una interesante opción sería decidir incorporarles un radar de última generación, lo cual les brindaría un potencial de combate mayor en el último periodo de su vida activa -podría optarse por mejorar parte de la flota que hoy vuela en el Ala 12 de la Base Aérea de Torrejón de Ardoz y los del Ala 15, dándose de baja los que están desplegados en el 462 Escuadrón de la Base Aérea de Gando en Gran Canaria- y haría menos acuciante, en lo que a plazos se refiere, la sustitución de este modelo estadounidense.

Por lo expuesto, decirles que los EF-18M “Hornet” españoles están entre los más avanzados del mundo entre los de su tipo, un avión con una capacidad de combate que hoy es vital y nada desdeñable para contrarrestar todo tipo de amenazas. Comentarles que si el avión se ha ido actualizando, también se ha actuado así en el proceso de adiestramiento de sus pilotos, contando el EA hoy con un personal que sobresale entre los de su cualificación dentro de la Alianza Atlántica. Suelen participar en adiestramientos tan intensos como el TLP (Tactical Leadership Program) que se desarrolla en la Base Aérea de Albacete y pasan regularmente por Canarias para las campañas aire-aire DACT (Disimilar Air Combat Training) o por el Polígono de Tiro de Bardenas para prácticas aire-superficie. 

Para acabar, comentar que el cazabombardero hoy asignado al Ala 15 es un modelo multi-capacidad que gracias a su variedad de configuraciones de armamento puede llevar a cabo distintas misiones tácticas en el cometido aire-aire y en el aire-superficie. Dentro del primer grupo se encontrarían las de interceptación y combate con otras aeronaves con el objetivo de conseguir y mantener la superioridad aérea. En las segundas, se incluirían tanto el ataque a objetivos estratégicos como las apoyo a las fuerzas de superficie neutralizando objetivos tácticos tanto en tierra como en el mar.

El “Hornet” sobresale entre otros modelos por la seguridad que le confiere su configuración bimotor, por su percha escamoteable que le capacita para recibir combustible en vuelo e incrementar su radio de acción, o por su robusta concepción general.

Este artículo fue originalmente publicado en la Revista Tactical Online Junio 2020

Tactical Online Junio 2020
Tactical Online Junio 2020

“SPEC OPS”, concepto cada vez más actual

Texto: Octavio Díaz Cámara

Fotos: ODC, Armada, USN y USMC

Rentabilidad, discreción, eficiencia, operatividad, efectividad,…, son algunos términos que se emplean para identificar algunas capacidades militares de los actuales ejércitos. La suma de todo ese potencial, y de otros muchos valores positivos, los encontramos en un concepto que cada vez está más en boga. Se trata de lo que en inglés se conoce como “Spec Ops” y que en castellano llamamos Operaciones Especiales (OE’s), una metodología de trabajo militar que tiene sólo unas pocas décadas de vigencia en lo que es su aplicación más reciente pero que sigue un concepto con numerosas referencias desde los orígenes de las hostilidades bélicas.

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